Posts tagged: Víctor Valdés

El Halcón Valdés

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Mi viernes comenzó con una cena en Casa Paco (Calle Altamirano, Argüelles), donde te rellenan las tortillas desde morcilla con queso, hasta de solomillo con cebolla caramelizada, pasando por gambas, salmón con roquefort y jamón serrano.
El sábado, bastante lleno aún, me levanté con buen pálpito. Había tenido una semana dura de trabajo, me quedé en el frigo sin la crema de limoncello de Sorrento que tanto me gusta, no había podido ver ninguna de las pelis que me he alquilado (La condesa descalza, Doctor Zhivago y Truman Capote), pero tenía buenas vibraciones con el fútbol.
Todo comenzó con el tanto de Miguel de las Cuevas en el peor partido de la temporada del Madrid. Porque, no lo olvidemos, el Madrid es un encefalograma plano que provoca sueño a los abuelos y pavor a las jóvenes criaturas. Ver a Khedira y Lass junto roza lo gore. Con ellos, lo lógico es no regatear ni a los árboles ni trenzar dos pases seguidos. ¡Qué bien vendrían estos dos para coger tomates!
Luego vino mi Barça. Y con él, mis cinco cervezas que neutralizaron el atracón de pizza casera de anchoas con queso de cabra, bien aderezado con nachos y más queso caliente. Así vi el gol con la mano de Piqué. Fue mano y me encanta. Me encanta ganar así las Ligas y todos los títulos posibles. Disfruto leyendo a Relaño y oyendo llorar a los seguidores del Madrid. Disfruto con Thiago Alcántara y con Jonathan Dos Santos, la quintaesencia del futuro barcelonista. Ganamos con ellos y el halcón Valdés, pero nadie ha dicho que lo hicimos con nueve: Villa está pesado y lento como el solo (salvo para rodar anuncios), mientras que Afellay es un mimo de La Rambla.
John Huston estaría orgulloso que utilizara su título para referirme al mejor portero del mundo.
¡Visca el Barça!

Mis niños

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No tengo hijos ni sé si algún día voy a tenerlos. Sí me gustaría y mucho, pero no por ahora. Comienzo así, porque hoy voy a intentar escribir uno de los post más sinceros que se hayan escrito en este blog. Soy supersticioso y ahora se me ha metido en la cabeza que el haber puesto el Gol TV en casa me da mala suerte. Le ví ganar en el Calderón, pero fue en otro sitio, en un polígono de mala muerte sufriendo como un perro. Así he comenzado esta temporada, con sudores fríos. En el fondo me he dado cuenta que no me compensa ser del Barça, pero no quiero dejar de serlo. No me compensa porque afronto sus victorias como una necesidad y sus derrotas como una desgracia. Los 90 minutos son una penuria para mi y no me tranquilizo ni con el 3-0 en el marcador. Que el Barça gane es una necesidad para poder dormir a gusto y no levantarme cinco veces al baño. Que pierda me supone una tragedia. Quisiera que no fuera así, pero no puedo evitarlo. No sé qué hace la gente para motivarse porque no pregunto, pero yo me veo vídeos de sus goles en el primer año de Guardiola. Ahora la gente anda diciendo que hay que cambiar de estilo, de ser más directo, de tirar más a puerta, de no ser tan pedante… Yo también lo creo, pero en el fondo pienso que ese equipo hace dos años me hizo sentir mejor persona, más tranquila, más sosegada. Ahora las cosas no van del todo bien, pero a mis hijos podré contarles que yo ví, en 2008/09, el equipo que mejor fútbol ha practicado en el mundo entero. Con defectos, sí, pero menos que ningún otro. Eso no me lo quita nadie. Es mi bálsamo para los malos momentos, por eso recomiendo este enlace.
¡Visca el Barça!

Krusty se equivoca

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Nada más acabar de comer, con la barriga bastante llena del pescado en salsa que me he comido hoy, me han entrado ganas de pegarle un cabezazo de sueño al ordenador. Un cabezazo de esos que se le daban bien a Zamorano o Bierhoff, remataladrillos de profesión. Estaba a gusto enredando por la red, con un ojo ya cerrado, disfrutando de mi momento, ese que siempre sufro cuando me levanto a las siete de la mañana. Todo se ha ido al garete cuando Krusty Del Bosque ha dado la lista para el Mundial de Sudáfrica, un coñazo de torneo cuyo único aliciente es ver la pareja J.J Zancos y Paco González. Es lo único que me importa, es más hay cosas que me fastidian como la presencia allí de Pedro y Víctor Valdés. No tenían bastante los pro selección con Piqué, Xavi, Puyol, Iniesta, Villa y compañía, que ahora me quitan del Barça al jugador revelación y al mejor portero del mundo. El técnico salmantino se equivoca porque tienen mucha carga de partidos y lo que más necesita el Barça para el año que viene es que descansen y no que pasen frío en Johannesburgo. Además, nunca confió en ellos desde el principio. Han tenido que demostrar día a día que son válidos. Una pena, pero espero que no jueguen mucho. Ahí va mi equipo de España para el Mundial, donde espero no ver ni un solo partido: Reina, Marchena, Albiol, Sergio Ramos, Capdevila, Javi Martínez, Silva, Mata, Cesc, Fernando Torres y Fernando Llorente. Con esos tendremos opciones, también con J cagándola día sí día también.
¡Visca el Barça!

Un Clásico sin raquetas

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Podría engañar al personal y decir que sabía perfectamente que ganaríamos al Real Madrid en el Clásico, que no estaba nada nervioso, que no tuve sudores fríos una hora antes y que no tenía un nudo en el estómago, visiblemente al exterior. Lo podría decir, pero mentiría. Tras el partido, estas son mis conclusiones sobre el Barça y el Madrid:
- Esta vez no quisimos jugar el tenis, porque el Madrid no sabe y la lo demostró cuando perdió el juego, set y partido el año pasado.

- No hubo raquetas en el Santiago Bernabéu, sino tuercebotas vestidos de blancos y duendes blaugranas

- Higuaín y Garay, según los padres, “habían salido bueno los pibes”. Buenos cuando están lejos del campo de fútbol. Con sus mujeres, niños, con sus colegas, de tapas, de turistas por la Plaza Mayor, de figurantes contra los clubes de enjundia.

- Guardiola, teniendo en cuenta sus recursos demostrados, es una navaja suiza. Pellegrini es sólo el palillo de este instrumento. Tiene menos soluciones e imaginación que el que tiene hambre y se mete en la boca un trozo de pan con chocolate.

- Cristiano siempre busca la simbiosis con el Bernabéu, porque en el fondo vive atormentado por su ego y sus temores. Messi es un genio despistado, que te mata sin darte cuenta. Parece ‘tonto’, pero es listo, muy listo. El portugués jamás descuida su peinado; Messi no conoce el peine, porque eso poco importa.

- Arbeloa, retratado por Pedro, ha quedado para limpiar el Museo de los Beatles en Liverpool.

- Gago, con su peinado moderno, podría cubrir próximamente una vacante en Marco Aldani.

- Dani Alves es un todocampista que triunfa en cualquier sitio del campo; Marcelo sólo ha demostrado ser bueno haciendo el baile de la cucaracha y faltando a los rivales. Eso sí, las rastas nunca le quedaron mal.

- Raúl y Guti la próxima temporada serán acomodadores del Santiago Bernabéu.

- Granero será el año que viene el suplente de Celestini en el Getafe.

- Xabi Alonso tiene un hueco en un navío escocés para surcar los mares. Él dice que ya le acompaña la barba. Si lo comparas con Xavi, su nivel recuerda al de Borja (ex madridista y actualmente en el Valladolid).

- Al principio propuse un debate entre Pedro-Kaká. Me quedo corto. Pedro es mejor que Cristiano Ronaldo.

- Tengo más ideas, pero pocas ganas de escribir. Decir que, de haber sido tenis, sería un Federer vs. Potito Starace. Una pena que no hubiera raquetas.
¡Visca el Barça!

vIBRA

marcelo

Es curioso, porque nunca me ha pasado antes de un clásico. Resulta que, cuando veo que Marcelo juega de titular, me dio por vibrar de alegría. Interna, eso sí. Me dije: “Este tío tan malo y faltón no puede ganar en el Camp Nou en la vida”. En efecto, su actuación no fue ridícula, sino vergonzante. Ni atacaba, ni defendía. Entre él y Arbeloa por banda izquierda daban más sensación de debilidad que Indhira cuando Arturo le pega dos silbidos y le enseña la flauta. Es triste esta historia de GH, pero así es la vida.
Habla la prensa de victoria anímica del Madrid, pero sigo sin entender qué significa eso. Igual significa que a tu vecino le toquen tres kilos a la lotería y a ti no te hayan tocado por un número. Casi, cerca, a punto, pero nada, mierda pinchada en palos, patadas a un bote, hambre.
Los merengues se las prometían muy felices con su gran primer tiempo. Pero eso fue con Henry en el campo, el engendro de la naturaleza más parecido a un pato mareado. Fue irse el francés y el Madrid menguó. Salió ‘Ibra’, que hizo vulnerable a Sergio Ramos una vez más. Le cogió la espalda y la mandó a la gloria con su zurda letal, digna del Soldado Universal. No me quiero olvidar de Valdés, que ya al menos para los cochinos (si son grandes) ni a Puyol y sus ’31 años no son nada’. Todos ellos son el ejemplo de buenos futbolistas, de arte, de victoria, de fortaleza vibrante… nada que ver con Marcelo, el único jugador que, un día, trabajando se le olvidó el oficio: lateral izquierdo. ¡Ale Casillas! Deja a mirar por el retrovisor y comienza a chupar matrícula.
¡Visca el Barça!

El síndrome de Begiristain

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Recuerdo una vez de pequeño que estaba tan aburrido que me dio por ver la película de Mr. Bean. El calificativo de penosa se quedaría corto, nada que ver con la genial serie que protagonizó durante años este individuo. Volvamos con la peli, que igual le interesa a Txiki Begiristain. Resulta que en ella, el señor Bean era un simple vigilante en el Museo Británico. La gente le preguntaba y él se hacía pasar por experto en arte. El tío, bastante vago, se sentaba en su silla con su porra de seguridad y a la gente le decía que se dedicaba a analizar diversos cuadros: su temática, su textura, su contexto… Hasta que se descubrió el tinglado, el cómico británico se la pegó a bastantes ilusos.
Es lo que pretende hacer Begiristain con su placa de director deportivo del Barça puesta en la solapa. El tío se dedica a hablar con La Sexta o Canal + en los descansos de los partidos del Barça. Eso lo hace todos los fines de semana del año. Luego se pasa por el catering y se va a su asiento bien acolchadito. A veces, incluso, le da por viajar para traerse a jugadores como Hleb. Pero vamos, tranquilos, que si hace un viaje ya se encarga de difundirlo a los medios para que vean la dureza de su curro. Con Martín Cáceres también lo hizo bastante bien, ya que pagó por él casi veinte ‘kilos’ tras su gran año en el Recreativo. Un fichaje que se convierte en lamentable por dos motivos: pobre rendimiento del jugador y que le costó al Villarreal medio millón un año antes. ¿Dónde estaba Txiki cuando Roig viajó a Uruguay para ficharlo? Pues igual estaba hablando con Felipe del Campo en La Sexta. Quién sabe… Este año debe de estar cansado porque hace casi un mes que se acabó la temporada y aún no ha resuelto varios casos: renovación de Touré, caso Eto’o, fichaje de algún delantero, situación de Gaby Milito, venta de los descartes de Guardiola, cesión de Cáceres y ampliación de contrato al mister. Tenemos que entender esta demora, porque igual está ocupado observando, bien sentadito, los cuadros de Miró que decoran los vomitorios del Camp Nou. ¡Lo que viene siendo un pluriempleado!
¡Visca el Barça!

El Uruguayo

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Me dijo una persona el otro día que Pinto parecía uruguayo. Me hizo mucha gracia pero, mientras más le veo, más me lo parece. Esa melena densa y negra, esa tez morena, esos rasgos tan marcados en la cara… no lo sé. Quizás si; quizás no. Lo cierto es que nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) hace 33 años y, tras estar con el Celta en Segunda, le llegó la oportunidad de su vida al fichar por el Barça. No es uno de los grandes protagonistas del equipo, hasta ahora, pero cuando hay goles es el primero en recorrer la banda, apretar los dientes y levantar los brazos. Se le ve orgulloso de vestir los colores azulgranas. De momento, ahí ha demostrado esa sangre ‘uruguaya’, que se distingue por vivir con mucho ímpetu cualquier éxito o fracaso. Tanto esfuerzo, perseverancia y paciencia (siempre a la sombra de Valdés) le convirtió el héroe en las semifinales de Copa frente al Mallorca parando el penalti decisivo a Martí. Levantó los puños sin gesticular, pero su rostro daba pistas de una sonrisa interna de oreja a oreja. La felicidad obtenida por el esfuerzo. La gesta lograda en la Isla será premiada ahora con la titularidad contra el Athletic en la final, algo que se ha ganado, algo que debe aprovechar para comenzar a levantar títulos de una vez. Estaré allí, en Valencia, con muchos culés más, para encomendarnos a los goles de Bojan, el ‘Matador’, y las paradas de Pinto, el uruguayo. Nació allí, en pleno corazón de Cádiz.
¡Visca el Barça!

Flagelación

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Lo primero, ante todo, os quiero pedir disculpas por haberos abandonado durante algunos días. Lo siento, estuve de viaje fuera de España. Me dio tiempo a volver a tiempo para asistir el domingo al Vicente Calderón a ver una película dura y cruel: la última flagelación de Cristo.
Me refiero al Barça, evidentemente, el único equipo capaz de hacerse daño a sí mismo, de ser su peor enemigo, perder lo imperdible, de dar vergüenza. En ocasiones parecía que incluso disfrutaba con lo que estaba haciendo en el campo, que se sentía feliz mientras Eto’o fallaba goles, cuando Silvinho o Márquez regalaba balones, cuando Víctor Valdés seguía soñando con cochinos, pasillos, guantes, melones y sandías (lo único que sabe parar). Estos tres nombres son los que lideraron este auto de fe que supone la flagelación. A Eto’o le ví reírse cada vez que fallaba una ocasión. El tío se dejó sus botas en la caseta porque prefirió sacar su escopeta de ferias que compró en el Barrio Gótico de Barcelona. A Silvinho, con sus canas, comprobé que el club le haría un favor si le sacaran un billete de autobús para viajar con el Imserso a Marina d’Or, ciudad de vacaciones donde viaja mi abuelo y se lo pasa genial el tío. Lo de Víctor Valdés merece un capítulo especial. Tras el gol del Pequeña Buda, el de Juninho en Champions y el de Forlán, sinceramente merece que le denuncien. Así de claro. Lo gracioso, para él digo, es que le dio la mano a Forlán cuando este ya le había clavado dos chicharros. El pobrecillo tiene mucho mérito, porque ha revivido una enfermedad que parecía obsoleta: el síndrome de Estocolmo. Que el uruguayo me pega un guantazo, pues le pongo la otra mejilla; que el Madrid amenaza, pues yo me dejo goles para que sienta su aliento en el cogote; que me ponen los cuernos, pues invito a mi novia un crucero por el Mediterráneo… deberá pensar el amigo Víctor.
Luego está Guardiola. Guapo, elegante, incuestionable, dominador de la retórica, amante de las bufandas, defensor de la modestia incluso cuando el equipo brillaba como el oro. Falso, todo falso. Ese exceso de modestia, de sosiego, de anti-euforia denota superioridad, aires de grandeza, prepotencia más bien. Supo dominar la situación con el viento a favor, pero ahora es el encargado de comprar ese alambre con pinchos que están rotando sus jugadores. Eso es amor por el Barça. Eso es creencia ciega. Tan asustados están del Madrid que ya incluso disfrutan con la situación. El problema es psicológico: no son capaces de competir cuando tienen un enemigo cercano, a unos doce puntos de diferencia. Se me ocurre una comparación fácil: ¿Qué pasaría con un albañil si decidiera dejar de trabajar porque hay una cierta competencia en las obras? ¿Qué sucedería si Benjamin Button decidiera no salir a la calle a comerse el mundo porque tenía bastón a los ocho años? ¿Qué sería de un estudio de 35 metros cuadrados si un inquilino no lo viera como un pequeño gran palacio? Que nada tendría sentido, que la desesperación podría provocar locuras. La última es un auto de fe que lo patentó Jesucristo. La versión moderna la está llevando a cabo mi equipo.
¡Visca el Barça!

La paleta de jamón

paletilla

Este fin de semana estuve en mi tierra (Extremadura) y me traje una paleta de jamón que anoche me di el gustazo de probar. Supongo que sabéis que las paletillas son las dos patas delanteras del cerdo y que están bastante buenas. Todo el mundo las conoce y las ha probado alguna vez, aunque me cuesta dudar que Víctor Valdés lo haya hecho. Es más, no sé si el tío sabe exactamente qué es un cochino. Se lo explicaré.
Cuando jugaba en infantiles en el equipo de mi pueblo y faltaba el portero, nos teníamos que poner siempre algún jugador. Decía mi entrenador que la única condición era estar capacitados para parar cerdos en un pasillo. Muy difícil ¿verdad? Pues para Valdés parece que es una labor de romanos. Viéndole todos los años que lleva en el Barça, mi única deducción es que la única prueba que le hicieron pasar Alexanco y los suyos para hacerle portero del Barça era ponerle cochinos en los pasillos de La Masía para que el de Hospitalet los parara. Por cierto, creo que los pasillos de La Masía no llegan a dos metros de ancho, menos del doble de lo que puede llegar a medir un buen cochino. Me imagino ahí al portero con sus guantes bien puestos, su boca de piñón y su brazo alzado llamando a Puyi. ¡Menuda postal!
Ahora saldrán los defensores de Valdés defendiéndole y diciendo que es injusto señalarle por un solo error. ¡Se equivocan! Ahí van mis razones:
- En la temporada 2002/03 se comió un centro chut sin ángulo de Jorge Otero (gran jugador y mejor persona) cuando el crack jugaba en el Atlético. Empatamos a dos.
- En el segundo año de Rijkaard despejó un balón que le dio en el culo a Villa y marcó gol. Este partido fue en el Camp Nou (2-2), pero se ve que no se quedó conforme del todo, ya que en el vuelta se la dio igual que el sábado a De la Peña y le dijo: “Toma Guaje márcala, que lo mío son los cochinos en los pasillos. Y si son estrechos y los guarros gordos pues mejor”. Perdimos 1-0 y nos complicamos la Liga.
- Hace dos años nos eliminó el Liverpool de la Champions por meterse con el balón en la portería a un remate de Pennant a 2 km. por hora. Palmamos 1-2 en Barcelona y allí fuimos incapaces de remontar. Me recordó al gol que se metió Busquets hace años contra el Galatasaray. ¡Lo mejor que dio este tipo fue a su hijo!
- Se ve que se hizo amigo de De la Peña en La Masía, teniendo en cuenta el pase que le dio el otro día al monje asceta que quiere volver a ser Buda.

Que conste que estos cuatro o cinco errores garrafales me han venido a la cabeza sin consultar nada ni a nadie, quiero decir con esto que hay muchos más. Cierto es que el Espanyol de Pochettino hace el fútbol más guarro y cerdo (valga la redundancia) que he visto en los últimos años, pero me muero si no doy varios consejos:
- A José Ramón Alexanco (director de fútbol base) y Unzué (entrenador de porteros): Se me ocurre que hagáis ejercicios en los que los porteros trabajen con conos, que potencien los reflejos, que Messi o Eto’o les tiren a portería, que trabajen las salidas y que no jueguen los daltónicos.
- A Víctor Valdés: En mi pueblo hay granjas donde se cuidan cochinos. Los mejores son los que comen bellotas. Tú te podrías dedicar a esta profesión. Y no me vale ahora que salgas ahora a dar la cara para decir que hay que mirar adelante. Valdés, si yo hubiera sido tan reiterativo en mis errores mientras curro pasaría este lunes al sol. Tú seguro que estarás volando a Lyon.
¡Visca el Barça!

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