Posts tagged: Valencia

Pon un Escassi en tu vida

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En un país donde la carnaza es por lo único que se rige el vertedero televisivo no me ha sorprendido, obviamente, la última obra de arte: I love Escassi. El tío, jinete de profesión, se dedica a elegir de entre múltiples mujeres que suspiran por sus huesos. El machismo lacerante que aparece aquí roza el esperpento. La cadena financia las correrías del personaje con las múltiples mujeres. Digo esto porque en esa cadena seguro que hay gente que se levante 900 pavos como máximo. Todo vale para arañar audiencia. Por cierto, eso se ha visto en mi casa (no por mí) así que asumo el chaparrón. También que se vean los culebrones de barrio, con menos ‘glamour’ que el bocata de chorizo, de Belén Esteban.
Mientras que la gente en este país ha decidido poner un Escassi en su vida, yo elijo a Leo Messi, el mejor futbolista del mundo, por delante ya de Maradona, Pelé, Di Stéfano y Cruyff. A Zidane no lo cuento porque está varios cuerpos por debajo. A todos aquellos que no quieran tragarse el vómito de Telecinco ni ver la tableta de Álvaro Muñoz Escassi, les recomiendo que pongan un Messi en su vida. Todo irá a mejor. Por cierto, si a Cristiano le pisa Nivaldo, algo habrá hecho.
¡Visca el Barça!

Cochino imparable

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Después de comer, me sorprendió un comentario que me dejó el compañero ‘Tarántula’ al post que hice hace meses, titulado ‘Emery, El hermano proscrito’. A los culés nos dice que somos cerdos, cabrones y que quiere prender fuego a los blogs que critican al Valencia. Sólo decirle que aquello no fue una crítica, porque me la tenía reservada para hoy. Valencia, como ciudad, es lo más feo que existe en España, sólo sostenida por un grupo de gente flipada con los petardos y un par de cocineros a los que se les pega la paella en los restaurantes de La Malvarrosa. Allí también hay un equipo, que este año se hizo ilusiones fichando a Moyá, todo guapo él, al que le ha quitado el puesto un compañero de dominó de mi abuelo: César. El pobre de Moyá ni siquiera puede parar cochinos en pasillos, porque el único césped que pisa es el artificial que monten en alguna que otra pasarela Bikkembergs. Luego, para no ser tan ofensivo, tenemos al amigo David Navarro, que parece más un leñador que un futbolista, y al colega Banega, que un día no pudo controlar sus impulsos. Las necesidades, que a veces aprietan. Un poco más arriba, y voy a ir cerrando ya que me duermo con tanto bodrio, tenemos a Joaquín con sus fintas y su sprint. El extremo no me creo que se gane la vida jugando al fútbol, porque no sabe. Este tío tiene que sacar pasta por las noches, haciendo monólogos de garito en garito. Ahí explota su historia mítica de Albacete, de la vieja y el viejo que se paran a mitad de camino. Esta es la columna vertebral que quieren hacer sombra al Barça en la Liga. Normal que algunos se vuelvan locos y tengan necesidad de prender fuego ciertas cosas.
¡Visca el Barça!

Iniesta

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Este sábado me pasó lo que hacía tiempo que no sucedía. Me senté a ver el Barça tras digerir unas cuantas chuletillas de cordero con una botella de lambrusco fresquita y me entró sueño, mucho sueño. No por la comilona, sino por el juego insulso de los de Guardiola. El Barça aburrió hasta a las mantas y a los peces que tengo en mi acuario. Me recordó a esa tía/o buena/o que, de repente, le han puesto gafas de culo de botella y se le ha ido el físico de las manos. Por primera vez en mucho tiempo vi que nos dominaba un equipo dirigido por Banega, que hace un año, en el Atlético, no valía ni para limpiar los vestuarios del Cerro del Espino. Pues sí, así sucedió y hay varios culpables. Messi ha pasado de ser el mejor jugador del mundo a ser más previsible que comer palomitas en el cine, Xavi ha pasado de mover el equipo a la velocidad de la luz a tener los cables pelados, e Iniesta… qué decir de Iniesta. Es tan bueno como blando, por eso fue probablemente la inspiración de Dalí para hacer sus relojes. A este tío le duran las diarreas, meses, y distensiones musculares, años. He oído que le miman en el club, que incluso se plantea poner a un tío a su servicio las 24 horas por si le duele la cabeza a las cinco de la madrugada y tiene que acudir a la farmacia de guardia. Ya va siendo hora que espabilen, que aceleren el juego y que se dejen de tonterías. No me da pena ninguno, porque los tomates sólo los conocen en la ensalada y la cabeza la tienen para ponerse la gorra. Nada más. Mi obligación, como aficionado, es apretarles en lo único que saben hacer.
¡Visca el Barça!

Emery, el hermano proscrito

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Emery, Unai para los amigos, se niega a vender a Mata al Barça. Antes lo hizo con Villa y Silva y los dos acabarán en el Valencia con menos títulos que Romerito, que le fichó Cruyff para jugar sólo un partido con el Barça, ante el Real Madrid. Silva, desde que se le vetó su salida de Mestalla, es poco más que un canario triste, deprimido, poco trabajador y con horchata por las venas. ¿La sangre? Que alguien le diga a este tío de qué color es y qué función tiene.
Luego está Villa, su coleguita, ese que nunca quiso ir al Madrid o el Barça. El destino de Villa lo veo claro: marcar goles en el Valencia, luchar por la UEFA y marcharse los veranos a los campus Adidas para que pueda cobrar algo de dinero. Igual dentro de tres o cuatro años le vemos escanciando sidra u organizando excursiones a los lagos de Covadonga con Emery, el único que nunca ha dejado de cobrar en el Valencia. Por último está Mata, un burgalés que se siente asturiano. Mata, que teniendo en cuenta cómo está el fútbol cobra poco más o menos que yo, igual tiene que hacer horas extras en La Malvarrosa poniendo hamacas o vendiendo tickets en el Oceanográfico, aunque tampoco estaría mal viajar semanalmente a Madrid para traer los trajes chaqueta para algunos políticos. Y luego está Emery, ese tío que adoraba media España hace dos años. Sobre Unai, estoy convencido que es el hermano que nunca reconocieron los Calatrava, probablemente porque se avergüenzan de él. La última que lió el ‘erudito’ de los banquillos fue llevarse a más de veinte tíos para un amistoso en Manchester y, cuando faltaba media hora para el final, se ve obligado a poner de jugador a su portero (Moyá) porque ya había hecho los diez cambios. No sé si el Valencia es la viva imagen de Emery o viceversa, lo único que digo es que con él se perdió un gran humorista y sus hermanos ahora lo lamentan. ¡Qué penita!
¡Visca el Barça!

El ingenio de Laporta

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Apuesto a que Joan Laporta es uno de esos tipos que si va al Mercadona y le clavan veinte euros por comprar un pollo para asar… el tío vuelve a casa feliz, vanagloriándose de lo bien que compra y el gran ingenio que tiene.
“El fichaje de Ibrahimovic no es carísimo y sale desde el ingenio”, dijo ayer mientras se gustaba en un mitin celebrado en el pueblo de sus padres. La verdad es que no es carísimo, sino vergonzoso más bien: Eto’o + 45 millones de euros + el pobrecito de Hleb, un albino deprimido y asustado. Por supuesto que hay que desprenderse de Eto’o, pero que a un tío que ha ganado dos Champions y tres Ligas en cinco años (marcando más de cien goles) entre en trueques es penoso, lamentable. Eto’o se debe ir, pero no a cualquier precio y al Inter se le paga incluso por aceptarle. Este es el ingenio de nuestro amigo Laporta, no darse cuenta que Eto’o es mejor y por lo tanto debería ser más caro que Ibrahimovic. Si el Inter acepta… perfecto, pero si no está de acuerdo, pues se ficha a otro jugador y punto. De modo que no había dinero para llegar a los 50 ‘kilos’ que nos pidió el Valencia por Villa y ahora hay 45 en efectivo más lo que cueste Eto’o para fichar a un tío, buenísimo, que ha flojeado históricamente tanto con Suecia como en la Champions. Me imagino a Laporta feliz de la vida con su operación histórica (por mala) mientras asa su pollito en el horno. Seguro que sabe que rociándolo con cerveza y acompañándolo con patatas, pimientos y sidra está más bueno. ¿El precio? Eso da igual, si él se pira al año que viene y la deuda se la encasquetará a su sucesor. ¡Eso es ingenio!

¡Visca el Barça!

Pagafantas

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Siento ponerme pesado, pero es que me indigno con Txiki Begiristain, un auténtico ‘Pagafantas’. Espero no disfrutar esta peli, por dios, sobre todo porque con ver a este tío con los calzones por los tobillos ya es suficiente. No soy sadomasoquista.
Dicen que es el director deportivo de mi Barça, pero lo cierto es que se trata de un tío capaz de todo por fichar jugadores, aunque no pare de hacer el ridículo. La diferencia con el auténtico ‘Pagafantas’ es que no insiste demasiado con la ‘chica guapa’ sino que directamente cambia de objetivo, así, sin más. Como el que se cambia los calzones.
El primer objetivo era Ibrahimovic, luego fue Forlán y Agüero, luego Villa y el otro día leí que interesaba Fernando Llorente. Al final, se quedarán con Keirrison. Al tiempo. Le sucede como a los borrachines solteros, que van bajando el listón a medida que suben la dosis de alcohol. Lo peor es que este tío lo hace sereno.
Cambiamos de posición y nos vamos a los extremos. Su sueño fue Ribery, luego Silva y ahora se interesa por Mata. Y de la defensa mejor ni hablamos. Sonó Zhirkov para suplir a Sylvinho y ahora no es ni capaz de fichar a Filipe Luis. En la derecha el Valencia le ha robado a Bruno Saltor (buen futbolista y mejor persona) y para la posición de central se interesó por Vidic y hoy he leído que finalmente se hará con los servicios de Chygrynskiy, central ucraniano del Shakhtar Donetsk. En fin, amigos, que no os hace falta ir al cine a ver a un calzonazos hacer el ridículo por conseguir a la chica que le gusta. Sólo tenéis que seguir un poco los pasos de este pagador de refrescos al que encasquetan mortadela de aceituna cuando pide morcón.
¡Visca el Barça!

Txiki y los gases

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Uno de los consejos que más me marcaron de pequeño es que siempre debía de tener las cosas claras, aunque luego me equivocara y salieran mal. Había que apostar… y luego ir a muerte a por el objetivo. Lo he intentado tantas veces como he fallado, pero también he acertado en algunas de ellas pero no me gusta presumir de nada.
Hablemos del polo opuesto. El ejemplo de un tío confuso es Txiki Begiristain que, cuando se va de viaje para fichar jugadores, se enteran hasta las ‘velinas’ de Berlusconi. El tío olvida que ese es su trabajo y lo debe hacer con la mayor discreción posible, mucho más teniendo en cuenta que los periodistas se dedican a tergiversar este mundo del fútbol. Muy triste, pero lo peor de todo no es que Txiki sea cantoso con sus viajes, sino que se harta de viajar y luego no ficha ni Sánchez Jara o Freddy Rincón. Su último ‘tour’ de vacaciones ha sido en Asturias, paraíso natural, donde se ha venido de manos vacías. El colega va a por Villa y, en lugar de traerlo, se pone fino con sidra y fabes, que van muy bien para los gases. Por no poder, no ha podido aún ni fichar a Keirrison (Palmeiras), conocido sólo en su casa cuando se reúnen los domingos a comer, y Filipe Luis (Deportivo), el típico lateral brasileño con técnica pero más blando que las magdalenas mojadas con café. Txiki habrá aprovechado esos viajes para ponerse tibio a caipirinhas y lacón con grelos. Esto son suposiciones mías, pero mi pregunta es ¿qué narices hace este petardo en los viajes si luego no es capaz de contratar ni a jugadores del Cerro de Reyes? Otra de mis inquietudes es que cuántas veces habrá visto ya el Big-Ben desde que lleva viajando a Londres para traerse a Fábregas.
¡Visca el Barça!

No deseo a nadie lo mal que lo estoy pasando

indigente

Seamos sinceros, este titular es propio de la pobre Belén Esteban, una desgraciada, de un indigente que pide en la calle o de alguien, y esto es más serio, que acaba de perder un familiar. Pues resulta que en este finde caluroso, donde la ex de Jesulín no ha liado ninguna y donde Alonso ha pasado de ganar y estar cabreado a hacer el ridículo y estar feliz, ha aparecido el pobrecillo de David Villa, que está deseando salir de Valencia. Teniendo en cuenta sus declaraciones, parece que le pusieron un cuchillo en la sien para firmar el contrato y que le obligan a levantarse diarimente a las cinco de la mañana para pescar los bogavantes que los guiris se comerán con su paella en La Malvarrosa con un litro de cerveza o una buena sangría.

bogavante
Pobrecillo, la verdad. Teniendo en cuenta estas tragedias que suceden en este mundo del fútbol, sería injusto que se quejaran los que te piden pasta en el metro mientras te tocan la guitarrita y los que vivimos al día, con lo justo, con lo puesto, con chanclas y bañador. Villa, que estoy convencido de que acabará en el Madrid, se siente un incomprendido y nunca entenderá al Valencia. Probablemente le falte algo de conocimiento para comprender estas cosas tan complejas, cosas que tampoco entiende su amigo Juanma Castaño. El ‘Guaje’, además de querer salir, quiere que la afición no se enfade, que los clubes firmen un acuerdo amistoso… le falta pedir que el Estadio de Mestalla pase a llamarse Estadio David Villa. Que la paella lleve su nombre, que le construyan una estatua en el Museo de las Artes y de las Ciencias y que en la capital del Turia hagan una ONG para recaudar fondos para él. Al fin y al cabo es un pobrecito ¿no?. Yo llamo así a los que extienden a los cuatro vientos lo mal que lo están pasando. Y pensar que este tipo se pudo vestir de azul y grana…
¡Visca el Barça!

Soraya y Susan Boyle

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En lugar de reconocer su fracaso en Eurovisión, nuestra compañera extremeña Soraya dice que todo fue un complot contra TVE por no emitir en directo la segunda semifinal. Acabó penúltima, pero dijo que se sentía ganadora faltando el respeto al violinista vencedor. Recuerdo que Soraya cantó justo en el descanso del Valencia-Real Madrid de Liga, donde los blancos acabaron igual de mal que ella. Hay algo parejo en estos dos eventos: las cantadas de Casillas y el espectáculo bochornoso de cante que protagonizó Soraya en Moscú. Iker se manducó un tiro sin peligro de Silva y, a partir de ahí, comenzó un circo de ‘cantes’ que finalizó el domingo pasado en Pamplona con ese tiro de Plasil que le resbaló por unas manos manchadas con mermelada de fresa. Entre medias de esas dos cantadas: Vuelo de pájaro para coger un esférico que le sirvió en bandeja a Capdevila (Liga para el Barça) y degustación de la vaselina que le clavó Cléber Santana desde fuera del área. Aún así, nadie habla de este tipo guapo que, en lugar de ir a la Copa Confederaciones, debería ir a los estudios de los 40 Principales en Gran Vía, junto a Soraya, la nueva zar de Rusia.

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Esto, a pesar de todo, tendrá solución cuando a ambos se les bajen un poco los humos. Lo más preocupante es lo que ha sucedido con Susan Boyle, ingresada en un psiquiátrico por no conseguir digerir su popularidad súbita, por confundir la celebridad con el éxito. Algo parecido le ha pasado a Van der Vaart, que generó un estado de euforia porque salió de la cantera del Ajax, era uno de los ojitos derechos de Cruyff y traía una mujer repleta de curvas y aires de grandeza. Todo esto es cierto, pero se le olvidó lo más importante: jugar a fútbol. El tipo vino como estrella a comerse el mundo y ahora camina por el terreno de juego (cuando lo hace) como un pobre depresivo con bonito nombre. ¿Se imaginan juntar a Susan Boyle con Soraya? Pues a los que les gusta el fútbol han tenido la suerte de ‘verlas’ en el Real Madrid. El resultado ya se sabe: los blancos desafinan y los azulgranas marcan el ritmo con su violín. Para el próximo Eurovisión dudo entre Melody o Faubert.
¡Visca el Barça!

La Ría del Nervión

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Nunca he estado en Bilbao, pero me gustaría ir para ver el Guggenheim y tomarme unos vinos con sus respectivos pinchos. Además, desde que le metimos mano al Athletic en la Copa, tengo curiosidad para ver como ha quedado la Ría del Nervión, de la que tanto presumen. Confirmo que, justo antes de la final, he escuchado comentarios sobre ella como si se tratara del mismísimo Océano Atlántico. Seguro que si le queda algo de agua, que lo dudo, estará llena de ruedas desgastadas y las botas viejas que tiró Zubizarreta o Endika en el 84, cuando el color acababa de aterrizar a la televisión. Pues bien, los tíos hablan de ella como si estuviera repleta de langostinos y corales, camarones y sirenas. Agua marina, cristalina, peinada por la brisa.
Se las prometían muy felices, pero no contaban con el temporal que asoló la ría, convirtiéndola primero en charco y luego en un páramo. Aún así, como de ilusiones se vive, el Athletic tuvo un recibimiento en Bilbao diez veces más grande que el del campeón de Copa en Barcelona. La justificación que dan es que son una gran afición, que siente los colores, que su amor es desinteresado. Teniendo en cuenta este hecho se me ocurre que, si el equipo encima hubiese ganado, los hinchas habrían llevado rodilleras para hacer favores a los jugadores. Justo antes de verter sobre ellos el agua bendita. De la Ría de Bilbao no, claro. Ante la sequía de agua y de títulos han decidido reutilizarla para que desfile Aitor Ocio con su perro. Es su verdadera profesión y, en la moda como en el fútbol, mandan las vanguardias.
¡Visca el Barça!

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