Valdo Geraldo Faldo

Cuando el sábado por la noche, birra en mano y bocata de panceta en la mesa, vi a Valdo celebrar el empate en Can Barça partiéndose el pecho, me recordó a ese mítico actor de la seria estadounidense Cosas de Casa. Era el gran Waldo Geraldo Faldo, un personaje con cara de palurdo, el típico que se queda sin chica en el baile de la universidad. Valdo, el del Málaga, tiene más malicia, porque el tío es mitad ‘perico’ y mitad madridista. Le quería decir primero que perico que no vuela, perico a la cazuela. También que mi opinión sobre él es que es sencillamente un jugador lamentable, un eterno perdedor que se alegra de los males culés porque es, sencillamente, madridista frustrado. A él le gustaría comer cocido en Madrid y tomar tapas por La Latina, pero es que a la criatura sólo le querían en La Rosaleda para cortar el césped. Muñiz seguro que le dijo que, en ocasiones, tendría minutos. Normal que esté así el tío. Me gustaría verle el careto después del choque, tras comprobar cómo Xavi sacó el tiralíneas. Y eso que el centrocampista de León decía que había que tener cabeza… Criatura. Le faltó el corte de pelo de Waldo para que el ‘seny’ catalán se riera de él, aunque en el fondo no es malo el tío. Es como la música de ascensor: ni molesta ni incomoda. Por eso le espera una larga vida bebiendo vino malagueño.
¡Visca el Barça!










