El origen del mal
Si queréis encontrarme, un sitio seguro donde me veréis próximamente es en el Círculo de Bellas Artes, proyectarán ‘Los Pájaros’ dentro de poco, o en la Filmoteca. Allí dará comienzo, en junio, un ciclo de Ettore Scola, ese director italiano con un gusto particular para la comedia. No es mi favorito, pero es normal, es el verano y jamás viene solo: le acompaña el calor, los bañadores, el bronceado, las chicas que suben dos puntos su nota media, los chicos que la mantienen o la bajan y las pelis reguleras, comerciales… El verano.
Uno de los dos libros que me estoy leyendo ahora, ‘Cosa Nostra’, explica perfectamente el origen de la mafia: finales del XIX. No empezó con pistolas, droga, hormigón y basura, tampoco en las calles de Manhattan. Fue en la costa de Palermo, donde se comenzó a gestar una ingente lucha por el dominio de los olivares, las minas de azufre y el control de los cítricos. Ahí comenzaron los primeros asesinatos, las extorsiones, la democratización del crimen. Luego se agudizó con el fin del feudalismo, en medio de un gobierno débil que debía gestionar las tierras. Hay que cavar muy profundo para encontrar el mal, porque, no lo olvidemos, nadie nace siendo malo.
En el Real Madrid hay malos y tontos. Valdano es un tonto pelota que habla bien y escribe mejor, nada más. Mourinho es un malo cobarde. Malo, porque de pequeño probablemente pasó hambre y se llevó varias palizas. También le ningunearon en el Barça, pero eso le convirtió en un pobre resentido. Lo de cobarde lo va demostrando por donde quiera que va: los mensajes con fuego no los dice a la cara sino utiliza los medios, no afronta una reunión a tres bandas con Florentino y Valdano, hunde a débiles chavales como Canales y Pedro León y, curiosamente, no se atreve a recriminar nunca a los pesos pesados. Varias cosas tengo claras ya:
- El pobre Canales tiene granos en la cara, ha engordado y ya no es ni guapo.
- Cuando echen a Mourinho, nadie en el seno del club va a poder mirarse a la cara.
- Florentino Pérez se ha enamorado de Mourinho. Es normal: hay gente que se enamora de sus secuestradores, que tienen hijos con ellos. Se llama síndrome de Estocolmo
- Los del Madrid se conforman con que, en vísperas de Champions, se hable de ellos. Es otro título más.
- ¿Por qué hablo tanto del Madrid? Porque necesito pensar en él para recuperar mi malicia y encendimiento.
- Y sí, el Madrid utiliza la cantera. La pone cuando el Barça ha ganado la Liga y no hay nada que hacer.
¡Visca el Barça!


















