Posts tagged: Txiki Begiristain

Las bicicletas son para el verano

robinho

El gran Begiristain, además de atender a los medios en los descansos de los partidos del Barça, también viaja por el mundo. Hoy creo que se encuentra en Abu Dhabi, donde asiste al sorteo del Mundial de clubes, una competición a la altura del Trofeo Pepinillo de Leganés, esos que siempre ganaba el Madrid con Eto’o, Dani, Alfonso, Iván Pérez, Morales y Freddy Rincón.
El bueno de Txiki también intentará fichar a Robinho, ese tío impresentable que llegó a España hace varios años diciendo que iba a ser el mejor futbolista del mundo. Para lograrlo intentaría hacer siempre muchas bicicletas. Han pasado cuatro años y, desde entonces, el único contacto con la bici ha sido en sus veranos de Brasil, bien sea montándola o haciéndola en la ‘praia’ con sus colegas, caipirinha en mano. En los campos de fútbol siempre se ha dedicado a desaprovechar su fútbol y ser intermitente. Fracasó en el Madrid y se fue a Inglaterra para hacer historia en un equipo artificial, como poco fútbol y mucho ego. El City está hecho a imagen y semejanza de Robinho: son dos entes pomposos, exagerados, fantasiosos, pedantes y altivos. Uno sueña con ganar la Premier y el otro personaje con hacer bicicletas en el Barça. Al final, el City quedará más cerca del descenso que de las plazas europeas y Robinho vendrá a corromper un vestuario modélico. Si al menos asentara al cabeza y, como decía Fernando Fernán Gómez, supiera que las bicicletas son para el verano…
¡Visca el Barça!

Emery, el hermano proscrito

emery

Emery, Unai para los amigos, se niega a vender a Mata al Barça. Antes lo hizo con Villa y Silva y los dos acabarán en el Valencia con menos títulos que Romerito, que le fichó Cruyff para jugar sólo un partido con el Barça, ante el Real Madrid. Silva, desde que se le vetó su salida de Mestalla, es poco más que un canario triste, deprimido, poco trabajador y con horchata por las venas. ¿La sangre? Que alguien le diga a este tío de qué color es y qué función tiene.
Luego está Villa, su coleguita, ese que nunca quiso ir al Madrid o el Barça. El destino de Villa lo veo claro: marcar goles en el Valencia, luchar por la UEFA y marcharse los veranos a los campus Adidas para que pueda cobrar algo de dinero. Igual dentro de tres o cuatro años le vemos escanciando sidra u organizando excursiones a los lagos de Covadonga con Emery, el único que nunca ha dejado de cobrar en el Valencia. Por último está Mata, un burgalés que se siente asturiano. Mata, que teniendo en cuenta cómo está el fútbol cobra poco más o menos que yo, igual tiene que hacer horas extras en La Malvarrosa poniendo hamacas o vendiendo tickets en el Oceanográfico, aunque tampoco estaría mal viajar semanalmente a Madrid para traer los trajes chaqueta para algunos políticos. Y luego está Emery, ese tío que adoraba media España hace dos años. Sobre Unai, estoy convencido que es el hermano que nunca reconocieron los Calatrava, probablemente porque se avergüenzan de él. La última que lió el ‘erudito’ de los banquillos fue llevarse a más de veinte tíos para un amistoso en Manchester y, cuando faltaba media hora para el final, se ve obligado a poner de jugador a su portero (Moyá) porque ya había hecho los diez cambios. No sé si el Valencia es la viva imagen de Emery o viceversa, lo único que digo es que con él se perdió un gran humorista y sus hermanos ahora lo lamentan. ¡Qué penita!
¡Visca el Barça!

Txiki y los gases

txiki

Uno de los consejos que más me marcaron de pequeño es que siempre debía de tener las cosas claras, aunque luego me equivocara y salieran mal. Había que apostar… y luego ir a muerte a por el objetivo. Lo he intentado tantas veces como he fallado, pero también he acertado en algunas de ellas pero no me gusta presumir de nada.
Hablemos del polo opuesto. El ejemplo de un tío confuso es Txiki Begiristain que, cuando se va de viaje para fichar jugadores, se enteran hasta las ‘velinas’ de Berlusconi. El tío olvida que ese es su trabajo y lo debe hacer con la mayor discreción posible, mucho más teniendo en cuenta que los periodistas se dedican a tergiversar este mundo del fútbol. Muy triste, pero lo peor de todo no es que Txiki sea cantoso con sus viajes, sino que se harta de viajar y luego no ficha ni Sánchez Jara o Freddy Rincón. Su último ‘tour’ de vacaciones ha sido en Asturias, paraíso natural, donde se ha venido de manos vacías. El colega va a por Villa y, en lugar de traerlo, se pone fino con sidra y fabes, que van muy bien para los gases. Por no poder, no ha podido aún ni fichar a Keirrison (Palmeiras), conocido sólo en su casa cuando se reúnen los domingos a comer, y Filipe Luis (Deportivo), el típico lateral brasileño con técnica pero más blando que las magdalenas mojadas con café. Txiki habrá aprovechado esos viajes para ponerse tibio a caipirinhas y lacón con grelos. Esto son suposiciones mías, pero mi pregunta es ¿qué narices hace este petardo en los viajes si luego no es capaz de contratar ni a jugadores del Cerro de Reyes? Otra de mis inquietudes es que cuántas veces habrá visto ya el Big-Ben desde que lleva viajando a Londres para traerse a Fábregas.
¡Visca el Barça!

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