
Me dice Capitán Calzoncillos que a mí me viene bien que Relaño hable del Villarato, porque así no me como la cabeza y simplemente me dedico a cuestionarle. Ya no haré eso, por cierto, le recomiendo que se lea la de hoy, que habla de Felipe II, del imperio y de que no se pone el sol. No tiene desperdicio este tío. Cuando no es Villar, habla de los puretas. Un día de estos me espero una comparativa con los egipcios o los sarracenos.
Vamos con el tema de hoy, que también está relacionado con puretas. Es sobre ‘Titi’ Henry, un jubilado que no se puede ni atar los cordones de las botas. Este tío debería ya cobrar la pensión e ir a los centros de mayores a jugar al dominó o la escoba. También ajustarse un poco la vista, hacer viajes con la Tercera Edad a Benidorm, ir al baile para mayores a partir de las seis de la tarde y comer chocolate con porras en las ferias de los pueblos a los ocho de la noche. A todas esas actividades hay que añadirle su pertinente visita anual a la Mezquita de Córdoba, la Alhambra o El Prado. Esa debería ser la vida de Henry, cobrando un sueldo decente por todo lo cotizado, levantándose a las doce de la mañana, durmiendo siesta y salir por las noches con la parienta a pasear para que los michelines no progresen. Pues no, el tío resulta que está en el mejor equipo del mundo, donde no para de tener oportunidades y malgastar goles o jugadas. Así es la vida, por más que pese a algunos.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 28 Enero 2010 |
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Más allá del juego gris y previsible del Barça, de la sombra que acompaña a Messi, de blandura de Iniesta o las intermitencias de Ibrahimovic, que sólo juega bien en el Camp Nou y cuando el Barça golea, más allá de todo eso me centraré en Henry y su progresivo crecimiento de pelo. Fuera bromas, que no tengo ni pizca de ganas, ayer vi en él a un futbolista acabado y lamentable, que ya no vale ni para anuncios de Gillette. Guardiola dijo que debía de “callar bocas” y le dio diez minutos de partido para comenzar a hacerlo. Pues bien, tal fue el ridículo hecho en las dos oportunidades desperdiciadas que apuesto a que hizo hablar, por la impotencia, hasta a los mudos seguidores del Barça. El que viera ese partido me entenderá y comprenderá mi indignación con el francés, que en la primera que tuvo le tocó el balón en la rodilla (no esperaba el fallo) y llegó mansamente al portero. La segunda, ya con el tiempo cumplido, la pegó con la confianza de un tío cuya vida no tiene sentido y se arrastra por el metro cantando canciones de Estopa o Camela. El tiro salió más desviado que aquellos míticos lanzamientos de Zenden, al que el Barça le fichó como extremo maravilloso y Van Gaal le tuvo que enseñar a centrar.
Lo peor no fueron los fallos de Titi, sino la cara que puso después. Si en ese momento hubiera tenido un tomate se lo hubiera tirado contra la cara liando la Tomatina. Falló, se dio media vuelta, se levantó y, tranquilamente, volvió a su campo. Sin vergüenza alguna. Este tío es de los que más cobran del Barça, pero Guardiola aún le defiende. Su cara era como el que hacía algo cotidiano: me levanto, me lavo la cara, me afeito y me voy a currar. Sin prisa. No sé si este tío existe o hemos fichado al de CSI, la verdad.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 5 Noviembre 2009 |
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