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Teoría sobre el estatismo

gato

Hace muchos años, un conocido de mi pueblo se fue a los carnavales de Badajoz y, volviendo a casa, con su gran ‘castaña’ le dio por entrar en un bloque de pisos para robar un gato de porcelana. Resulta que, como ya había salido el sol, la dueña de la vivienda enloqueció y dijo que ese gato era suyo. La respuesta del personaje éste, según me cuentan, pasó a la historia: “¿Este gato es suyo señora? Vamos a hacer una cosa. Yo lo pongo en el medio y que elija criatura con quién se quiere ir”. Ese gato nunca se movió, un estatismo parecido al de Zlatan Ibrahimovic. Definitivamente, tras el encuentro contra el Almería, no sólo pienso que es peor que Eto’o, sino que el Barça juega mejor con diez que con once, cuando él está entre los titulares. No se mueve, estorba a Messi o Pedro, protesta, pega codazos, guantazos, no para de quejarse, está permanentemente enfadado con el mundo y obstaculiza el paso a Bojan. Si le pones entre la vieja y el de mi pueblo se mueve menos que el gato seguro. Para el fútbol no vale, pero sí quizás para explicar en las universidades la teoría sobre el estatismo.
¡Visca el Barça!

Ibra y los patos del Retiro

pato

Lo de Ibrahimovic, sinceramente, comienza a ser preocupante. Ya no es que marque pocos goles, sino que apenas le veo correr ya, echarle narices al asunto, bajar a recibir, tirar una pared decentemente y derrochar ilusión. Ibra camina por el campo como un pato mareado (similares a los del Retiro), sin rumbo, sin estilo, sin capacidad para abandonar lo previsible. Este tío, no lo olvidemos los culés, ha costado una burrada: 70 u 80 millones de euros y, sinceramente, no le veo marcando ese gol decisivo en un encuentro de Champions ni de Liga. El domingo hizo bueno a Perea y Domínguez, que hasta hace nada le pedía autógrafos a Ujfalusi. El sueco practica un juego desganado, triste, flojo, más convencional que el ir a misa los domingos a las doce (los que vayan) o comerse un bocata de calamares en el Brillante de Atocha antes de llegar a casa de fiesta. Yo eso lo he hecho varias veces y me gusta, pero es que yo, como dije hace tiempo, enderezo alambres para convertirlos en revistas y lo hago bajo una economía de guerra. Semejante personaje viene a sustituir a Eto’o y sus registros no superan, de momento, ni a los de Julio Salinas, Romerito o Escaich. Venía con fama de polémico, con temperamento fuerte… pero ese lo habrá sacado en los anteriores equipos porque en el Barça ha demostrado que lo que riega su organismo es horchata Chufi con desidia, pura desidia. La mezcla perfecta para el fracaso.

¡Visca el Barça!

El truco del almendruco

ibra

Cuando el Barça fichó a Ibrahimovic había gente que aún no le había visto jugar un solo partido. Gente que oía, escuchaba, que marcaba goles con el Inter o la Juventus. Otra tanta que era genial, que sus taconazos y escorzos eran dignos de museos. Se hablaba incluso que era mago, híbrido, mastodóntico, genial. Yo ya lo pensaba antes que viniera, pero he esperado para que la gente le vea en algunos partidos para refrendar mi opinión. Ibrahimovic es un buen futbolista, un tío que marca goles porque en los equipos donde jugó siempre fueron los mejores de cada país. Hace trucos, sí, pero del almendruco. De esos con los que nos deleitaba Pedro Reyes y Alaska en la Bola de Cristal. A medida que es mejor el rival, baja el nivel de Ibrahimovic. No veo una final de Champions con gol de Ibra, como tampoco le veo tirando del carro con su Selección, donde ha dado dos taconazos buenos y el resto de tiempo lo ha dedicado a arrastrarse y cabrearse en el terreno de juego. Es cierto que la sombra de Eto’o planea aún sobre los delanteros del Barça, pero es que este tío no es siquiera delantero. Tira pases, se desmarca bien, abre huecos… pero se olvida a veces que lo suyo es meterlos. Es como el albañil que un día se pone a pintar cuadros en la obra olvidando que lo suyo es poner ladrillos. Ahora he leído que Guardiola se lo llevó a comer para animarle y aconsejarle. ¡Y yo que pensaba que con este precio ya te daban futbolistas animados, aseados y bien afeitados!
¡Visca el Barça!

La isla de Ibrahimovic

murano

Antes de hablar de la isla de Murano, el lugar donde va cada dos por tres Ibrahimovic, contaré una historia curiosa de una isla vecina: Burano. Allí están las casas pintadas con colores distintos porque, según la leyenda, los pescadores de Venecia, antes de volver a casa tras una dura jornada laboral, se mamaban a vinos y luego, de noche y con niebla, no sabían identificar sus casas porque todas eran iguales. A muchos no nos vendría mal darle unos brochazos a la nuestra.
A ese mini archipiélago de islas, que secundan la ciudad de los canales, se acerca Ibra. Concretamente a Murano, conocida mundialmente por su cristal. Muchos de los relojes, figuritas varias, ceniceros, muebles e incluso sombreros están hechos con el cristal que desprende el cuerpo del gigante sueco. Es fino como el coral, pero su extrema fragilidad no va acorde con su físico. Al verle, se presupone que será una roca, pura argamasa, cemento con ladrillos, pero la realidad es bien distinta, por más que nos pese a los culés. Lleva tres lesiones en tres meses y ahora parece que se perderá el partido contra el Athletic, más el del Inter y el Clásico contra el equipo del Capitán Calzoncillos. No estará porque creo que viaja de nuevo allí, para extraerle un pelín de su cuerpo para hacer máscaras para el Carnaval, que empieza en dos meses. ¡Para no perdérselo!
¡Visca el Barça!

Ibra y Chan

colega-ibrahimovic

Ya le conocía desde Holanda y lo comprobé en Italia, pero me alegra que muchos vean cómo se las gasta Ibrahimovic, que concibe sus movimientos como si estuviera permanentemente desarrollando artes marciales. La diferencia con Jackie Chan es que este tío sencillamente da vergüenza y cada película que hace supera a la anterior… en cuanto a penosa. El gigante sueco, cinco goles en cinco partidos, tapó la boca a los escépticos media hora después de llegar a España. Justo lo que tardó en hacer un escorzo, un remate acrobático de taekwondo, una tijera, un taconazo sublime en el área, un gol rodeado de bambalinas, de pomposidad, de chucherías, de parrillada de mariscos, de arte, de magia, de paté de oporto, de ensalada templada con gambas y espárragos trigueros, de talento gitano. Unos tantos y otros tan poco, dirían los pobrecillos de un Athletic que llenaron ilusionados San Mamés (ese antro que llaman Estadio de fútbol) y acabaron a cuatro patas por la calle Licenciado Pozas comiendo pinchos de tortilla pasada. ¡Qué bonito es el fútbol!
¡Visca el Barça!

Zíngaro

gitano

Dos títulos en una semana y goleada en el primer partido de Liga ante un Sporting que no vale ni para escanciar sidra ni para comer lacón con grelos. Pues a pesar de todo, aún escucho ya las primeras críticas hacia nuestro ‘gitano’. Que a estas alturas se dude de la calidad de Ibrahimovic es porque no sabe de fútbol ni entiende de qué narices va este rollo. Lesionado o no, en baja forma o en plena facultades, con la nariz más o menos grande o aguileña, Zlatan es uno de los jugadores más geniales del mundo. Tiene rasgos de ‘zíngaro’ y, como tal, conjuga sus genialidades y rebeldías, su inconformismo, polémicas, su sangre, su duende. De momento, Ibrahimovic no ha sacado ninguna de ellas… bueno sí, ha demostrado que se trata de un futbolista tremendamente intermitente, descaradamente irregular. Esos valores le hacen más grande aún, porque cuando un día de inspiración suyo está por encima de las múltiples medianías (en el fútbol y en la prensa) que se encuentran en nuestra Liga. Me pregunto si a este tío le conoce Relaño o ha llamado a Maldini para preguntarle quién es el espigado ese que ha fichado el campeón de todo.
¡Visca el Barça!

El ingenio de Laporta

pollo

Apuesto a que Joan Laporta es uno de esos tipos que si va al Mercadona y le clavan veinte euros por comprar un pollo para asar… el tío vuelve a casa feliz, vanagloriándose de lo bien que compra y el gran ingenio que tiene.
“El fichaje de Ibrahimovic no es carísimo y sale desde el ingenio”, dijo ayer mientras se gustaba en un mitin celebrado en el pueblo de sus padres. La verdad es que no es carísimo, sino vergonzoso más bien: Eto’o + 45 millones de euros + el pobrecito de Hleb, un albino deprimido y asustado. Por supuesto que hay que desprenderse de Eto’o, pero que a un tío que ha ganado dos Champions y tres Ligas en cinco años (marcando más de cien goles) entre en trueques es penoso, lamentable. Eto’o se debe ir, pero no a cualquier precio y al Inter se le paga incluso por aceptarle. Este es el ingenio de nuestro amigo Laporta, no darse cuenta que Eto’o es mejor y por lo tanto debería ser más caro que Ibrahimovic. Si el Inter acepta… perfecto, pero si no está de acuerdo, pues se ficha a otro jugador y punto. De modo que no había dinero para llegar a los 50 ‘kilos’ que nos pidió el Valencia por Villa y ahora hay 45 en efectivo más lo que cueste Eto’o para fichar a un tío, buenísimo, que ha flojeado históricamente tanto con Suecia como en la Champions. Me imagino a Laporta feliz de la vida con su operación histórica (por mala) mientras asa su pollito en el horno. Seguro que sabe que rociándolo con cerveza y acompañándolo con patatas, pimientos y sidra está más bueno. ¿El precio? Eso da igual, si él se pira al año que viene y la deuda se la encasquetará a su sucesor. ¡Eso es ingenio!

¡Visca el Barça!

Ibracadabra

tamariz

Ninguna de las partes ha confirmado 100% el fichaje, pero reconozco que me ilusiona la llegada al Barça de Zlatan Ibrahimovic, el Juan Tamariz del fútbol mundial. Le llaman Ibracadabra, aunque a mis amigos del pueblo se rían de mí cuando menciono esta palabra. El sueco es un mago, capaz de marcar goles imposibles, sacar conejos de la chistera, hacer trucos con las cartas, con las palomas y con el balón. De padre bosnio y madre croata, Zlatan nació en Suecia, pero sus ancestros son de raza gitana. ‘Ibra’, natural de Malmö, es tan bueno que precisamente esos rasgos ‘zíngaros’ que corren por sus venas nunca han sido impedimento para triunfar en un país que echa a patadas a esos inmigrantes romaníes (gitanos) que inundan los arrabales de sus metrópolis. ¿El secreto? Decidir partidos y dar títulos al Inter, donde no marca un solo gol sin ponerle un lazo rojo al balón y enviarlo por SEUR a la escuadra. Este es el secreto de Ibrahimovic, un futbolista que no tiene término medio, que no concibe nunca los partidos como una disputa entre dos rivales sino un continuo frenesí donde él es el protagonista. Como los grandes genios mundiales; De Niro, Al Pacino, Beethoven, Da Vinci, Gregory Peck, Darwin, Dalí, Lennon o James Dean; es un rebelde por naturaleza que lucha por amueblar definitivamente su cabeza. Eso le hace más genial aún, pero también le provoca no hacer trucos mundiales e inverosímiles, sobre todo en competiciones europeas. Probablemente por eso ha escogido al rey del Viejo Continente.
¡Visca el Barça!

Los genios son mis debilidades

genio

Cuando era pequeño me apasionaban las finales de NBA que ofrecía la 2 en abierto. Recuerdo perfectamente la que disputaron Detroit y Portland en 1990. Gran duelo entre Joe Dumars y Clay Drexler; gran eliminatoria de Isiah Thomas. Luego, tras coleccionarlos en los cromos de Panini, mis gustos deportivos se centraron el fútbol en general y el Barça en particular. Me emocioné con Bakero en Kaiserslautern, con Koeman en Wembley, con Romario, Ronaldo y compañía. No tenía mucha debilidad por los dibujos, aunque me encantaban He Man y Skeletor. Fui creciendo y creciendo y cada vez iba teniendo las cosas más claras: me comenzó a gustar el arte y me di cuenta que lo mío nunca fueron los números. No conocí las derivadas (me quedé en los polinomios), pero llegué hasta Dalí, el genio de los genios de la pintura. Siempre me apasionaron las mentes iluminadas, los rebeldes, los personajes geniales, los gustos extraños: Desde Picasso hasta Maradona, pasando por Andrés Calamaro, Jack Nicholson y Cleopatra, que tomaba baños con leche de cabra. Por supuesto, hoy día, esos gustos también los extrapolo al fútbol actual, donde Ibrahimovic cumple perfectamente el perfil de genio. Un ‘aladino’ con lámpara, un futbolista total con ese punto de soberbia y ese toque de irregularidad que tienen los cracks. Un espectáculo.  Su clase se engrandece con su motivación, algo que ha perdido en el Inter. Todo indica que tiene un vuelo ya reservado con Alitalia: Milano Malpensa-El Prat. ‘Benvenuto Zlatan’.
¡Visca el Barça!

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