
Mi viernes comenzó con una cena en Casa Paco (Calle Altamirano, Argüelles), donde te rellenan las tortillas desde morcilla con queso, hasta de solomillo con cebolla caramelizada, pasando por gambas, salmón con roquefort y jamón serrano.
El sábado, bastante lleno aún, me levanté con buen pálpito. Había tenido una semana dura de trabajo, me quedé en el frigo sin la crema de limoncello de Sorrento que tanto me gusta, no había podido ver ninguna de las pelis que me he alquilado (La condesa descalza, Doctor Zhivago y Truman Capote), pero tenía buenas vibraciones con el fútbol.
Todo comenzó con el tanto de Miguel de las Cuevas en el peor partido de la temporada del Madrid. Porque, no lo olvidemos, el Madrid es un encefalograma plano que provoca sueño a los abuelos y pavor a las jóvenes criaturas. Ver a Khedira y Lass junto roza lo gore. Con ellos, lo lógico es no regatear ni a los árboles ni trenzar dos pases seguidos. ¡Qué bien vendrían estos dos para coger tomates!
Luego vino mi Barça. Y con él, mis cinco cervezas que neutralizaron el atracón de pizza casera de anchoas con queso de cabra, bien aderezado con nachos y más queso caliente. Así vi el gol con la mano de Piqué. Fue mano y me encanta. Me encanta ganar así las Ligas y todos los títulos posibles. Disfruto leyendo a Relaño y oyendo llorar a los seguidores del Madrid. Disfruto con Thiago Alcántara y con Jonathan Dos Santos, la quintaesencia del futuro barcelonista. Ganamos con ellos y el halcón Valdés, pero nadie ha dicho que lo hicimos con nueve: Villa está pesado y lento como el solo (salvo para rodar anuncios), mientras que Afellay es un mimo de La Rambla.
John Huston estaría orgulloso que utilizara su título para referirme al mejor portero del mundo.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 4 Abril 2011 |
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Son las siete de la tarde de un domingo cualquiera, un domingo en el que me estoy preparando para el partido de mi Barça, un domingo en el que he vibrado con los goles del Puerta Bonita y luego con una paella. Mi equipo está obligado a ganar porque esta jornada también lo ha hecho el Real Madrid gracias al tanto de Van der Vaart, previa recepción del esférico al estilo de voleibol. Esas triquiñuelas del tulipán de Chiclana probablemente las aprendió en el humilde poblado gitano donde creo que vivió durante meses con el padre. Ahí, en la Holanda profunda, el tío igual no tenía cubiertos y comía con las manos. Ahí aprendió la pillería gitanil, esa que siempre rebasa el límite del reglamento, que jamás se amolda a lo cotidiano. Así funciona el holandés, un pésimo jugador que funciona con arrebatos, cuando todo está roto, cuando emerge el tuerto con el campo lleno de ciegos. Luego se ríe y celebra los goles como finales de Champions. Van der Vaart, no lo olvidemos, hace tiempo que se afeita y que le salieron pelos en los sobacos, pero en su vitrina de títulos hay sólo dos ligas más que en la del Alcalá de Henares. No hay problema, lo suyo es superación, continua demostración de que es bueno. Para ello vale todo, hasta comer garbanzos con las manos. También rejos de Cádiz. Al fin y al cabo ha demostrado que sabe utilizarlas mejor que los pies.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 21 Marzo 2010 |
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No me puedo meter esta semana con el Sporting, club al que tengo mucho cariño por todos los veranos que pasé en Gijón. La ciudad es espectacular, pero también recomiendo que visiten el Mirador de Fito, la Virgen de Covadonga y los Lagos. Hace año y medio fui a verlos, pero sólo llegué hasta el primero. El causante fue el canguelo que me entró por esa carretera minúscula en plenos Picos de Europa, 3.000 metros por encima del vacío. Esa visita coincidió precisamente con el 1-6 del Barça allí, el partido que inició el camino hacia los seis títulos.
Esta vez no iré, pero tengo la sidra preparada para escanciarla en casa. Lo mejor será que lo haré también por la derrota del Madrid en Riazor, donde llega sin Higuaín y Cristiano Ronaldo. Eso es lo mismo que si se presentan el Escalerillas, el Daganzo o el Athletic de Bilbao, clubes que, para los que no lo sepan, existen. No están en la misma categoría, aunque por juego sí que merecerían estarlo. Por cierto, antes de despedirme lanzo otro debate para el fin de semana: Busquets-Xabi Alonso. No hay color, gana el hijo del mítico Busi. Además, Alonso ahora parece más un marinero escocés que un futbolista. Lo digo por la barba, porque de timones este entiende poco.
¡Visca el Barça!
Tags: Barça, Busquets, Cristiano Ronaldo, Deportivo de la Coruña, El Molinón, fútbol español, Guardiola, Henry, Higuaín, Ibrahimovic, Iniesta, lagos de Covadonga, Liga, Manolo Preciado, Mirador de Fito, Primera División, Real Madrid, Sporting de Gijón, Virgen de Covadonga, Xabi Alonso
Sin categoría | Editor 29 Enero 2010 |
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Ya tengo decidido qué es lo que voy a hacer cuando vuelva al tajo el próximo 1 de septiembre. Le pienso decir a mi jefe que me suba el contrato una vez más y, acto seguido, le diré que faltaré cinco días al trabajo porque uno de mis mejores amigos se casa y le queremos hacer una despedida por todo lo alto, con catamarán incluido. Ni siquiera se lo preguntaré, porque no acepto un no por respuesta. Es más, si no me da esos cinco días me enfado. ¿Mis compañeros? Pues que se jodan y aguanten, si quieren y pueden. Espero que esto no lo esté leyendo mi jefe, porque le daría las vacaciones de agosto.
Esta petición la he pensado porque quiero imitar al Leo Messi. Sí, ese chico que nos da Copas de Europa a cambio de renovaciones de contrato por año y consentimientos a sus abusivas peticiones. Es increíble cómo este Barça da concesiones permanentemente al argentino, que ahora no quiere jugar el primer partido de Liga, contra el Sporting de Gijón, porque se va a Rosario (su casa) a disputar el Argentina-Brasil. El partido no es el mismo día sino cinco después, pero ‘la pulga’ no tiene bastante con ese tiempo para prepararlo. Igual quiere aprovechar para ver a la familia y recoger los tupperware que luego se llevará a Barcelona. ¡Qué enternecedor!

Si Guardiola le concede este deseo, no descarto que en la próxima gira veraniega del Barça reserven, además de un hotel para el primer equipo, una plaza en las guarderías para dejar allí a Messi, un chiquitín que juega bien al fútbol y tiene la cabeza llena de peluches. Allí estaría con sus colegas, los niños, llorando cuando no le dan lo que quiere y pidiendo el chupete a Laporta, más blando que los sobaos mojados en el café. El Barça estará siempre intranquilo por si Messi se enfada, pero ellos han sido los principales culpables. A Messi hay que cuidarle, pero en su justa medida. No más que a Iniesta, Xavi, Puyol, Henry, Valdés o Piqué, entre otros. No olvidemos que este tío, si no fuera por el Barça, ahora estaría haciendo la competencia a los mimos de La Rambla y la Plaza de Catalunya.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 14 Agosto 2009 |
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