Posts tagged: Rubin Kazan

Titi existe

Titi

Más allá del juego gris y previsible del Barça, de la sombra que acompaña a Messi, de blandura de Iniesta o las intermitencias de Ibrahimovic, que sólo juega bien en el Camp Nou y cuando el Barça golea, más allá de todo eso me centraré en Henry y su progresivo crecimiento de pelo. Fuera bromas, que no tengo ni pizca de ganas, ayer vi en él a un futbolista acabado y lamentable, que ya no vale ni para anuncios de Gillette. Guardiola dijo que debía de “callar bocas” y le dio diez minutos de partido para comenzar a hacerlo. Pues bien, tal fue el ridículo hecho en las dos oportunidades desperdiciadas que apuesto a que hizo hablar, por la impotencia, hasta a los mudos seguidores del Barça. El que viera ese partido me entenderá y comprenderá mi indignación con el francés, que en la primera que tuvo le tocó el balón en la rodilla (no esperaba el fallo) y llegó mansamente al portero. La segunda, ya con el tiempo cumplido, la pegó con la confianza de un tío cuya vida no tiene sentido y se arrastra por el metro cantando canciones de Estopa o Camela. El tiro salió más desviado que aquellos míticos lanzamientos de Zenden, al que el Barça le fichó como extremo maravilloso y Van Gaal le tuvo que enseñar a centrar.

Lo peor no fueron los fallos de Titi, sino la cara que puso después. Si en ese momento hubiera tenido un tomate se lo hubiera tirado contra la cara liando la Tomatina. Falló, se dio media vuelta, se levantó y, tranquilamente, volvió a su campo. Sin vergüenza alguna. Este tío es de los que más cobran del Barça, pero Guardiola aún le defiende. Su cara era como el que hacía algo cotidiano: me levanto, me lavo la cara, me afeito y me voy a currar. Sin prisa. No sé si este tío existe o hemos fichado al de CSI, la verdad.

¡Visca el Barça!

Manos a la obra

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No me vale la excusa del frío, que siempre será peor dormir desnudo debajo de un puente. El Barcelona debe ganar hoy en Kazán frente a unos albañiles y/o instaladores de gas que jugarán su partido tras una dura jornada laboral. Insisto y espero no comerme mis palabras, pero el Rubin Kazán es como si se ponen Manolo y Benito manos a la obra para hacer frente a un coloso. Lo único que provocan es risa permanente, por lo bochornoso que eran cuando la tele nos colocaba su serie. Guardiola recupera a Titi que, hasta que no se corte ese pelo malísimo, no volverá a darnos buenas tardes. También estará Messi, nublado por el Balón de Oro, Iniesta, cuya palidez hoy puede confundirse con el albinismo, e Ibrahimovic, que en la Champions ha aparecido menos en los últimos años que Paloma San Basilio desde que abandonó el mundo de la música. Fue una desgracia para todos, la verdad. El encuentro no sé donde lo veré aún, porque salgo justo a la hora que empieza el partido y, como trabajo en un polígono, los dos bares que hay son los más tristes de España. “Aquí no tenemos canal Gol”, me decía el camarero esta mañana mientras me tomaba un café. Ahí queda eso. Creo que no tenía ni tele.

¡Visca el Barça!

Lo que el viento se llevó

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El viento ideado por Víctor Fleming arrasó con Clark Gable y Vivien Leigh, pero también parece que está devastando el juego del Barça, al que ayer le detecté Alzheimer. Esta enfermedad neurodegenerativa, que consiste en la pérdida progresiva de la memoria, puede ser buena o mala, según se mire. Si tu pasado fue pésimo, te viene bien para olvidar los problemas y empezar una vida nueva, pero a los culés les ocurre lo contrario: han pasado de provocar gusto a sus aficionados a dar vergüenza ajena, pena, asco. El Barça ha pasado de comer cochifrito a bocata de panceta revenida, similar a los pinchos de Bilbao. Ha pasado de vivir en un palacete a pasar frío debajo del Puente de Vallecas. El equipo no dio ni tres pases seguidos, pero lo chicos lo intentaban como si fueran los pollos sin cabeza que se sirven en el Kentucky Fried Chiken. Messi, con el corte de pelo malísimo, es un tipo sin recursos que no recuerda que, alguna vez, fue futbolista. Nunca tuvo pierna derecha, pero es que su izquierda está llena de estiércol. Por su parte Xavi, destacado otrora por su velocidad mental para leer la jugada, está en condiciones de participar en una carrera de caracoles. Allí también estaría Márquez, con su rodilla en la mano sujetada por Heidi Michel. Este tipo tiene calidad, pero en defensa, con su contundencia y velocidad, hace bueno a Pablo y Perea. Por último está el gran Andrés, que un día marcó un gol al Chelsea. Ya no se acuerda, porque sigue convaleciente de sus molestias arrastradas en verano, pero aún así siempre le defenderá Joserra. Espero que ya haya pasado el sarampión porque, si no, le tenemos de baja tres años. Una pena que el viento dinamite a mi equipo y no se lleve a Maradona 100 metros lejos de los campos de fútbol.
¡Visca el Barça!

Desde Rusia con humor

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Hoy juega en el Camp Nou, contra el Barça, un equipo ruso más desconocido que el Puerta Bonita, el Daganzo, el Villaverde Alto o el Galapagar. Dicen, los que saben, que ganó la Súper Liga rusa, que consiste en hacer la O con un canuto y meter un balón en el centro. Para el ganador hay un chupito de vodka posterior. ¡Qué bonito! Tonterías al margen, Rusia, que no la conozco, me recuerda a esa mítica peli de Bond, siempre acompañado con su dama despampanante. El galán inteligente y la buenorra ignorante y corta, eso sí que es amor. A todo esto, a lo que iba, el Rubin Kazán llega con César Navas, de profesión ‘zumbador’ de balones. Un tío con menos clase de Javier Villarroya, un chaval que vive a 800 kilómetros de Moscú, en un pueblo de 30.000 habitantes que se llama Kazán. No me extraña que por allí ande El Lobo con su nuevo rostro, tampoco que viva Ruíz Mateos. Estos son los colegas que quieren ganar hoy al equipo de Guardiola y Zapatero. No me digáis que no es gracioso el asunto.
¡Visca el Barça!

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