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Il celo è sempre piú blu

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Cuando vivía en Roma siempre salía de fiesta con dos colegas. Uno era gallego (Santi) y el otro era siciliano y se llamaba Guglielmo. Él me enseñó mucho a hablar italiano gracias, sobre todo, a su música. Recuerdo que siempre que íbamos a los garitos nos desplazábamos en su coche escuchando a Rino Gaetano y su gran tema ‘Il celo è sempre piú blu’ (El cielo es siempre más azul). Al principio no la entendía pero, al cabo de los meses, siempre le pedía que la pusiera porque me animaba. Era un tributo al optimismo exacerbado, puro y duro. Decía algo así como, pase lo que pase, te echen o no del trabajo, seas un miserable mileurista o no… el cielo siempre seguirá siendo más azul. Anoche lo fue más que nunca. No estuve en Roma, pero seguro que era muy azul, con alguna que otra pizca de grana. Noche grande que le contaré a mis hijos, cuando los tenga, y a mis nietos. ¿Nervios? Como nunca. ¿Ilusión? Como siempre. Ahora estoy escribiendo estas líneas a las tres de la madrugada, pero estoy feliz. Infinitamente feliz, porque el Barça ha barrido del mapa al Manchester United y porque mañana, aunque me levante con mucho sueño, el cielo seguirá siendo más azul y grana. Hay que felicitar a este equipo, pero sobre todo hay que darle las gracias por disfrutar tantísimo con él.
¡Visca el Barça! Hoy más que nunca.

La dupla de Roma, Marbella y Venezuela

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Queda menos para el gran día (27-M) y reconozco que ya empiezo a sentir ese cosquilleo por el estómago. Una mezcla de nervios, ilusión y felicidad. Estar en Roma ya es muy grande, pero ganar sería increíble.
Ahora estoy contento por el ‘Doblete’, pero la felicidad absoluta sólo la tendría si levantamos la ‘orejona’. Estar allí, acaparando todos los focos deportivos posibles, es ilusionante, pero me preocupan un par de detalles importantes: el Manchester United y la presencia de Iniesta y Henry, una dupla capital en el devenir del partido. Sin ellos la banda izquierda quedaría huérfana de cabezas pensantes (Andrés) y bailarines de alta escuela, de Nureyevs del fútbol (Titi). La presencia de estos individuos ha sido determinante en la consecución de los títulos. Su compenetración es sencillamente perfecta, casi tanto como la de Carlos Baute y Marta Sánchez en los escenarios de Marbella o Venezuela. Es extraño, porque no es la mejor canción del mundo, pero es de las que más me apetece escuchar cuando salgo de fiesta y tomo algunas copillas. No me gusta, pero me anima y estoy seguro que a vosotros, aunque no lo reconozcáis, os pasa lo mismo. No hace falta que lo digáis, tampoco que reconozcáis (vascos, madridistas, periquitos sin cabeza…) que estáis disfrutando con el conjunto blaugrana. Podéis seguir mirando, aunque hay algún vasco por ahí que le falta algo de visión. ¿La razón? Ver en el Athletic oro, cuando sólo está lleno de barro.
¡Visca el Barça!

Barça-Manchester United

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Antes de nada le recuerdo a la persona que se lo propuse, para ver si se da por aludida, que quiero ir al cine a ver Ángeles y Demonios. Me leí el libro y me gustó, pero no porque me apasione excesivamente la lucha entre Ciencia vs. Iglesia, sino porque la historia transcurre entre las calles de Roma. Allí pasé un año de mi vida, conocí la cultura, aprendí a defenderme con el idioma y me sorprendió que la decadencia también pudiera provocar belleza. De todo eso han pasado ya casi tres años, pero alguien muy cercana a mí me sigue diciendo que aún sigo ‘viviendo’ allí. Para nada, la experiencia fue inolvidable, reconfortante y a la ciudad le cogí mucho cariño, pero porque volví a España. Todo fue bonito porque tuvo su final, de lo contrario estoy seguro que habría sido agobiante, que al Coliseo lo vería como piedras en descomposición y al Circo Máximo como una simple pradera verde. Afortunadamente no es así. Les veo como impresionantes monumentos que encierran miles de historias. El estado en que se conserven llega a ser secundario.
Esto lo cuento porque la última vez que celebré la Copa de Europa de mi Barça fue en Roma, cuando aún cursaba la beca erasmus. Estaba con mi camiseta blaugrana loco de alegría en Campo de’ Fiori, la plaza donde fue quemado Giordano Bruno por la Inquisición romana. Lo festejé, con mis colegas culés, junto a su estatua, que custodia esa maravillosa plaza. El próximo miércoles 27 de mayo no estaré allí pero, si el Barça gana, a buen seguro que me vendrá a la mente esa plaza, una de las que más ambiente nocturno tiene de la ciudad eterna. El fútbol pocas veces es agradecido, pero este año está aliado con los ángeles que dirige Guardiola. Nada que ver con los ‘diablos rojos’ de Ferguson. Esos, según el libro de Dan Brown, están en el Vaticano y son auténticos demonios.
¡Visca el Barça!

El arma de Eto’o

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Es curioso, pero cuando un tío pierde los nervios y se desquicia se vuelve vulnerable y, a veces, irreconocible. Ocurre en las mejores familias, en los seres más poderosos y en cualquier ámbito de la vida. Le ocurrió a Maradona, que pasó de ser un dios del fútbol a disparar con un rifle de aire comprimido a periodistas y luego cobrarles por conceder entrevistas (sé hasta la cantidad que pide). En el siglo XVIII también le sucedió a Luis XVI, que no pudo impedir la Toma de la Bastilla (marcó el inicio de la Revolución Francesa) y pasó de ser inmortal a prácticamente pedir clemencia. Nos vino bien que acabara el Antiguo Régimen, pero quién se lo iba a decir. Mucho menos a él, eternamente feliz en su corte artificial donde sólo había baile de máscaras. Todo falso, como el Rococó.
Algo similar está pasando con Samuel Eto’o, que ha pasado de jugar con metralletas y escopetas a hacerlo con pistolas de agua, de esas que te regalan con los botes de Nivea o que puedes adquirir en las ferias de los pueblos, dependiendo de cuántos palillos caigas. Si no caes ninguno te dan la pistola, sólo por participar. Si caes los tres, en tres intentos, te suelen dar un peluche que te ‘venden’ como El Rey León. El hermano Samuel lleva dos partidos; Athletic en Copa y Mallorca en Liga; cuya obsesión por el gol llega a rozar lo enfermizo. Su ansia le convierte en mediocre, su egoísmo es dañino para el Barça, el rifle con el liquidaba búfalos en África y porteros en España ha sufrido una dura mutación. Como la vejez. Antes compraba cartuchos; ahora le vale con abrir el grifo para llenar su pistola de agua. Por el bien de los culés, más nos vale que no la lleve a Roma. No queremos seres vulnerables contra el Manchester.
¡Visca el Barça!

Los hombres de Pep

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Desde Pinto hasta Messi, pasando por Busquets, Bojan, Xavi, Iniesta, Alves, Henry, Puyol, Piqué o Eto’o, entre otros. Quiero dar las gracias a los hombres que Pep Guardiola ha dirigido como un esteta, ese que considera el arte como un valor esencial. Son los campeones de Liga, de Copa y pueden ser los de Champions, que sería ya como si a una cena de chuletillas de cordero y cochifrito la acompañamos con unos cogollos con salsa de gambas al roquefort y un buen vino tinto. Sin eso sería ya increíble, pero con esos contornos llegaría a la categoría de manjar.

Este Barça me ha hecho disfrutar mucho esta temporada, sobre todo cuando olía la fragancia que desprende Iniesta mientras juega o imaginaba el disco duro que lleva Xavi impreso en el cerebro. Ellos son dos piezas importantes dentro del Lego. Dos protagonistas de un guión elaborado por todos y dirigido por un cinéfilo muy metódico, obsesivo, perfeccionista y elegante. Se llama Pep y, al igual que el barbudo Paco, también cuenta con muchos hombres. Una cuadrilla de artistas sin pistola, placa o porra que no necesitan una chica guapa para motivarse en sus labores. Sólo les basta el balón para deshacerse de sus rivales.
¡Visca el Barça!

El Barça tiene un fondo de armario

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Aquellos que dicen que la elegancia no tiene nada que ver con el vestuario suelen ser poco agraciados. Parecidos a los que recitan que la belleza está en el interior. Poco más o menos. Igual de feos. Ahora ha vuelto el frío, la lluvia y a muchos les ha pillado desprevenidos, menos a un Barça con un fondo de armario con más variantes que una navaja suiza.
Todavía dicen muchos listos que la Liga española no tiene nada que envidiar a la Premier y mí me hace mucha gracia. Deberían referirse única y exclusivamente al Barça, que sabe cuándo ponerse el esmoquin (ida contra el Bayern), el pasamontañas (Liga contra el Valladolid) o las chanclas (final de Champions en mayo). Eso son variantes y no las del Villarreal, ese equipo que sólo piensa en romanticismo. Ilusos, porque de eso no se vive. Me recuerda a ese palurdo que se presenta con traje chaqueta a una merienda campestre donde imperan las bermudas rosas y la camiseta sin mangas de albañil. Dicen que nunca quieren renunciar a su estilo, pero amigo, aquí lo que vale son los títulos. Es como si te conformas sólo con vivir eternamente persiguiendo a la chica/o que te gusta. A pesar de todo, tengo que decir que, en Europa, el ‘Submarino Amarillo’ está diez escalones por encima del Atlético y once del Real Madrid.
El Atlético lleva con los mismos zapatos varios años. Están romos, desgastados, más feos incluso que ver a Raúl García pegando pases interiores o Seitaridis y Tano haciendo incursiones por banda. Una dulzura para la vista. Del Madrid decir que simplemente ya va desnudo a los partidos y por eso se las pegan todas en el mismo lado (Liverpool 5-0 Real Madrid). En el mercado invernal se compró para el frío un par de botas camperas (Lass y Huntelaar) y luego se dio cuenta que una de ellas estaba vetada para la Champions. El astro que la cagó fue Mijatovic, que para celebrarlo se fue a por gomina y una faja para obesos. Es lo que tiene tanto catering, que no queda tiempo ni para pensar bien la ropa.
¡Visca el Barça!

Sin Barça no hay paraíso

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La vida sigue igual por el Imperio. José Antonio Luque se empecina en anunciar la programación de toda la semana mientras Antena 3 ofrece la Champions, el Real Madrid y los toros conforman un binomio inseparable, Telemadrid continúa en huelga y el Barça entusiasma, cada vez más. Anoche disfruté cuando nos metimos en semis tras pasar por encima de un equipo cuyo capitán es un tío descatalogado por el Barça: Van Bommel. Con eso lo digo todo muchachos. Tienen a Ribery, lo único salvable, porque Luca Toni es lo más parecido a un armatoste con patas. Muy guapo, cierto, pero lento, romo y tosco como él solo. ¡Igual se pensó que el partido de ayer era uno de esos desfiles maravillosos de Prêt-à-porter que se celebran en la Plaza de España en Roma! Ahí se movería mejor.
Bueno, me dejo de rollos, que tengo mucho curro hoy. Lo dicho es que Luca seguro que se manducó anoche, antes del choque, todas las salchichas habidas y por haber de Munich, porque no veas lo pesado que estaba el colega. Yo preparé unos buenos pinchos de chorizo frito para celebrar el éxito de mi equipo. No hay que olvidar que es el único, de toda Europa, que tiene serias opciones de ganar los tres títulos. El Barça es un equipo refinado, como lo son El Duque o Amaia Salamanca. Sin ellos no se concibe el paraíso. Y, por favor, que no se me enfade el señor Luque porque haga publicidad de la competencia.
¡Visca el Barça!

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