
Ahora parece que el sábado, el finde, el mes, el año y la vida entera girarán en torno al tacón de Guti en Riazor. Me gustó, cierto, pero en el fondo me alegro por aquellos ilusos merengues a los que ya ha engañado nuevamente. A esos que piensan que la Liga la decidirá el 14, los que por un momento olvidaron su edad y pensaron que esto era el Jardín de las delicias. El taconazo de Guti, estéril en el devenir del partido, está muy lejano de los goles en las finales de Mundiales y Copas de Europa, esa competición donde aún no ha jugado un solo minuto en una final. Por algo será.
Guti es un genio fracasado, un artista que, como tal, ahora se cortará la oreja como ya hiciera en su día Van Gogh. Pero con eso ya dá para que los madridistas le encumbren y se olviden de quién fue uno de los grandes culpables de la debacle en Alcorcón. Guti, que jamás fue decisivo en un título logrado por el Madrid, no ha hecho nada nuevo, sino continuar con esa montaña rusa que caracterizó su vida deportiva. Ahora muchos le loan y dicen que debería estar en el Mundial y mi opinión es que si este tipo va también deberían ir Miguel Bosé y Victoria Abril. Al fin y al cabo, ellos también entienden de tacones. Es más, fueron los pioneros en hacerlos.
¡Visca el Barça!
Tags: Barça, Benzemá, Copa de Europa, Deportivo de la Coruña, fútbol español, Guti, Liga, Messi, Miguel Bosé, Primera División, Real Madrid, Riazor, Tacones Lejanos, Victoria Abril
Sin categoría | Editor 1 Febrero 2010 |
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Anoche regresé a casa a las 11 de la noche de una gran despedida de soltero y esta mañana sólo tengo entre ceja y ceja el sofá de mi casa, que no le cogeré hasta casi las nueve de la noche. El cansancio se debe, sobre todo, a que el sábado tuvimos que ‘madrugar’ para coger un autobús que nos llevaba a un lugar donde nos esperaba un catamarán. Más de una hora de viaje para hacer algo que se suspendió finalmente, porque pasamos de estar a 40 º a tener un diluvio universal. Recurrimos al plan B, que consistía básicamente en bebernos las cervezas que nos llevábamos en una neverita muy mona de color azul cielo. Luego regresamos a la casa a ver el partido, pero no aguanté ni diez minutos. Me dijeron que España jugó muy bien ante ese gran rival llamado Bélgica. Una selección que hace buena a la española y a Del Bosque, que pinta menos en este equipo que Pellegrini en el Madrid o Cerezo en el Atlético. ¡Menos mal que este finde ya vuelve la Liga! Eso sí, espero que ninguno de los próximos partidos del Barça me coincida con la cena de las dos bodas que me esperan, porque no quisiera dejar a mis amigos solos comiéndose los langostinos a la plancha. Estoy deseando, aunque antes nos tengamos que tragar otro partidazo de La Roja. Esta vez contra Estonia. ¿Existe Estonia? ¿Con quién han empatado esos? Lo que daría por estar ahora tumbado en un catamarán…
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 7 Septiembre 2009 |
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Estoy currando en estos momentos, pero tengo la cabeza puesta en la despedida de soltero que me espera este fin de semana en Alicante. Ya tengo en casa la mochila preparada con calzones limpios y toalla de playa. Es un plan cojonudo, aunque estoy un poco cansado de tanta agua en este verano: Nerja, Malta y más Nerja. En Madrid me quedo cosas muy importantes, pero irme me supone librarme de algo tan pernicioso como el juego de España, que mañana se enfrenta a Bélgica. Pobrecitos los que se sienten al televisor con sus cervezas, aceitunas, pinchos de salmón con queso Filadelfia o de anchoas con tomate y aceite de oliva; pobres niños los que pidan a sus padres ver el partido; pobres los que se ilusionen con el Mundial y con Del Bosque. Prefiero ver cualquier cosa antes que a ‘La Roja’ y por cualquier cosa entiendo el ‘gran’ programa de Risto Mejide, un concierto de Ramoncín o una corrida de Jesulín de Ubrique, el genio de Ambiciones. Al menos, ninguno de estos tres paquetes te da sueño y, al menos, te ríes de ellos. Con España, cuando veo a Torres o a Fábregas, la cabeza me conduce hacia la almohada. ¡Vaya dos personajes! Y ahora me dirán que son futbolistas de nivel mundial. Estrellas, también llamados. Sí. El carro de mi abuela, que tiene un motor, es un moto-carro. Así lo llamo yo.
¡Visca el Barça!