La vida es bella

Dicen que la vida se ve depende del cristal con que mires y que donde uno ve carbón, otro imagina minas. Yo la afronto con optimismo, porque el prisma que tengo es azul y grana. La verdad, ahora que lo pienso, la vida es bella y si no que se lo digan a Benigni, que contaba chistes a su hijo justo antes de que los alemanes le mataran en el campo de concentración. Y la vida es bella porque el Barça es una máquina insaciable de ganar, porque los hinchas del Athletic se pican como si fueran niños que les han robado el bocata en el colegio, porque Pellegrini va encontrando poco a poco sus calzoncillos, porque la libreta de Emery está más acabada que el NO-DO, porque Guardiola es nuestro verdadero presidente, porque Rajoy habla con sopa en la boca, porque Madrid se deberá guardar las corazonadas para 2020, porque a Pepe siempre le quedará Castillejo, porque la Castellana va pareciendo una calle, porque los calamares del Brillante siguen estando mejor después de fiesta, porque Teruel existe, y Daganzo, y Peloche, y porque aún tengo la esperanza de que todos reconozcamos que Heidi tenía siempre coloretes porque era un poco putilla, nada más. En el fondo, me alegro de estar donde estoy, disfrutando de los cinco títulos logrados en una temporada. Y lo que te rondaré morena.
¡Visca el Barça!










