
La Ley de Murphy dice que todo es susceptible de empeorar. Pues bien, obviando las tragedias, decir que cuando ya pensábamos que habíamos tocado fondo con los políticos, la historia de la tostada y la mantequilla, Inda, José María García, Relaño y su Villarato, las portadas de Nemo en prensa deportiva, los labios de Leire Pajín, una película de Ashton Kutcher, el caso Faisán, las portadas de El Mundo haciendo mención con el 11-M, Roberto Gómez, los tirantes de Pedrojota… Llegan Gaby Milito y David Villa para demostrar que: Peor… Imposible. Uno, el argentino, es un cabeza con rizos que corre sin sentido, como las cabras en el campo. El otro, el guaje, parece que está hasta entradito en kilos. No marca, pero porque no puede ni correr. Desubicado no es la palabra que mejor le define, pues me quedaría corto. Soy más duro con él, porque espero mucho más de él. De Milito, el pobre, decir que cumplió como psicólogo de Messi, pero solo me queda darle las gracias por los servicios prestados. O eso, o que reconduzca a Afellay, un futbolista con físico desproporcionado y cara de no saber de qué va la película.
¡Visca el Barça!

No me gustan los lunes al sol, aunque hoy reconozco que me apetecería estarlo, sobre todo viendo el buen tiempo que hace y el agotamiento mental que tengo ante la más que probable avalancha de clásicos Madrid-Barça.
Como necesito liberar mi adrenalina y toda la rabia que tengo en el cuerpo antes de encararlos, he decidido repartir estopa y enumerar las cosas que odio casi tanto como el Real Madrid.
- E-Book. Ese libro que lo lleva todo el mundo el metro para vacilar de tecnología. Apuesto a que no lo leen de verdad. También que escatiman en comida para comprarse esa pijada.
- Hugo Sánchez. ¿Nadie se ha dado cuenta que este tío vive del cuento? Me gustaría saber cuál es la filosofía de un tío que en su época de jugador se dedicaba a hacer el gesto más cobarde y ruin que existe: escupir a los rivales cuando el árbitro no miraba. Le paga Telemadrid con el dinero que le quita a los pobres curreles.
- Belén Esteban. Tiene sus seguidores, pero eso no es lo más sorprendente ya que Hitler también los tenía. Lo más llamativo es que cuando le da la gana no va a currar e interviene desde casa.
- Di María. Va englobado en la sección Real Madrid, pero no podía aguantarme para definir a este personaje. Tiene la cualidad de revolcarse, de forma recalcitrante, cuando finge una entrada. Eso yo sólo se lo he visto hacer a los guarros en el estiércol.
- Di Stéfano. Dícese el hombre venerado por todos salvo por mí. Una vez intenté hablar con él y aseguro que tiene de señorío lo que yo tengo de marroquí. Por lo visto hace él los artículos del Marca…
- Periodismo deportivo. Esa profesión en la que la mayoría curra para que cuatro se lleven la pasta gansa. Lo peor es que casi el 100% de los que curran no se dan cuenta. Es más, están felices entrevistando a futbolistas prepotentes y cortos. Jugadores que incluso les falta un hervor.
Uff! Ahora estoy más liberado para seguir criticando en las próximas semanas. Necesitaba no hablar de cine, comida o arte.
¡Visca el Barça!

Mi viernes comenzó con una cena en Casa Paco (Calle Altamirano, Argüelles), donde te rellenan las tortillas desde morcilla con queso, hasta de solomillo con cebolla caramelizada, pasando por gambas, salmón con roquefort y jamón serrano.
El sábado, bastante lleno aún, me levanté con buen pálpito. Había tenido una semana dura de trabajo, me quedé en el frigo sin la crema de limoncello de Sorrento que tanto me gusta, no había podido ver ninguna de las pelis que me he alquilado (La condesa descalza, Doctor Zhivago y Truman Capote), pero tenía buenas vibraciones con el fútbol.
Todo comenzó con el tanto de Miguel de las Cuevas en el peor partido de la temporada del Madrid. Porque, no lo olvidemos, el Madrid es un encefalograma plano que provoca sueño a los abuelos y pavor a las jóvenes criaturas. Ver a Khedira y Lass junto roza lo gore. Con ellos, lo lógico es no regatear ni a los árboles ni trenzar dos pases seguidos. ¡Qué bien vendrían estos dos para coger tomates!
Luego vino mi Barça. Y con él, mis cinco cervezas que neutralizaron el atracón de pizza casera de anchoas con queso de cabra, bien aderezado con nachos y más queso caliente. Así vi el gol con la mano de Piqué. Fue mano y me encanta. Me encanta ganar así las Ligas y todos los títulos posibles. Disfruto leyendo a Relaño y oyendo llorar a los seguidores del Madrid. Disfruto con Thiago Alcántara y con Jonathan Dos Santos, la quintaesencia del futuro barcelonista. Ganamos con ellos y el halcón Valdés, pero nadie ha dicho que lo hicimos con nueve: Villa está pesado y lento como el solo (salvo para rodar anuncios), mientras que Afellay es un mimo de La Rambla.
John Huston estaría orgulloso que utilizara su título para referirme al mejor portero del mundo.
¡Visca el Barça!
Tags: Barça, Barcelona, El Madrigal, Halcón Maltés, John Huston, Liga, Mourinho, Primera División, Real Madrid, Shakira, Sporting de Gijón, Víctor Valdés, Villarreal, Xabi Alonso
Sin categoría | Editor 4 Abril 2011 |
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A Sandro Rosell, que le tenía por hombre inteligente, recatado y tranquilo, le veo, si palmamos contra el Madrid en Liga y Copa, como Gary Cooper en ‘Solo ante el peligro’. Sin amigos, sin compañeros de trabajo y sin la Grace Kelly de turno. Con la pequeña (o gran) salvedad de que el poder de ‘Sandruscu’ proviene de rancio abolengo y el del sheriff que dirigió Fred Zinnemann es labrado por sí mismo. Uno es un héroe débil (el culé) y el otro es rudo, curtido. Desprende un aura de líder más fiable, pura y genuina. Así pues, insisto, Rosell ha estropeado, con una declaración, su buena carrera en la presidencia.
Si yo fuera Guardiola estaría bastante mosca con el tema, sobre todo porque eso puede encender, un poquito más si cabe, al Real Madrid. Ha caído en el saco de Boluda, Calderón, Laporta y compañía. Sabía que la cabra tiraba al monte, pero confiaba en que esta estuviera extraviada. Una pena de tío. Ahora solo le falta mamarse en ‘Luz de Gas’ bebiendo champagne en lugar de cava.
PD: Por cierto, hace poco descubrí que Jaimito era italiano. Nació en el barrio de Trastevere, donde me encanta cenar con una buena pasta y un vino de la casa. Jaimito (Álvaro Vitali) ha sido el único actor que ha trabajado cuatro veces con Fellini. Esto me anima a volver pronto a Italia para triunfar en la vida. Eso, y que Berlusconi tenga con casi 80 años más pelo que cuando tenía 30. Allí suceden milagros, siempre lo dije.
¡Visca el Barça!

Nunca me han regalado nada en la vida. Tampoco me gusta alardear, pero aquí lo haré porque no se conoce mi identidad, sólo por eso. Hoy me han comunicado que este blog tiene 20.000 visitas mensuales así que os doy las gracias a todos y os invito a salir a los que quieran marcharse, que aún están a tiempo. Objetivamente, esa cifra es una mierda, pero teniendo en cuenta que no me pagan por hacerlo…
Bueno, me conformo con que les guste a algunos, aunque pensándolo bien prefiero que me critiquen para no aburrirme. Os cuento mis batallitas de los últimos días y mis ideales sobre algunos temas candentes. No comenzaré, y ya viene siendo habitual, hablando de fútbol, porque es una basura a día de hoy. Comenzaré por la película que vi el sábado de sobremesa: Eva al desnudo, dirigida magistralmente por Joseph L. Mankiewicz y protagonizada de forma supina por Bette Davis, el ejemplo de mujer que puede ser la más guapa y la más fea a la vez. Esta definición me la dio una vez una compañera sobre Zlatan Ibrahimovic, pero eso no viene a cuento. Lo cierto es que esta cinta se llevó seis Óscar y estuvo nominada a 14, récord absoluto en Hollywood. No me gusta el título, ya que le iría mejor ‘El poder de la ambición’. Porque sí, la ambición recalcitrante jamás hace caso a los corazones, mucho menos repara en los medios. Es curioso como Eva pasa de indigente a mega estrella del teatro tras cortar la cabeza a todos, salvo a un cínico periodista que se llevó la estatuilla a mejor secundario.
Vamos al fútbol. ¿Qué es el fútbol? ¿Lo que juega Fernando Torres? ¿Lo que hace Jesús Navas? ¿Lo que practica Marchena? Yo pensaba que el niño se dedicaba a hacer el ridículo, el sevillano a vivir de una finta que hizo hace cinco años y el defensa vivía de la carnicería de su pueblo. Por favor, fútbol es cuando juega el Barça. Si no lo hace, todo es desierto, páramo, solar, austeridad. Si tuviera que elegir entre eso y el programa ‘Casadas con Miami’, de La Sexta, me decanto por el placebo, que al menos es inocuo.
¡Visca el Barça!
Tags: Barça, Barcelona, Casadas con Miami, fútbol español, fútbol selecciones, La Sexta, LFP, Liga, Marchena, Navas, placebo, Primera División, Selección, Torres
Sin categoría | Editor 29 Marzo 2011 |
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Esto es lo que hago cuando mi Barça descansa por culpa de los partidos de España. ¡Qué timo de Selección! Si no fuera por los 5.000 euros que me levanto al mes y la cena que me pegaré esta noche (pulpo a la gallega, langostinos a la plancha, queso de tetilla, chorizo a la sidra, vino de Rueda y crema de limoncello) no sé que sería de mi vida.
¡Visca el Barça!

Con casos como éste, el fútbol pasa a un segundo plano. Se me puso la piel de gallina cuando me enteré de lo de Eric Abidal. Lo superará… Estoy seguro. Es grande, muy grande.
Por cierto, cambiando de tema, la COPE es una emisora donde cada noche, desde el lunes, emite un programa donde aparecen tres ‘prestigiosos’ periodistas pidiendo perdón. No están del todo mal esas curas de humildad. Antes se creían dioses y ahora van de humildes. Pobres…
No podría describir con palabras las ganas que tengo de ver al Madrid perder esta noche. Renunciaría a 15 días de vacaciones y 500€ del sueldo. Lo prometo. ¿Alguien me comprende?
¡Visca el Barça!

Pasar un fin de semana de despedida de soltero en plenos carnavales de Cádiz suponen varias cosas buenas (muchas) y otras no tantas (pocas). Las primeras son que estás siempre de buen rollo, exaltando la amistad con tus amigos, tomando cervezas a manta, también limoncello y rones varios. Todo ello con un disfraz.
Lo malo es el cuerpo que se te queda para la siguiente semana, al menos en mi caso. Y es que tras importantes atracones de tortillas, chorizos y morcillas a la parrilla, pancetita y tapitas por la plaza, ahora sólo me apetece sopa caliente y ensalada de canónigos. El finde empezó mejor que acabó, pues llegué a casa justo después del final del partido en el Sánchez Pizjuán. No diré que fue un robo, porque soy bastante más elegante que la gente que dice que al Barça le favorecen los árbitros. Está claro que esto lo recita Mourinho, un tío con la misma elegancia verbal que la de un quinquillero con pantalones de chándal, camisa de franela, calcetines blancos con zapatos y pies sucios.
PD: No sé quién tiene la culpa en el presunto caso de dopaje del que ahora acusan al Barcelona. Lo seguro es que ahora el amigo Alcalá (Cadena Cope) ya no dirá con tanta gracieta que ha hablado con el ‘señor Real Madrid’ ni preguntarle a Gema Santos si es ahorradora o no ahorradora (publicidad gratuita). Este tío ha quedado retratado, tanto si decía la verdad como si no. Suele pasar cuando le dan un programa a un tío que, con más de 40 años, no había pasado de la banda del Calderón. Allí, con Antoñito Ruiz, el hombre que una vez pronunció ‘Allous’ para referirse a Ayoze. El periodismo deportivo se muere, por eso yo quiero escapar de él.
¡Visca el Barça!

Sereno, no me gusta demasiado la música si no es italiana: Negrita, Negramaro, Rino Gaetano, Gianna Nannini, Pino Daniele, Fiorella Mannoia… Con la única excepción de una canción llamada ‘Club de fans de John Boy’, de Love of Lesbian. Eso sereno, porque borracho podría bailar perfectamente Paquito Chocolatero, Bustamante o David Bisbal.
Es lo que espero hacer el próximo fin de semana en Cádiz, con las chirigotas, el atardecer en la ‘tacita’, las copas, los amigos y la exaltación de la amistad que conlleva todo. Pensar en eso me produce felicidad en la semana, que espero que comience bien mañana con la remontada ante el Arsenal. Si no es así, un poquito de mí estará más triste, pensativo, iracundo. También tengo facilidad para ponerme así de colérico, y me pasa cuando voy al dentista y me dice que tengo un ‘mordisco traumático’. Para los que no lo entiendan, que me quieren ver cada tres meses para sacarme pasta. También me dicen algo parecido cuando me voy a cortar el pelo: “Tú es que tienes un pelo muy difícil y no te conviene quedártelo largo”, me dicen. Y porque no voy al fisio… Me imagino a éste diciéndome que tengo músculos de bebés. ¡Menudos chupasangres!
Por cierto, ¿alguien sabe dónde está Messi? Yo no lo sé. Al que veo por la tele es a un niño chico en permanente estado de cabreo, ofuscación y falto de mimos. Anda cansado y no permite que le cambien. No se afeita y tampoco se peina. A este tío lo han cambiado. Más vale que vuelva ante el Arsenal.
¡Visca el Barça!

Como soy un tío bastante previsor, tengo planes y alternativas pensadas para lo que puede ocurrir en la vida: desde que me echen en el trabajo, hasta que decida yo mismo que me marcho, pasando por si el Barça gana la Champions, el Madrid palma contra el OL o incluso la cena del viernes, si finalmente llego con fuerzas y ganas. Vino rosado fresquito con cinco tipos de pinchos: bonito con pimientos del piquillo, sobrasada con huevo de codorniz, gambas con ali-oli, jamón ibérico con pimiento frito y anchoas del Cantábrico con queso de cabra.
Por lo demás, es obvio que ya me espero cualquier cosa. Y sucede porque Madrid, en estos momentos, es como ‘La jungla de asfalto’, esa historia que ya plasmó John Houston hace más de 60 años. Esa atmósfera tensa, hosca, ácida y amarga, repleta de personajes con ambición desbordante, pero sin corazón. ¡Sálvese quien pueda aquí!
Un mundo donde triunfan los que conspiran, pero yo no sé conspirar. Tampoco entiendo que todas las mañanas esté hacinado en el metro, que pague la comunidad de vecinos cuando no me hablo con ninguno, que cada vez que voy a Hacienda me entren ganas de insultarles a todos, que no me pueda poner malo en el trabajo, que cada vez sufra más con el Barça. Eso me duele, pero es de las pocas cosas que me gustan del día a día.
¡Visca el Barça!