No es país para Mous

Ahora todos le veneran y dicen que es el mejor, cuando en su vida sólo se ha dedicado a faltar el respeto a la gente, subestimar a los rivales, hacer ejercicio de opulencia y prepotencia. Que a nadie se le olvide que Mourinho negociaba con el Madrid mientras preparaba el partido contra el Bayern. Saldrán los que digan que aún así le dio para ganar la Champions, pues sí. Lo cierto es que en España no hay sitio para los técnicos que se creen protagonistas, que se vayan generando enemigos allí por donde vayan. Por eso el Madrid echó a Schuster, no entiendo ahora el empecinamiento hacia el portugués. Este hombre piensa los titulares, es un Lillo pero en versión 2.0. Además, no ha mostrado demasiado respeto por Pellegrini, actual entrenador, y no sabe que el Bernabéu no estará muy orgulloso que ponga a Cristiano como lateral derecho, como hace con Eto’o. Sé las razones por las que quiere venir a España. No son económicas, tampoco porque el Madrid le haga especial ilusión, sino porque le motiva jugar contra el Barça. Le pone, así como a Bardem le ponía matar sin preguntar mientras se atusaba el flequillo de Crispín Clander. Ahora saldrán los ‘capitanes’ (gayumbos y calzoncillos) que me leen para decirme que estoy obsesionado con el Madrid. Si esto es obsesión, qué es decir “Será un enorme desafío disputar la Liga al Barça” en plenas celebraciones por la Champions. Al único que ha engañado es a Florentino, que se la ata con candado cuando se las gasta con Pellegrini o Del Bosque, pero que la lleva suelta, con taparrabos o incluso sin calzoncillos cuando tiene que tratar con estrellas. Tiene una facilidad innata para pasar de Terminator a Tarzán, el rey de lo monos. Que cada cuál interprete quiénes son los chimpancés. Rienda suelta a la imaginación.
¡Visca el Barça!




















