Posts tagged: Paella

Cochino imparable

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Después de comer, me sorprendió un comentario que me dejó el compañero ‘Tarántula’ al post que hice hace meses, titulado ‘Emery, El hermano proscrito’. A los culés nos dice que somos cerdos, cabrones y que quiere prender fuego a los blogs que critican al Valencia. Sólo decirle que aquello no fue una crítica, porque me la tenía reservada para hoy. Valencia, como ciudad, es lo más feo que existe en España, sólo sostenida por un grupo de gente flipada con los petardos y un par de cocineros a los que se les pega la paella en los restaurantes de La Malvarrosa. Allí también hay un equipo, que este año se hizo ilusiones fichando a Moyá, todo guapo él, al que le ha quitado el puesto un compañero de dominó de mi abuelo: César. El pobre de Moyá ni siquiera puede parar cochinos en pasillos, porque el único césped que pisa es el artificial que monten en alguna que otra pasarela Bikkembergs. Luego, para no ser tan ofensivo, tenemos al amigo David Navarro, que parece más un leñador que un futbolista, y al colega Banega, que un día no pudo controlar sus impulsos. Las necesidades, que a veces aprietan. Un poco más arriba, y voy a ir cerrando ya que me duermo con tanto bodrio, tenemos a Joaquín con sus fintas y su sprint. El extremo no me creo que se gane la vida jugando al fútbol, porque no sabe. Este tío tiene que sacar pasta por las noches, haciendo monólogos de garito en garito. Ahí explota su historia mítica de Albacete, de la vieja y el viejo que se paran a mitad de camino. Esta es la columna vertebral que quieren hacer sombra al Barça en la Liga. Normal que algunos se vuelvan locos y tengan necesidad de prender fuego ciertas cosas.
¡Visca el Barça!

Paella napolitana

camorra

Lo haré rápido, porque tengo bastante prisa por temas laborales. No daré nombres, porque ellos mismos se darán por aludidos. Cuando leí el libro de Gomorra supe que en las catacumbas de las fábricas napolitanas había gente trabajando a destajo por sueldos infames haciendo trajes de alta costura. Desde allí se exportan a todas las partes del mundo: EE.UU, Roma, París, Londres, Roma y Valencia, donde ha llegado un amplio cargamento de corbatas, americanas y pantalones de pinza para gente sin vergüenza alguna. No los he visto, pero apuesto a que en la etiqueta pone ‘Made in Italy’. Eso quiere decir que lo han hecho niños que trabajan para la camorra y encima confunden el orgullo con el engaño.
En el libro de Saviano también se toca el tema de la construcción, donde también hay pobrecitos poniendo ladrillos a destajo en terrenos concedidos por políticos para asegurarse el beneplácito de la mafia más importante del mundo, por delante incluso que la siciliana. Algo de lo que leí ahí me recuerda a lo que sucede en Valencia, donde hace años un tipo cogió a un equipo que venía de ganar Ligas y una UEFA y ahora está en la ruina. No encuentra comprador para Mestalla y tiene el nuevo estadio a medio hacer. Lo último a lo que se dedican es torpedear los fichajes de Villa y Mata al Barça. Lo que más me impactó del libro es que era casi imposible poder escapar de la mafia, sobre todo si has sido muy importante para ellos. Un día de estos seguro que nos encasquetan paella napolitana o pizzas valencianas. Al fin y al cabo estas dos ciudades beben del mismo sitio: el Mediterráneo.
¡Visca el Barça!

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