Totó y Pilar Rubio
Tomo prestado una frase: “Italia es como una diva de Hollywood. Todos la miran admirados, pero nadie la comprende”. Y es verdad. Nadie entiende que hayamos pasado de las películas del gran Totó al fenómeno Mediaset. Algo ha sucedido en España, donde antiguos mitos de la televisión (Pepe Isbert, Agustín González, y más actual, Carmen Maura) han dado paso a El Duque, Maxi Iglesias, Mario Casas y Pilar Rubio.
Pensándolo bien, hay algo que tienen en común Totó y Pilar Rubio: el encanto.
El primero, magistral actor italiano, nació en Nápoles y protagonizó momentos sublimes en el cine de su país. Recomiendo su película ‘Totòtruffa ‘62’, con Nino Taranto, donde se hace pasar por el dueño de la Fontana di Trevi y se la encasqueta a un iluso turista italiano. Le engaña diciendo que la hizo Bernini (falso), llamado así porque emigró de Berna cuando era pequeñito (más aún).
Siempre con un pensamiento irónico, pesimista y decadente, el gran Totó pasó a la historia y hoy sigue muy vivo, al menos para mi.
También Pilar Rubio, cuyo encanto está en las tetas, esas que se han cargado OT, donde la media de triunfitos buenos es de 0,0%, como la Sin de Mahou. Me alegro que fracase, como también que el físico, por una vez, no sea determinante. Ojalá Vasile invirtiera más en la búsqueda de más ‘alter egos’ de Totó en lugar de apostar por lo fácil: carne, silicona, culos, labios, pantalones de cuero y gente que no es dueña de su palabra.
Algo de esto le pasa al Madrid: equipo guapo, rico, pero artificial. No conoce el romanticismo, ni la conquista a pico y pala. No sabe qué significa la palabra atractivo, ni le importa. Sí al Barça, porque eso conecto más con él.
PD: Este fin de semana tengo pensado ver estas películas: Terciopelo Azul (David Lynch), El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford) y La jungla de asfalto (John Houston).
¡Visca el Barça!














