Invictus, los que pueden

Ayer estuve en el cine viendo Invictus, una obra maestra de Clint Eastwood basada en el libro ‘El Factor Humano’, escrito por John Carlin. Tengo este libro aunque no lo he leído. No es publicidad de él, porque semejante obra no la necesita. No soy crítico de cine, aunque leo a Carlos Boyero, pero me puedo permitir la licencia de criticar a Matt Damon, que protagoniza a Francois Pienaar, el gran capitán de los Sprinboks. Damon me encantó cuando encarnó al Indomable Will Hunting, pero tengo que decir que le falta garra, chicha y mucha personalidad para gobernar la selección de rugby de Sudáfrica. No concibo a Pienaar así de blandito en 1995. El resto es magistral, un país que, tras la victoria, se siente fuerte, invencible. Como el Barça, que ahora no hay quien le tosa. Para el que no lo haya visto, se puede hacer la idea si les digo que el Barça es la selección de rugby de Sudáfrica y Dammon es como si Guardiola ficha a Kaká y le pone como capitán. Imagínate la capacidad de convicción que tiene este tipo, más blandito que la mermelada. Imagínate a este brasileño dando voces, animando. De momento, afortunadamente, está en el Madrid, donde los pobres ganan cuando pueden.
La Sudáfrica de Damon no ganó por él, sino por hombres como Chester Williams. Pero claro, a las estrellas de la alfombra roja no le pueden dar papeles secundarios.
¡Visca el Barça!











