Posts tagged: Mestalla

Özil

carahuevo

Estoy tranquilo para la final de Copa, porque un tío así no creo que pueda hacer mucho.

¡Visca el Barça!

Espanyol

pollo

A los hinchas del Espanyol se les conoce como pericos pero, si fueran pollos, hoy no asomarían la cabeza por la vergüenza que dan, como los pobres que nos comemos en el Kentucky. El sábado, en Can Barça, los de Guardiola demostraron que, los pericos que no vuelan vuelven a ir siempre donde se merecen: la cazuela. De ésta también comió Iturralde, que cada día me cae mejor. El penalti no fue, pero así gusta más ganar, de forma injusta, por la mínima, ganando en el cuerpo a cuerpo ante un equipo y/o banda que no concibe los partidos si no es con la navaja o la recortada. La palabra marrullerismo se queda corta para definir el fútbol que concibe Pochettino para este Espanyol. Parece que conciben sus partidos contra el Barça como esa lucha de bandas típica de las historias del Bronx. Ví anoche esta película y le quería dar un pequeño homenaje en mi humilde blog.
Por último, tengo que decir que para nada me alegro de la lesión de Pepe, que ojalá vuelva pronto. Me alegro de que los cochinos belloteros ya se queden pequeños para Casillas. Este tío ha pasado de ser un ángel a no detener un elefante en el vagón de metro Santiago Bernabéu. Si el partido dura más, vuelve a hacer a Joaquín internacional y le manda otra vez para Albacete.
¡Visca el Barça!

Iniesta

iniesta

Este sábado me pasó lo que hacía tiempo que no sucedía. Me senté a ver el Barça tras digerir unas cuantas chuletillas de cordero con una botella de lambrusco fresquita y me entró sueño, mucho sueño. No por la comilona, sino por el juego insulso de los de Guardiola. El Barça aburrió hasta a las mantas y a los peces que tengo en mi acuario. Me recordó a esa tía/o buena/o que, de repente, le han puesto gafas de culo de botella y se le ha ido el físico de las manos. Por primera vez en mucho tiempo vi que nos dominaba un equipo dirigido por Banega, que hace un año, en el Atlético, no valía ni para limpiar los vestuarios del Cerro del Espino. Pues sí, así sucedió y hay varios culpables. Messi ha pasado de ser el mejor jugador del mundo a ser más previsible que comer palomitas en el cine, Xavi ha pasado de mover el equipo a la velocidad de la luz a tener los cables pelados, e Iniesta… qué decir de Iniesta. Es tan bueno como blando, por eso fue probablemente la inspiración de Dalí para hacer sus relojes. A este tío le duran las diarreas, meses, y distensiones musculares, años. He oído que le miman en el club, que incluso se plantea poner a un tío a su servicio las 24 horas por si le duele la cabeza a las cinco de la madrugada y tiene que acudir a la farmacia de guardia. Ya va siendo hora que espabilen, que aceleren el juego y que se dejen de tonterías. No me da pena ninguno, porque los tomates sólo los conocen en la ensalada y la cabeza la tienen para ponerse la gorra. Nada más. Mi obligación, como aficionado, es apretarles en lo único que saben hacer.
¡Visca el Barça!

Emery, el hermano proscrito

emery

Emery, Unai para los amigos, se niega a vender a Mata al Barça. Antes lo hizo con Villa y Silva y los dos acabarán en el Valencia con menos títulos que Romerito, que le fichó Cruyff para jugar sólo un partido con el Barça, ante el Real Madrid. Silva, desde que se le vetó su salida de Mestalla, es poco más que un canario triste, deprimido, poco trabajador y con horchata por las venas. ¿La sangre? Que alguien le diga a este tío de qué color es y qué función tiene.
Luego está Villa, su coleguita, ese que nunca quiso ir al Madrid o el Barça. El destino de Villa lo veo claro: marcar goles en el Valencia, luchar por la UEFA y marcharse los veranos a los campus Adidas para que pueda cobrar algo de dinero. Igual dentro de tres o cuatro años le vemos escanciando sidra u organizando excursiones a los lagos de Covadonga con Emery, el único que nunca ha dejado de cobrar en el Valencia. Por último está Mata, un burgalés que se siente asturiano. Mata, que teniendo en cuenta cómo está el fútbol cobra poco más o menos que yo, igual tiene que hacer horas extras en La Malvarrosa poniendo hamacas o vendiendo tickets en el Oceanográfico, aunque tampoco estaría mal viajar semanalmente a Madrid para traer los trajes chaqueta para algunos políticos. Y luego está Emery, ese tío que adoraba media España hace dos años. Sobre Unai, estoy convencido que es el hermano que nunca reconocieron los Calatrava, probablemente porque se avergüenzan de él. La última que lió el ‘erudito’ de los banquillos fue llevarse a más de veinte tíos para un amistoso en Manchester y, cuando faltaba media hora para el final, se ve obligado a poner de jugador a su portero (Moyá) porque ya había hecho los diez cambios. No sé si el Valencia es la viva imagen de Emery o viceversa, lo único que digo es que con él se perdió un gran humorista y sus hermanos ahora lo lamentan. ¡Qué penita!
¡Visca el Barça!

Paella napolitana

camorra

Lo haré rápido, porque tengo bastante prisa por temas laborales. No daré nombres, porque ellos mismos se darán por aludidos. Cuando leí el libro de Gomorra supe que en las catacumbas de las fábricas napolitanas había gente trabajando a destajo por sueldos infames haciendo trajes de alta costura. Desde allí se exportan a todas las partes del mundo: EE.UU, Roma, París, Londres, Roma y Valencia, donde ha llegado un amplio cargamento de corbatas, americanas y pantalones de pinza para gente sin vergüenza alguna. No los he visto, pero apuesto a que en la etiqueta pone ‘Made in Italy’. Eso quiere decir que lo han hecho niños que trabajan para la camorra y encima confunden el orgullo con el engaño.
En el libro de Saviano también se toca el tema de la construcción, donde también hay pobrecitos poniendo ladrillos a destajo en terrenos concedidos por políticos para asegurarse el beneplácito de la mafia más importante del mundo, por delante incluso que la siciliana. Algo de lo que leí ahí me recuerda a lo que sucede en Valencia, donde hace años un tipo cogió a un equipo que venía de ganar Ligas y una UEFA y ahora está en la ruina. No encuentra comprador para Mestalla y tiene el nuevo estadio a medio hacer. Lo último a lo que se dedican es torpedear los fichajes de Villa y Mata al Barça. Lo que más me impactó del libro es que era casi imposible poder escapar de la mafia, sobre todo si has sido muy importante para ellos. Un día de estos seguro que nos encasquetan paella napolitana o pizzas valencianas. Al fin y al cabo estas dos ciudades beben del mismo sitio: el Mediterráneo.
¡Visca el Barça!

La Ría del Nervión

nervion

Nunca he estado en Bilbao, pero me gustaría ir para ver el Guggenheim y tomarme unos vinos con sus respectivos pinchos. Además, desde que le metimos mano al Athletic en la Copa, tengo curiosidad para ver como ha quedado la Ría del Nervión, de la que tanto presumen. Confirmo que, justo antes de la final, he escuchado comentarios sobre ella como si se tratara del mismísimo Océano Atlántico. Seguro que si le queda algo de agua, que lo dudo, estará llena de ruedas desgastadas y las botas viejas que tiró Zubizarreta o Endika en el 84, cuando el color acababa de aterrizar a la televisión. Pues bien, los tíos hablan de ella como si estuviera repleta de langostinos y corales, camarones y sirenas. Agua marina, cristalina, peinada por la brisa.
Se las prometían muy felices, pero no contaban con el temporal que asoló la ría, convirtiéndola primero en charco y luego en un páramo. Aún así, como de ilusiones se vive, el Athletic tuvo un recibimiento en Bilbao diez veces más grande que el del campeón de Copa en Barcelona. La justificación que dan es que son una gran afición, que siente los colores, que su amor es desinteresado. Teniendo en cuenta este hecho se me ocurre que, si el equipo encima hubiese ganado, los hinchas habrían llevado rodilleras para hacer favores a los jugadores. Justo antes de verter sobre ellos el agua bendita. De la Ría de Bilbao no, claro. Ante la sequía de agua y de títulos han decidido reutilizarla para que desfile Aitor Ocio con su perro. Es su verdadera profesión y, en la moda como en el fútbol, mandan las vanguardias.
¡Visca el Barça!

Titanic vasco

titanic

Ante todo pedir disculpas por no comparecer durante los dos últimos días. Estuve en Valencia viendo levantar a mi equipo la Copa del Rey y me dio penita ver a esos pobres vascos que ya se veían en La Gabarra como Leonardo Di Caprio y Kate Winslet, subidos en el trasantlántico del amor. Hay algo de esa peli dirigida por el gran James Cameron que se asemejó a los artistas llegados del norte con la ikurriña y la txapela. Los pobres, que tenían ya preparado su particular Titanic, chocaron antes de partir con un glaciar teñido de azul y grana: el Barça.

Durante el día tengo que reconocer que me gustó el ambiente tribal entre aficiones. Una atmósfera distinta a cualquier partido de Liga. Es la Copa, un torneo añejo que lo domina el que mejor juega y no el que más anima. Porque, amigos vascos, estos títulos no se ganan con cánticos, sentimientos paternalistas, entrenadores que se creen la reencarnación de Napoleón mientras arengan a sus jugadores o gritos de Athletic Txapeldun (campeón) y Toquero Lehendakari. Eso es muy bonito, mucho, casi tanto como el romance vivido en el Titanic. Pero esto se gana jugando al fútbol, algo que no sabéis hacer. El final, evidentemente, fue trágico: hundimiento, choque brutal, pesadilla, Gabarrazo. Yo lo tengo claro: incomparecencia. Ale colegas, a la dura realidad. Si queréis paseito por la ría lo hacéis a pie que ahora viene el buen tiempo. La Copa, si eso, se la dejáis a Guardiola y sus chicos.

¡Visca el Barça!

La Gabarra

gabarra

Hola a todos. Espero que me perdonéis hoy, pero me encuentro en Valencia, donde espero probar la pertinente paella y ver a los ‘leones’ agachar la oreja cuando les pase mi equipo por encima en Mestalla.
Villa, tú lo verás por la tele hijo. Es lo que hay. A los de la gabarra les recomiendo que, ganen o no, la revisen bien porque igual el óxido les priva del viaje por la Ría de Nervión. Aunque, con lo poco que festejarán, igual les van bien con una pequeña barquita para Caparrós. Es que tengo entendido que le hace ilusión al hombre.
¡Visca el Barça!

El Uruguayo

pinto

Me dijo una persona el otro día que Pinto parecía uruguayo. Me hizo mucha gracia pero, mientras más le veo, más me lo parece. Esa melena densa y negra, esa tez morena, esos rasgos tan marcados en la cara… no lo sé. Quizás si; quizás no. Lo cierto es que nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) hace 33 años y, tras estar con el Celta en Segunda, le llegó la oportunidad de su vida al fichar por el Barça. No es uno de los grandes protagonistas del equipo, hasta ahora, pero cuando hay goles es el primero en recorrer la banda, apretar los dientes y levantar los brazos. Se le ve orgulloso de vestir los colores azulgranas. De momento, ahí ha demostrado esa sangre ‘uruguaya’, que se distingue por vivir con mucho ímpetu cualquier éxito o fracaso. Tanto esfuerzo, perseverancia y paciencia (siempre a la sombra de Valdés) le convirtió el héroe en las semifinales de Copa frente al Mallorca parando el penalti decisivo a Martí. Levantó los puños sin gesticular, pero su rostro daba pistas de una sonrisa interna de oreja a oreja. La felicidad obtenida por el esfuerzo. La gesta lograda en la Isla será premiada ahora con la titularidad contra el Athletic en la final, algo que se ha ganado, algo que debe aprovechar para comenzar a levantar títulos de una vez. Estaré allí, en Valencia, con muchos culés más, para encomendarnos a los goles de Bojan, el ‘Matador’, y las paradas de Pinto, el uruguayo. Nació allí, en pleno corazón de Cádiz.
¡Visca el Barça!

Arroz con bogavante

paella

Este fin de semana no voy a Valencia a comer paella, aunque tengo que reconocer que no sería un mal plan, ya que se trata de mi comida preferida. La luna de Valencia la sustituyo por una visita a un pueblo de Córdoba (Los Blázquez) para despedir la soltería de un amiguete de la infancia: Juanlu.
Cuando me llamaron para decirme que la casa rural ya estaba reservada, lo primero que pregunté es si allí había televisión para ver mi Barça este sábado contra el conjunto che. Lo haré mientras me como una parrillada de carne con sus pertinentes cervezas, ya que estoy seguro de que el arroz con bogavante se lo manducará Laporta, el ejemplo de presidente obeso a costa del club. Mi consejo es que se lleve pasta, porque este Valencia está tiritando como para invitar a los directivos blaugranas, aunque ahora parece que ya paga a sus jugadores. Igual hasta invitan a un menú de 9,95 € en uno de los restaurantes de la playa de Malvarrosa. No hay problema, porque Laporta tiene buen saque, como Andy Roddick o Mark Philippoussis, y disfrutará gustosamente antes del triunfo ante el equipo de Emery. Por cierto, seguro que el ideólogo Unai hace sus cábalas para frenar a Messi, Xavi, Eto’o o Iniesta. Ya las hizo en la ida y se llevó un 4-0 y, por entonces, cobraban regularmente. No estará Albelda, un fósil del fútbol, ni Joaquín, ni su finta, ni su sprint. ¡Una pena para los amantes del buen fútbol! Para los artistas, los poetas, los arquitectos, los pintores, el caviar, el estilo, el bogavante… con arroz.
¡Visca el Barça!

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