Posts tagged: Londres

Big Ben

big ben

He estado, que yo recuerde, un par de veces en Londres. La segunda como invitado, durmiendo en los mejores hoteles y comiendo en restaurantes orientales una pésima comida. De la primera recuerdo Trafalgar Square, Buckingham Palace, el Big Ben, Hyde Park y dos cosas que me llamaron la atención por encima del resto: Abadia de Westminster y el Támesis. Hay algo que les une: la mística, la curiosidad y ese ambiente plomizo que comienza a envolverles a las cuatro de la tarde. Hoy (miércoles 16 de febrero) no estaré allí apoyando a un equipo que me hace infinitamente feliz (el Barça), pero les acompañaré desde el sillón de mi casa con un nudo en el estómago y un vaso de agua encima de la mesa. Aún recuerdo el partido del año pasado, con ese empate final amargo que me fastidió, un pelín, el inicio de mi Semana Santa, arreglada finalmente por la capacidad envolvente que tiene Cantabria, con su brisa, su dulzura y esa naturalidad que emanan los pescadores. Lo dicho, no tengo buen recuerdo de ese partido, pese a presenciar media hora sublime, infinita e inigualable. Un canto al fútbol, una apología al arte. Hoy espero que se repita, porque no soporto dos tropiezos consecutivos y porque necesito ver ganar otra final de Champions. No para disfrutarla, ni mucho menos, sino para descansar. Así concibo desde hace años los partidos de mi equipo, con necesidad de una alegría que me mantenga en el remanso, al menos tres días. No lo festejo ni lo disfruto. Lo sé y no me importa. Sé que lo echaré de menos cuando lleguen las vacas flacas, pero cada uno busca su propia felicidad. La mía va ligada al descanso, físico y mental. Eso me relaja y a la vez me hace fuerte.
¡Visca el Barça!

Erasmus en Londres y ensalada cesar

big-ben

No sé muy bien las razones, pero puedo afirmar que sólo el hecho de pasar un tiempo fuera de España, bien sea de Erasmus o sirviendo ensalada césar en un restaurante de Cambridge, gusta a la gente de nuestro país. Les parece interesante el asunto y lo sé por la experiencia que tuve durante un año en Roma. Ambas situaciones son positivas y enriquecedoras en todos los aspectos de la vida, porque aprendes una lengua, adquieres cultura general, te familiarizas con otros hábitos, consigues ser transigente, aprendes a definirte, te desenvuelves, te haces a ti mismo… algo que mucha gente aún desconoce.
Hasta ahora todo son cosas buenas para la gente que ha vivido la experiencia, pero esto no debe confundir a nadie, ni mucho menos a ti mismo. Es posible que en nuestro país valoramos más lo de fuera o lo que es nuestro y se ha curtido en el extranjero, pero no somos más que nadie de aquí, es más, tenemos que demostrar muchas cosas que la mayoría de la gente nos da por sabidas y que no tenemos ni idea. Por favor, el Big Ben no tiene que ser forzosamente mejor que la Alhambra.

Algo parecido nos pasa con Cesc Fábregas, un futbolista que se crió en La Masía pero que se fue con 16 años al Arsenal. En Barcelona, dicen, no supieron ver su talento y mi opinión es que probablemente no lo tenía. Fábregas nunca fue titular en ninguna de las categorías inferiores de la Selección y tampoco es indiscutible en el once inicial de la absoluta. Es más, desde que es indiscutible en el Arsenal, los ‘gunner’ no han ganado ningún título. Es el capitán, cierto, pero eso no es motivo para que en España ahora le valoremos como un crack mediático. Por favor, no nos engañemos con este chico que cursó el Erasmus en Londres. No queramos concederle, de primeras, el derecho a jugar en el mejor equipo del mundo sólo por haber estado fuera muchos años y liderar al peor Arsenal desde principios de los noventa. A Fábregas le valoramos porque juega fuera, sin más. Y lo mismo nos pasa con Riera, Reina y anteriormente con Luis García o Xabi Alonso. Lo que voy a decir va en mi contra, pero es una verdad como un templo: para triunfar en nuestro país no hace falta haber estado un año fuera, ni visitando el Coliseo, ni bebiendo pintas junto al río Cam o jugando al fútbol en el Emirates. Aquí están los que queremos que estén y Fábregas, siendo objetivos, es hojalata si lo comparamos con Iniesta o Xavi, oro puro. No soy joyero, pero sé diferenciar términos en temas de complementos.
¡Visca el Barça!

Txiki y los gases

txiki

Uno de los consejos que más me marcaron de pequeño es que siempre debía de tener las cosas claras, aunque luego me equivocara y salieran mal. Había que apostar… y luego ir a muerte a por el objetivo. Lo he intentado tantas veces como he fallado, pero también he acertado en algunas de ellas pero no me gusta presumir de nada.
Hablemos del polo opuesto. El ejemplo de un tío confuso es Txiki Begiristain que, cuando se va de viaje para fichar jugadores, se enteran hasta las ‘velinas’ de Berlusconi. El tío olvida que ese es su trabajo y lo debe hacer con la mayor discreción posible, mucho más teniendo en cuenta que los periodistas se dedican a tergiversar este mundo del fútbol. Muy triste, pero lo peor de todo no es que Txiki sea cantoso con sus viajes, sino que se harta de viajar y luego no ficha ni Sánchez Jara o Freddy Rincón. Su último ‘tour’ de vacaciones ha sido en Asturias, paraíso natural, donde se ha venido de manos vacías. El colega va a por Villa y, en lugar de traerlo, se pone fino con sidra y fabes, que van muy bien para los gases. Por no poder, no ha podido aún ni fichar a Keirrison (Palmeiras), conocido sólo en su casa cuando se reúnen los domingos a comer, y Filipe Luis (Deportivo), el típico lateral brasileño con técnica pero más blando que las magdalenas mojadas con café. Txiki habrá aprovechado esos viajes para ponerse tibio a caipirinhas y lacón con grelos. Esto son suposiciones mías, pero mi pregunta es ¿qué narices hace este petardo en los viajes si luego no es capaz de contratar ni a jugadores del Cerro de Reyes? Otra de mis inquietudes es que cuántas veces habrá visto ya el Big-Ben desde que lleva viajando a Londres para traerse a Fábregas.
¡Visca el Barça!

WordPress Themes