Posts tagged: La Malvarrosa

Cochino imparable

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Después de comer, me sorprendió un comentario que me dejó el compañero ‘Tarántula’ al post que hice hace meses, titulado ‘Emery, El hermano proscrito’. A los culés nos dice que somos cerdos, cabrones y que quiere prender fuego a los blogs que critican al Valencia. Sólo decirle que aquello no fue una crítica, porque me la tenía reservada para hoy. Valencia, como ciudad, es lo más feo que existe en España, sólo sostenida por un grupo de gente flipada con los petardos y un par de cocineros a los que se les pega la paella en los restaurantes de La Malvarrosa. Allí también hay un equipo, que este año se hizo ilusiones fichando a Moyá, todo guapo él, al que le ha quitado el puesto un compañero de dominó de mi abuelo: César. El pobre de Moyá ni siquiera puede parar cochinos en pasillos, porque el único césped que pisa es el artificial que monten en alguna que otra pasarela Bikkembergs. Luego, para no ser tan ofensivo, tenemos al amigo David Navarro, que parece más un leñador que un futbolista, y al colega Banega, que un día no pudo controlar sus impulsos. Las necesidades, que a veces aprietan. Un poco más arriba, y voy a ir cerrando ya que me duermo con tanto bodrio, tenemos a Joaquín con sus fintas y su sprint. El extremo no me creo que se gane la vida jugando al fútbol, porque no sabe. Este tío tiene que sacar pasta por las noches, haciendo monólogos de garito en garito. Ahí explota su historia mítica de Albacete, de la vieja y el viejo que se paran a mitad de camino. Esta es la columna vertebral que quieren hacer sombra al Barça en la Liga. Normal que algunos se vuelvan locos y tengan necesidad de prender fuego ciertas cosas.
¡Visca el Barça!

Emery, el hermano proscrito

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Emery, Unai para los amigos, se niega a vender a Mata al Barça. Antes lo hizo con Villa y Silva y los dos acabarán en el Valencia con menos títulos que Romerito, que le fichó Cruyff para jugar sólo un partido con el Barça, ante el Real Madrid. Silva, desde que se le vetó su salida de Mestalla, es poco más que un canario triste, deprimido, poco trabajador y con horchata por las venas. ¿La sangre? Que alguien le diga a este tío de qué color es y qué función tiene.
Luego está Villa, su coleguita, ese que nunca quiso ir al Madrid o el Barça. El destino de Villa lo veo claro: marcar goles en el Valencia, luchar por la UEFA y marcharse los veranos a los campus Adidas para que pueda cobrar algo de dinero. Igual dentro de tres o cuatro años le vemos escanciando sidra u organizando excursiones a los lagos de Covadonga con Emery, el único que nunca ha dejado de cobrar en el Valencia. Por último está Mata, un burgalés que se siente asturiano. Mata, que teniendo en cuenta cómo está el fútbol cobra poco más o menos que yo, igual tiene que hacer horas extras en La Malvarrosa poniendo hamacas o vendiendo tickets en el Oceanográfico, aunque tampoco estaría mal viajar semanalmente a Madrid para traer los trajes chaqueta para algunos políticos. Y luego está Emery, ese tío que adoraba media España hace dos años. Sobre Unai, estoy convencido que es el hermano que nunca reconocieron los Calatrava, probablemente porque se avergüenzan de él. La última que lió el ‘erudito’ de los banquillos fue llevarse a más de veinte tíos para un amistoso en Manchester y, cuando faltaba media hora para el final, se ve obligado a poner de jugador a su portero (Moyá) porque ya había hecho los diez cambios. No sé si el Valencia es la viva imagen de Emery o viceversa, lo único que digo es que con él se perdió un gran humorista y sus hermanos ahora lo lamentan. ¡Qué penita!
¡Visca el Barça!

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