Pochettino, el peregrino

Ante nada decir a los pobres periquitos que no me disgusta su entrenador, pero lo que no sabía de él es que había cambiado la pizarra por el bastón, las botas de tacos por las chanclas y los pantalones azules por ese pareo veraniego más típico de las chicas que van a la playa de Barceloneta. ¿Por qué digo todo esto? Pues porque resulta ahora que el tío, en lugar de entrenar y pensar soluciones para sacar al Espanyol del infierno (está a ocho puntos del descenso), ha decidido perder un día entero en recorrer los doce kilómetros que van desde Barcelona hasta el monasterio de Montserrat para pedir a la Virgen la salvación de su equipo. ¡Vivan los peregrinos!
Según varios medios, fue acompañado por su mujer, su ayudante (Di Blasi) y el preparador físico (Ramón Català). Pochettino, según la foto, llevaba una maravillosa bolsa blanca (típica del LIDL o DIA) con papas y bocatas para el camino por si el hambre apretaba. La Virgen que allí se ubica, patrona de la ciudad, probablemente agradeció su visita, aunque seguro que echó en falta a los verdaderos cracks del equipo: Luis García y Tamudo. Los tíos, que son los pesos pesados del vestuario, están avalados por sus buenísimos números esta temporada (seis goles entre los dos en 29 partidos), pero sobre todo por ese juego paupérrimo que están practicando. Entre los dos no ocupan uno, es como si en un mismo sitio juntaran a Carmen Hornillos con Belén Esteban, Roberto Gómez con Manolete, Jesulín de Ubrique con Fran Ribera, Drenthe con Dudek, Llamazares con Trillo y Hacienda con la Oficina de Vivienda.
En fin, que aún están a tiempo si quieren hacer el caminito con ‘Poche’ y cía. Otra opción es que se recreen con el líder de la Liga, que lo tienen a años luz, concretamente en la Avenida Arístides Millol, junto a La Diagonal.
¡Visca el Barça!










