Zaragoza existe

Teniendo en cuenta el rendimiento que dio el conjunto maño en el Camp Nou, los guiris que no conozcan España igual se piensan que la ciudad que acoge a este equipo podría ser perfectamente Teruel, Jaraíz de la Vera, Mengabril, Barcarrota (pueblo de Fran, Gran Hermano 2) o San Vicente de la Barquera. Llegaron, vieron y se marcharon con un set a cero, gracias al poder africano de Keita o la finura de Ibra. En frente estaba el conjunto de Marcelino, un entrenador que abandonó el Racing porque, según sus palabras, tenía miedo a no hacerlo igual que en su primer año. Eso tiene nombre: cagalera crónica. Ahora, tirando de chulería, lo está haciendo genial consiguiendo que sus partidos de fútbol se conviertan en puros raquetazos, ‘aces’ variados y restos ganadores. Hizo un juego gracias a Jorge López, porque Arizmendi tiene menos clase que los pies de un gitano. Atrás tenía a Paco Tragón (Pavón, para los amigos) y Carrizo, que llegó con hambre y jugó con manteca en las manos. Aún así, sigo queriendo visitar Zaragoza porque no la conozco. Eso sí, espero que exista.
¡Visca el Barça!










