Posts tagged: Inter de Milán

El aspecto de Raiola

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Cuando ves a Mino Raiola, representante de Zlatan Ibrahimovic, te da la impresión que doblaría muy bien a Danny DeVito en cada una de sus pelis. Primero por su físico –bajo y regordete-, pero también por sus gustos: el asado, el vino, las mentiras, las argucias y las frases incendiaras de cobarde. Le gusta ser protagonista y hace caso omiso a que vive gracias a Ibra. Entiendo que le defienda a capa y espada, pero no que diga lo que dice sobre Guardiola, sobre todo teniendo en cuenta el rendimiento del sueco.
A ese personaje le dejaba yo un día con uno de mi pueblo que un domingo por la mañana se acercó a un tumulto de gente que rodeaban a una mujer mayor que se había suicidado desde un balcón. El tío, bastante jarto, fue escabulléndose entre la gente hasta que llegó junto a un policía: “Jefe, yo he visto una mano”, le dijo mientras escenificaba el gesto de que alguien intentó empujarla. Si les junto seguro que se le quitan las ganas de meter cizaña y alabar la belleza del juego de Ibra. Una belleza volátil, precisamente porque es inexistente. Ahora encima pedirá mucho por su salida. Menudo timo al que nos vendieron como “fuerte contra los débiles y débil contra los fuertes”. Le veo fuerte, sí, cuadrado, pero si le comparamos con Toché y Brad Pitt De Lucas, atacantes del Cartagena. Curiosa historia la de los representantes.
¡Visca el Barça!

No es país para Mous

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Ahora todos le veneran y dicen que es el mejor, cuando en su vida sólo se ha dedicado a faltar el respeto a la gente, subestimar a los rivales, hacer ejercicio de opulencia y prepotencia. Que a nadie se le olvide que Mourinho negociaba con el Madrid mientras preparaba el partido contra el Bayern. Saldrán los que digan que aún así le dio para ganar la Champions, pues sí. Lo cierto es que en España no hay sitio para los técnicos que se creen protagonistas, que se vayan generando enemigos allí por donde vayan. Por eso el Madrid echó a Schuster, no entiendo ahora el empecinamiento hacia el portugués. Este hombre piensa los titulares, es un Lillo pero en versión 2.0. Además, no ha mostrado demasiado respeto por Pellegrini, actual entrenador, y no sabe que el Bernabéu no estará muy orgulloso que ponga a Cristiano como lateral derecho, como hace con Eto’o. Sé las razones por las que quiere venir a España. No son económicas, tampoco porque el Madrid le haga especial ilusión, sino porque le motiva jugar contra el Barça. Le pone, así como a Bardem le ponía matar sin preguntar mientras se atusaba el flequillo de Crispín Clander. Ahora saldrán los ‘capitanes’ (gayumbos y calzoncillos) que me leen para decirme que estoy obsesionado con el Madrid. Si esto es obsesión, qué es decir “Será un enorme desafío disputar la Liga al Barça” en plenas celebraciones por la Champions. Al único que ha engañado es a Florentino, que se la ata con candado cuando se las gasta con Pellegrini o Del Bosque, pero que la lleva suelta, con taparrabos o incluso sin calzoncillos cuando tiene que tratar con estrellas. Tiene una facilidad innata para pasar de Terminator a Tarzán, el rey de lo monos. Que cada cuál interprete quiénes son los chimpancés. Rienda suelta a la imaginación.
¡Visca el Barça!

Grazie Inter

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En la vida cada individuo tiene sus aspiraciones. Unos aspiran a ser guardametas y otros a que se las meta un guarda. En este segundo grupo ubico a la afición del Espanyol, que sacó el otro día en Cornellà una bandera que recogía: “Grazie Inter”. Ellos acabaron palmando el partido, como es lógico y benigno para la humanidad. Porque, seamos sinceros, gente así debería desaparecer, salir del mapa e irse a islas desiertas a molestar lo menos posible. Lo hizo Juanito el Golosina y nadie le echó de menos en su reservado de Kapital. Ni siquiera mi amiguete, que no sé cómo tiene su número pero sé que le llama cada vez que nos jartamos. Lo mejor es que el otro siempre contesta.
Los hinchas periquitos harían bien si se van de Barcelona a un lugar lejos de todo, donde hagan menos el ridículo, donde puedan incluso opositar a gurdametas, a tíos normales, a gente que merece respeto. Pues eso, que sigan dando gracias a todos, que se curren sus pancartas y sus historias, que lo están haciendo bien. Pobrecitos tiene que haber en todos sitios. También gente que sueña con encular a un mapache. Ahora es lo que está de moda en la despedidas de soltero ¿no?
¡Visca el Barça!

Cibeles es una gata en celo

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Al principio, cuando escuché que unos pobrecitos madridistas se habían acercado a Cibeles a festejar la eliminación del Barça, me indigné. Luego, justo después, entendí perfectamente que la diosa está tan canina de títulos que algo es algo para contentarla. La diosa está como las gatas en celos, siempre deseando fornicar, sea con quien sea. Si es con un gato, genial, pero si se puede refregar con la pata del sofá, tampoco le desagrada. Esta diosa disfrutaba cuando Raúl le ponía la bandera, pero en tiempo de crisis, lo hace viendo a madridistas con camisetas negras y azules de Sneijder. Madridistas lamentables que, si conocieran a su madre, no es de extrañar que la venderían. Estos tíos se agarran ya a cualquier cosa. Es más, como el Madrid no gane la Liga, igual se vuelven a acercar a la fuente con la camiseta de Robben, siempre y cuando gane el Bayern. Piensen que las gatas también se frotan con la escoba. El Madrid dirá que ha ido dos veces, así como la gata dirá que lo ha hecho dos veces (el amor, digo).
Por otro lado y para ser un poco crítico con mi equipo, decir que sólo veo dos culpables. El primero es Guardiola, que en un arrebato cruyffista se quitó de en medio a Samuel Eto’o. El segundo es Ibrahimovic, un futbolista cuya apatía lacerante le convierte en un paquete no mucho mejor que Escaich. Muchos no le conocieron. Esa suerte que tuvieron.
¡Visca el Barça!

Figo, el traidor

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He leído que Luis Figo se sentará hoy en el banquillo del Inter de Milán, junto a Mourinho. Para los que no lo sepan, su cargo es el de embajador mundial del Inter, más o menos lo mismo que Zidane en el Madrid. ‘Zizou’, pesetero por naturaleza, aún no se le ha ocurrido sentarse junto a Pellegrini porque no le gusta el protagonismo. A Figo, sí, pero esta estrategia es de Mourinho. El técnico portugués, sabiendo que Figo se vende por cualquier cosa, le ha ofrecido esta posibilidad. El otro, el ex futbolista, hubiera aceptado incluso ver el partido haciendo el pino o con los pantalones bajados. El gesto en sí rebasa la provocación, pero no me esperaba menos de un tío que, de trabajar en McDonald haciendo de payaso, seguro que pediría las hamburguesas en Burger King si se las dan más baratas. Está claro que Jose quiere esto para que la afición del Barça se enerve y se centre más en criticar que en animar a su equipo. Sinceramente, no creo en la remontada, porque esto no va con el Barça. El Barça no es heroico, sino dulce. Además, no sabe guerrear con aquellos equipos y personas que controlan todos los códigos de un partido, salvo los del césped. El Inter es superior al Barça en todo salvo jugando al fútbol, pero esto tristemente se ha comprobado que no es lo más importante. Es curioso también que, un ex Barça como Motta, gran jugador mientras más alejado estaba del campo, diga que los del Barça se tiran mucho. Igual lo dice por el enfado que le supone que, por su nivel, no valía ni para el Barça Athletic.
¡Visca el Barça!

Narciso y Mourinho

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Salvador Dalí, intuyendo que 59 años después de su nacimiento iba a ser el de Jose Mourinho, pintó ‘La Metamorfosis de Narciso’. El cuadro es el gran ejemplo para describir perfectamente su “método paranoico-crítico”. Se basa fundamentalmente en interpretaciones oníricas y delirantes, en una apología del egocentrismo, de estar encantado de haberse conocido a sí mismo, de las múltiples abuelas, de la chulería como medida de defensa en un mundo imperfecto y demasiado simple para él. Mourinho, y con esto respondo a Hipopótamo, no quiere fastidiar al Barça, sino entrenarle. Eso sí, disfruta cuando le fastidia porque para eso le pagan 11 kilos anuales, para acabar con todo lo que hay en su camino y si el rival es el mejor del mundo, mucho mejor. Mourinho ha elegido ser Narciso, pero no disfruta siéndolo. Sería imposible ser tan ególatra e irredento. Se ha creado un papel que le reporta bastante pasta, un papel que sirve para desviar la atención cuando fracasa, que también lo hace. Mourinho, no lo olvidemos, jamás jugó una final de Champions con el equipo más rico del mundo (algo que sí hizo Avram Grant) y en el Inter, hasta ahora, ha hecho lo mismo que Mancini. Tras decir esto, puede que me coma mis palabras y este año levante la Champions. Puede que incluso luego entrene al Madrid. Me da igual, en el fondo seguirá siendo un rico narcisista infeliz y lenguaraz. Un resignado por no hacer jamás lo que le hubiese gustado: ser Guardiola y liderar al Barça. Ahora será un ‘Special One’, pero allí no pasó de ser traductor del gran Robson.
¡Visca el Barça!

Teoría sobre el estatismo

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Hace muchos años, un conocido de mi pueblo se fue a los carnavales de Badajoz y, volviendo a casa, con su gran ‘castaña’ le dio por entrar en un bloque de pisos para robar un gato de porcelana. Resulta que, como ya había salido el sol, la dueña de la vivienda enloqueció y dijo que ese gato era suyo. La respuesta del personaje éste, según me cuentan, pasó a la historia: “¿Este gato es suyo señora? Vamos a hacer una cosa. Yo lo pongo en el medio y que elija criatura con quién se quiere ir”. Ese gato nunca se movió, un estatismo parecido al de Zlatan Ibrahimovic. Definitivamente, tras el encuentro contra el Almería, no sólo pienso que es peor que Eto’o, sino que el Barça juega mejor con diez que con once, cuando él está entre los titulares. No se mueve, estorba a Messi o Pedro, protesta, pega codazos, guantazos, no para de quejarse, está permanentemente enfadado con el mundo y obstaculiza el paso a Bojan. Si le pones entre la vieja y el de mi pueblo se mueve menos que el gato seguro. Para el fútbol no vale, pero sí quizás para explicar en las universidades la teoría sobre el estatismo.
¡Visca el Barça!

Ibra y los patos del Retiro

pato

Lo de Ibrahimovic, sinceramente, comienza a ser preocupante. Ya no es que marque pocos goles, sino que apenas le veo correr ya, echarle narices al asunto, bajar a recibir, tirar una pared decentemente y derrochar ilusión. Ibra camina por el campo como un pato mareado (similares a los del Retiro), sin rumbo, sin estilo, sin capacidad para abandonar lo previsible. Este tío, no lo olvidemos los culés, ha costado una burrada: 70 u 80 millones de euros y, sinceramente, no le veo marcando ese gol decisivo en un encuentro de Champions ni de Liga. El domingo hizo bueno a Perea y Domínguez, que hasta hace nada le pedía autógrafos a Ujfalusi. El sueco practica un juego desganado, triste, flojo, más convencional que el ir a misa los domingos a las doce (los que vayan) o comerse un bocata de calamares en el Brillante de Atocha antes de llegar a casa de fiesta. Yo eso lo he hecho varias veces y me gusta, pero es que yo, como dije hace tiempo, enderezo alambres para convertirlos en revistas y lo hago bajo una economía de guerra. Semejante personaje viene a sustituir a Eto’o y sus registros no superan, de momento, ni a los de Julio Salinas, Romerito o Escaich. Venía con fama de polémico, con temperamento fuerte… pero ese lo habrá sacado en los anteriores equipos porque en el Barça ha demostrado que lo que riega su organismo es horchata Chufi con desidia, pura desidia. La mezcla perfecta para el fracaso.

¡Visca el Barça!

El truco del almendruco

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Cuando el Barça fichó a Ibrahimovic había gente que aún no le había visto jugar un solo partido. Gente que oía, escuchaba, que marcaba goles con el Inter o la Juventus. Otra tanta que era genial, que sus taconazos y escorzos eran dignos de museos. Se hablaba incluso que era mago, híbrido, mastodóntico, genial. Yo ya lo pensaba antes que viniera, pero he esperado para que la gente le vea en algunos partidos para refrendar mi opinión. Ibrahimovic es un buen futbolista, un tío que marca goles porque en los equipos donde jugó siempre fueron los mejores de cada país. Hace trucos, sí, pero del almendruco. De esos con los que nos deleitaba Pedro Reyes y Alaska en la Bola de Cristal. A medida que es mejor el rival, baja el nivel de Ibrahimovic. No veo una final de Champions con gol de Ibra, como tampoco le veo tirando del carro con su Selección, donde ha dado dos taconazos buenos y el resto de tiempo lo ha dedicado a arrastrarse y cabrearse en el terreno de juego. Es cierto que la sombra de Eto’o planea aún sobre los delanteros del Barça, pero es que este tío no es siquiera delantero. Tira pases, se desmarca bien, abre huecos… pero se olvida a veces que lo suyo es meterlos. Es como el albañil que un día se pone a pintar cuadros en la obra olvidando que lo suyo es poner ladrillos. Ahora he leído que Guardiola se lo llevó a comer para animarle y aconsejarle. ¡Y yo que pensaba que con este precio ya te daban futbolistas animados, aseados y bien afeitados!
¡Visca el Barça!

Larga vida al Inter

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Por el fútbol, por el arte, por la Champions, por la ilusión de todos los barcelonistas, por Bilbao, por sus pintxos, por Daganzo, por Nerja, por las chuletas de cordero, por el cochifrito, por el lechazo castellano, por los paquetes del Athletic, por el derribo de San Mamés, por las maravillas del mundo, por Roma, por las cañas, por la sepia con ali-oli, por las bravas, por Villarroya, por Spasic, por el pendiente perdido de Drenthe, por Julen Guerrero, por el ‘Alakrana’, por Esperanza Aguirre, por los lloriqueos de Alonso, por el triciclo de Crivillé y Gibernau, por Cinema Paradiso, por Roberto Benigni, por el Duomo di Milano… por ellos y por todos los que se me olvidan va dedicada la victoria del Barça anoche. Además, voto por una larga vida al Inter y a Mourinho, ese tipo con mal gusto para el fútbol que sigue enamorando a gente en España. Es un ser ególatra cuyo mérito este año ha sido palmar la Supercopa de Italia con la Lazio (una súper potencia), hacer el ridículo con un Barça mermado por las bajas, formar un medio campo con tuercebotas (Motta, Zanetti, Muntari, Vieira, Cambiasso) y esterilizar a Samuel Eto’o, que hace un par de meses era el mejor delantero del mundo.
¡Visca el Barça!

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