
Me incluyo en el grupo de creyentes de Dios aunque no de la Iglesia, esa secta que predica austeridad y humildad mientras ella se reviste de oro y púrpura con el crucifijo en una mano y el vaso de vino en la otra. Pues bien, cuando dios creó a los humanos no hizo falta que contratara un relaciones públicas para que hicieran amistades, porque sabía perfectamente que nosotros mismos haríamos nuestros grupetes y uniríamos lazos con aquéllos con los que nos identificamos. Los prepotentes y arrogantes con los de su mismo rango: de ahí la unión de Floren con CR9, que casualmente siempre fue del Madrid. Los tontos con los tontos: ahí entro yo, que llevo dos días llevándome el coche al trabajo por obligación y ahora (en pleno julio) hay más coches por la M30 que los días de colegio en invierno. Ahora todo el mundo coge el coche pensando que no va ninguno circulando. Imagínate la que se monta en la carretera cuando dos millones de personas piensan así, que el otro no conducirá. No hay más motivo que este, lo aseguro, para llegar cabreado al trabajo.
En último lugar están los torpes, porque no se les puede llamar otra cosa. Ahí aparecen de la mano Laporta, Sala i Marti y Magda Oranich, una directiva del Barça que desea públicamente que fracasen los fichajes del Madrid. Laporta dijo que Florentino inflaba el mercado y el ‘chaquetas’ que Cristiano debería vender muchas camisetas para amortizar el fichaje. Esos tres se encargan de hacer propaganda del Madrid, pero los pobres no se dan cuenta y bastante tienen con lo suyo. Dios los crió y ellos mismos se encargaron de hacer el resto. Alguien debería hablar con estos tipos, porque yo soy consciente de que la tontura existe.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 7 Julio 2009 |
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Antes de nada le recuerdo a la persona que se lo propuse, para ver si se da por aludida, que quiero ir al cine a ver Ángeles y Demonios. Me leí el libro y me gustó, pero no porque me apasione excesivamente la lucha entre Ciencia vs. Iglesia, sino porque la historia transcurre entre las calles de Roma. Allí pasé un año de mi vida, conocí la cultura, aprendí a defenderme con el idioma y me sorprendió que la decadencia también pudiera provocar belleza. De todo eso han pasado ya casi tres años, pero alguien muy cercana a mí me sigue diciendo que aún sigo ‘viviendo’ allí. Para nada, la experiencia fue inolvidable, reconfortante y a la ciudad le cogí mucho cariño, pero porque volví a España. Todo fue bonito porque tuvo su final, de lo contrario estoy seguro que habría sido agobiante, que al Coliseo lo vería como piedras en descomposición y al Circo Máximo como una simple pradera verde. Afortunadamente no es así. Les veo como impresionantes monumentos que encierran miles de historias. El estado en que se conserven llega a ser secundario.
Esto lo cuento porque la última vez que celebré la Copa de Europa de mi Barça fue en Roma, cuando aún cursaba la beca erasmus. Estaba con mi camiseta blaugrana loco de alegría en Campo de’ Fiori, la plaza donde fue quemado Giordano Bruno por la Inquisición romana. Lo festejé, con mis colegas culés, junto a su estatua, que custodia esa maravillosa plaza. El próximo miércoles 27 de mayo no estaré allí pero, si el Barça gana, a buen seguro que me vendrá a la mente esa plaza, una de las que más ambiente nocturno tiene de la ciudad eterna. El fútbol pocas veces es agradecido, pero este año está aliado con los ángeles que dirige Guardiola. Nada que ver con los ‘diablos rojos’ de Ferguson. Esos, según el libro de Dan Brown, están en el Vaticano y son auténticos demonios.
¡Visca el Barça!
Tags: Alex Ferguson, Ángeles y Demonios, Barça, Campo de Fiori, Champions League, Circo Máximo, Coliseo, Copa de Europa, Dan Brown, Giordano Bruno, Iglesia, Iniesta, Inquisición, Liga de campeones, Manchester United, Pep Guardiola, Roma, Tom Hanks, Vaticano
Sin categoría | Editor 21 Mayo 2009 |
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