Posts tagged: Ibrahimovic

Teoría sobre el estatismo

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Hace muchos años, un conocido de mi pueblo se fue a los carnavales de Badajoz y, volviendo a casa, con su gran ‘castaña’ le dio por entrar en un bloque de pisos para robar un gato de porcelana. Resulta que, como ya había salido el sol, la dueña de la vivienda enloqueció y dijo que ese gato era suyo. La respuesta del personaje éste, según me cuentan, pasó a la historia: “¿Este gato es suyo señora? Vamos a hacer una cosa. Yo lo pongo en el medio y que elija criatura con quién se quiere ir”. Ese gato nunca se movió, un estatismo parecido al de Zlatan Ibrahimovic. Definitivamente, tras el encuentro contra el Almería, no sólo pienso que es peor que Eto’o, sino que el Barça juega mejor con diez que con once, cuando él está entre los titulares. No se mueve, estorba a Messi o Pedro, protesta, pega codazos, guantazos, no para de quejarse, está permanentemente enfadado con el mundo y obstaculiza el paso a Bojan. Si le pones entre la vieja y el de mi pueblo se mueve menos que el gato seguro. Para el fútbol no vale, pero sí quizás para explicar en las universidades la teoría sobre el estatismo.
¡Visca el Barça!

La resurrección de Hleb

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En una época donde se buscan ‘chivatos’ en el caso Faisán, donde leo que llega un cargamento de condones a los Juegos de invierno de Vancouver 2010; lugar donde se presupone que los deportistas deben acudir sin la libido; en un periodo donde todos hemos descubierto que Grecia, más allá de islas, postres de carne, y Partenón, también tiene crisis… en un mundo así no es extraño ver a Hleb resucitar, futbolísticamente hablando claro. El bielorruso, el peor futbolista sin duda del Barça la temporada pasada, ayer estuvo medianamente bien, algo que para él ya sabe a chuletón de buey. Dio muestras de saber correr, de alterarse con el árbitro, de tirar amagues y regatear. Si en el Barça estaba más blanco que la leche de vaca, contra él demostró que la sangre también se le puede subir a la cabeza. También que tiene algo de orgullo y dignidad, esa que aún esperan en Barcelona. Si yo fuera Hleb hablaría con Guardiola para que no me incluyera en el listado de campeones de Europa en 2009, porque su aportación fue la misma que Eto’o en la que ganó el Madrid. Hleb tuvo la misma relevancia en Barcelona que la que tendrá Daniel Diges en Eurovisión. Ahora, en el Stuttgart va de John Cobra, un papel que no le pega. Por dios, que alguien llame a este tío para decirle que ni se le ocurra volver o le enterramos (deportivamente) en el Parque Güell. Tampoco estaría mal atado de pies y manos en la azotea de La Pedrera.
¡Visca el Barça!

Ibra y los patos del Retiro

pato

Lo de Ibrahimovic, sinceramente, comienza a ser preocupante. Ya no es que marque pocos goles, sino que apenas le veo correr ya, echarle narices al asunto, bajar a recibir, tirar una pared decentemente y derrochar ilusión. Ibra camina por el campo como un pato mareado (similares a los del Retiro), sin rumbo, sin estilo, sin capacidad para abandonar lo previsible. Este tío, no lo olvidemos los culés, ha costado una burrada: 70 u 80 millones de euros y, sinceramente, no le veo marcando ese gol decisivo en un encuentro de Champions ni de Liga. El domingo hizo bueno a Perea y Domínguez, que hasta hace nada le pedía autógrafos a Ujfalusi. El sueco practica un juego desganado, triste, flojo, más convencional que el ir a misa los domingos a las doce (los que vayan) o comerse un bocata de calamares en el Brillante de Atocha antes de llegar a casa de fiesta. Yo eso lo he hecho varias veces y me gusta, pero es que yo, como dije hace tiempo, enderezo alambres para convertirlos en revistas y lo hago bajo una economía de guerra. Semejante personaje viene a sustituir a Eto’o y sus registros no superan, de momento, ni a los de Julio Salinas, Romerito o Escaich. Venía con fama de polémico, con temperamento fuerte… pero ese lo habrá sacado en los anteriores equipos porque en el Barça ha demostrado que lo que riega su organismo es horchata Chufi con desidia, pura desidia. La mezcla perfecta para el fracaso.

¡Visca el Barça!

Síndrome de Estocolmo

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Ayer estuve viendo el Atlético-Barça y corroboré que los colchoneros tienen síndrome de Estocolmo, esa enfermedad que consiste en tener una relación de complicidad con quien te secuestra. Aquí, afortunadamente, no hay secuestros, pero el Real Madrid sí se ríe de ellos, los castiga, los humilla, los machaca… para luego, además, recibir recompensa.
Es curioso, pero los pobres rojiblancos, que presumen de tener rabia al Madrid, llevan más de diez años dando vergüenza cuando se enfrentan contra ellos y haciendo el mejor partido de la temporada (y del siglo) cuando lo hacen frente al Barça, principalmente en el Vicente Calderón. En resumidas cuentas la historia sería así: El Madrid le mira de forma condescendiente, de pena, tras las goleadas que le enchufa y luego el Atlético le hace favores continuos ganando al Barça. En el fondo pienso que muchos jugadores atléticos están frustrados, porque su verdadero equipo es el Madrid y les gustaría vestir esa camiseta. Son madridistas encubiertos y me da pena. También me da pena que son un equipo pequeño, de esos que se crecen contra los más grandes, contra el campeón de Europa, contra el Barça. Son de esos equipos que se consuelan con ganar estos partidos, con ser héroes por un día, con olvidar los mil fracasos con tan solo una gesta. No encuentro muchas diferencias entre el Atlético y el Alcorcón. Tampoco entre Simao y el Futre actual, el cuarentón. No hay que olvidar que Simao dijo hace bien poco que el gol más importante que anotó en toda su carrera fue al Recre de falta en la Copa del Rey. Dijo que era el más importante porque era el presente. No digo nada y a la vez digo todo con semejante afirmación.
¡Visca el Barça!

El truco del almendruco

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Cuando el Barça fichó a Ibrahimovic había gente que aún no le había visto jugar un solo partido. Gente que oía, escuchaba, que marcaba goles con el Inter o la Juventus. Otra tanta que era genial, que sus taconazos y escorzos eran dignos de museos. Se hablaba incluso que era mago, híbrido, mastodóntico, genial. Yo ya lo pensaba antes que viniera, pero he esperado para que la gente le vea en algunos partidos para refrendar mi opinión. Ibrahimovic es un buen futbolista, un tío que marca goles porque en los equipos donde jugó siempre fueron los mejores de cada país. Hace trucos, sí, pero del almendruco. De esos con los que nos deleitaba Pedro Reyes y Alaska en la Bola de Cristal. A medida que es mejor el rival, baja el nivel de Ibrahimovic. No veo una final de Champions con gol de Ibra, como tampoco le veo tirando del carro con su Selección, donde ha dado dos taconazos buenos y el resto de tiempo lo ha dedicado a arrastrarse y cabrearse en el terreno de juego. Es cierto que la sombra de Eto’o planea aún sobre los delanteros del Barça, pero es que este tío no es siquiera delantero. Tira pases, se desmarca bien, abre huecos… pero se olvida a veces que lo suyo es meterlos. Es como el albañil que un día se pone a pintar cuadros en la obra olvidando que lo suyo es poner ladrillos. Ahora he leído que Guardiola se lo llevó a comer para animarle y aconsejarle. ¡Y yo que pensaba que con este precio ya te daban futbolistas animados, aseados y bien afeitados!
¡Visca el Barça!

La sidra

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No me puedo meter esta semana con el Sporting, club al que tengo mucho cariño por todos los veranos que pasé en Gijón. La ciudad es espectacular, pero también recomiendo que visiten el Mirador de Fito, la Virgen de Covadonga y los Lagos. Hace año y medio fui a verlos, pero sólo llegué hasta el primero. El causante fue el canguelo que me entró por esa carretera minúscula en plenos Picos de Europa, 3.000 metros por encima del vacío. Esa visita coincidió precisamente con el 1-6 del Barça allí, el partido que inició el camino hacia los seis títulos.
Esta vez no iré, pero tengo la sidra preparada para escanciarla en casa. Lo mejor será que lo haré también por la derrota del Madrid en Riazor, donde llega sin Higuaín y Cristiano Ronaldo. Eso es lo mismo que si se presentan el Escalerillas, el Daganzo o el Athletic de Bilbao, clubes que, para los que no lo sepan, existen. No están en la misma categoría, aunque por juego sí que merecerían estarlo. Por cierto, antes de despedirme lanzo otro debate para el fin de semana: Busquets-Xabi Alonso. No hay color, gana el hijo del mítico Busi. Además, Alonso ahora parece más un marinero escocés  que un futbolista. Lo digo por la barba, porque de timones este entiende poco.
¡Visca el Barça!

Los tuercebotas cuestan pasta

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Mientras en España se decide dónde ubicar los residuos nucleares, el veto a Karmele en Eurovisión pasa a ser cuestión de estado y Relaño sigue erre que erre con el Villarato (esta vez sobre Cristiano Ronaldo), este fin de semana me han llamado la atención otras cosas sobre Barça, Real Madrid y Atlético.
Del Barça, al que ví en el José Zorrilla, me da pena Henry, con el que el Barça ahorra en agua ya que no se ducha sencillamente porque no suda. La palabra arrastrarse se queda pequeña con su lamentable estado. No corre, no roba, no marca y no se ensucia. Eso sí, siempre se queja, el gran mal de los acabados. Ibra no anda muy fino tampoco, aunque éste al menos regala goles. Un día de estos lo culés hasta nos alegraremos y le daremos las gracias hasta por animar al equipo desde la grada. Cuando marque en las finales ya será la hostia.
Luego viene el Madrid, el ejemplo claro de que se pueden comprar ‘tuercebotas’ por cien millones de euros. Es lo que ha costado Xabi Alonso y Kaká, dos futbolistas peores que Guti, dos jugadores cuyo brío para crear es cero patatero. Por último, aunque no por ello menos lamentable, es la conversación de anoche entre De la Morena y Quique Sánchez Flores. El genial presentador (genial acostado y arropado, digo) le dijo al mister que en su equipo eran todos unos mercenarios. A esto, respondió Quique: “Esto no lo puedo consentir porque…..” y comenzó a explicarle educadamente las razones por las que no lo eran. De vez en cuando, el tío decía que entiende el malestar, pero confía en ellos. O sea que le insultan de forma déspota y, en lugar de colgar el teléfono, comenzó a justificarse, reírse con él, hacer símiles de océanos y tonterías. Si la conversación dura más, Quique le acaba pidiendo perdón a De la Morena y quién sabe si también se pone rodilleras. Luego dicen que este tío tiene personalidad. Igual debería pasar unas horas con Guardiola para aprenderla.
¡Visca el Barça!

Zorrilla es un guate

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Este sábado madrugaré porque voy a comer a Medina del Campo, donde está el gran Castillo de La Mota. Tras la comilona tiraré millas a Pucela, donde juega mi Barça a las ocho de la tarde. Conozco Valladolid y no me gusta nada, como tampoco su estadio de Zorrilla, un guate más pequeño que el de introducir las canicas. El año pasado también vi ese partido, resuelto con un gol de Eto’o, y comprendí que el Valladolid no tiene afición. Tres cuartas partes del estadio (esos son tres o cuatro mil espectadores) tenía banderas blaugranas. Este año, tras ganar seis títulos, creo que jugaremos en casa. Espero una victoria contundente, como también espero que marque ya Ibrahimovic, que últimamente la veo más atascado y romo arriba que Raúl González, que ha quedado ya para llevarle el agua a Marcelo cuando éste se canse y acuda a la banda. Eso es como vestir santos. Cosas de la vida, que es muy pendular.
¡Visca el Barça!

Vallecas blaugrana

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Es bonito… que te echen de la Copa matando al rival en su área, creando ocasiones sin parar, apostando por el once de gala sin tener en cuenta la dura temporada que resta. Es bonito… que, a pesar de haber ganado todo, el Barça no caiga en la prepotencia y complacencia. Que no conozca el diván donde muchos grandes van tras borrarse de torneos menores. Aquí, y eso es mérito de Guardiola, no hay un solo título mejor que otro, un solo jugador mejor que otro. Todos cuentan, desde Pinto hasta Chygrinskiy, pasando por Messi, Pedro o Henry, a pesar de que su finura de Versalles se haya tornado en austeridad, mediocridad, pintura mate, también llamado ‘tuercebotas’ en el argot futbolístico. Pero Pep se empecina en ponerle, como también va a comenzar ahora con Milito y como nunca dejará de hacer con nadie. Es bonito, además, que los bares de Vallecas se tiñan de barcelonismo cada vez que juega este equipo. Llevo más de un año viviendo ahí, pero no conozco un solo bar que no haya dado nunca el Barça. Todo esto es bonito, aunque ya no podamos ganar la Copa, aunque hayamos bajado el nivel, aunque sigamos apostando por lo sublime y detestemos siempre los términos medios, el fútbol de usuario, el pragmático o el intermitente. Llevo veinte años viendo fútbol, pero no recuerdo una cosa igual. Siento haberme puesto tan romántico, precisamente porque no creo en esta palabra. Pero qué mérito tiene apostar siempre por un entrecot de ternera y, si no se consigue, no querer nada. Otros; Madrid, Athletic y compañía; se conforman con un simple pincho moruno.
¡Visca el Barça!

Rey Melchor

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Feliz Año nuevo a todos. Ya se acaban las Navidades. Se van entre solomillo con salsa de almendras, langostinos a la plancha, sidras, cava, salmón y uvas. Ahora llegan los reyes, aunque para el Barça lo hicieron el pasado sábado, cuando el rey Melchor y/o González Vázquez nos echó las dos manos y los dos pies no señalando sendos penaltis cometidos por Marcano y Nilmar, que de Maravilla tiene más bien poco. Es el fichaje más caro en la historia del Villarreal y, sin lugar a dudas, el peor de todos los delanteros que tiene. El fútbol samba que aseguraban los que le conocían lo hará en las discotecas brasileñas con Carlinhos Brown, porque en España ha demostrado que la horchata también puede sustituir a la sangre. A pesar de todo, este Villarreal consiguió neutralizar al seis veces campeón, pero ni con esas le dio para ganarle. ¡Qué gusto ver a los árbitros también de nuestro lado!
Al día siguiente los ilusos del Madrid pensaban conseguir el liderato practicando el mismo fútbol que llevan haciendo casi tres años: no recomendable para menores de 18 años. Si lleváramos los vídeos de sus partidos al videoclub, sus películas estarían junto a Aladín X o El potro se desboca. Películas sólo aptas para mayores. Aún así, hay algunos que se atreven a verlas porque tiene que haber de todo en esta vida.
¡Visca el Barça!

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