Posts tagged: Ibrahimovic

Miró, Sevilla e Ibrahimovic

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Dije que iba a abandonar el cine. Falso. Mis últimas películas: Ladrón de bicicletas, de nuevo la Trilogía de El Padrino, Gomorra y Ciudadano Kane, la película que dio vida a la palabra Rosebud. Supongo que todos sabrán de lo que hablo. Bueno, todos no. Los sevillanos lo dudo porque son definitivamente cortos. Recuerdo una vez en la peli Maquinavaja que ‘maqui’ regalaba un cuadro de Miró y su colega no comprendía esa pintura. Entonces el ‘último choriso’ dio la vuelta al cuadro porque se pensó que se lo estaba enseñando al revés. Para nada intuyó que el otro sólo veía rallajos, jeroglíficos. Incomunicación, de dónde vienes, manzanas traigo, conversación de besugos. Allí ellos confunden la Giralda con un supermercado Cajasol. Lo peor de todo es que estoy convencido de lo que digo. También lo estoy de que Guardiola es el culpable de que suban los abonos a los socios del Barça y de que yo busque hoteles baratos en Losar de la Vera en lugar de comer en el Parador de Jarandilla, un lugar mágico que visité en las vacaciones. Guardiola ha sido el culpable de que una empresa pierda 50 millones de euros. Si yo lo hago me despiden, previa obligación a ponerme a cuatro patas, pintarme las uñas, darme un pelín de vaselina y llamar al toro. Sería una buena forma de reubicar a estos animalillos. Esta idea la saqué de El Jueves, donde el morlaco enculaba a un torero con su traje de luces. Eso en lo que respecta a Guardiola, porque para Ibra y Raiola también hay. El primero acabó con los clínex de Barcelona, que no daban abasto para acabar con la fábrica de mocos de su nariz tucaniana y/o aguilística. Ibra fue mitad islote, mitad impresentable, mitad dañino. No pensaba yo que una sola persona podía ensuciar a Las Meninas, el Golden Gate o la Fontana. Tampoco que un futbolista, que se presupone bueno, trate con un representante que se presenta en zapatillas, pantalones prietos y camisa de Corrupción en Miami a negociar. No diré a qué se dedica este tío, pero si en una entrevista pública dice alguna vez que lo más importante es la familia y la buena comida (pasta, pizza), ya lo sabemos nosotros. Los sevillanos, como seguro desconocen quién es El Padrino, Coppola, Brando, Al Pacino o De Niro, no lo sabrán nunca. Mejor, no quiero darle ideas. En serio, ellos reflejan perfectamente el chiste del investigador que descubre que han fumado cuando ve una colilla.
¡Visca el Barça!

Felicidades Madiba

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Hasta ahora, lo más interesante del verano ha sido, para mí, el cumpleaños de Nelson Mandela. El señor Madiba, que de no existir habría que inventarlo, cumple 92 años, un motivo de orgullo de un país, una nación, una vida, una creencia, la creencia. Sólo saber que Sudáfrica es su país me ha motivado para ver el Mundial, algo que ya acabó afortunadamente. Ahora me entretengo viendo la última temporada de Perdidos, películas de Sam Peckinpah (la fuente de inspiración de Tarantino) y alguna que otra tetilla de Arena Mix. Así transcurre mi verano, una época concebida como relax para la tensión que me espera cuando el Barça comience a jugar. Hoy habló Guardiola, al que espero que cobren la parte proporcional de su ‘cagada’ con Chygrinskiy, que le ha costado a la empresa diez millones de euros. Sólo eso. No sé cuánto dinero tiene mi empresa, pero si jodo yo aquí 10.000 euros creo que mañana estaría en mi casa viendo Ana Rosa y pasado en la cola de INEM, arreglando papeles. Lo de Ibrahimovic tampoco fue un acierto precisamente, pero de lo que no se habla es de los ‘fichajes de club’ tipo Henrique o Keirrisón, que a este paso le cederán al Villanovense. No sé quién ha metido mano en estas dos contrataciones, pero seguro que los bienaventurados ahora están de vacaciones en Cerdeña o Amalfi, probablemente tomando Amaros, y seguro que con la conciencia tranquila. Sus cuentas están oscuras, pero no importa. Ya cumplimos nosotros por ellos en Hacienda.
¡Visca el Barça!

Ibra y los melones

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El otro día, mientras leía sobre el atentado en Manhattan, el Estatut, el ruso al que el mapache le ha arrancado el miembro para que no le penetrara, el plan de austeridad de Grecia, las tonterías de Zerolo, el reencuentro entre Cobo y Esperanza en un día especial para Madrid o el tercer tiempo que le mete el Madrid a cada partido, me gustó especialmente un artículo que me explicó la gran razón del pésimo momento de Ibrahimovic. El sueco era una súper estrella en la Juventus o el Inter de Milán, donde le tiraban melones y él los convertía en balones, rosas, claveles. Ahora, que le tiran balones, no sabe qué hacer con ellos. No los reconoce, intuye objetos redondos pero le asustan porque nunca los ha tocado, mucho menos dominado. Ibra estorba más al ataque del Barça que el Muro de Berlín al desarrollo de la democracia. No regatea ni a los postes de electricidad y camina como un pato, siempre dando la sensación de estar cayéndose. Propongo dos cosas: que se pire a su país con su cintillo o que el Barça incluya melones con almíbar en los entrenamientos para que este tío se encuentre en su hábitat natural. Dice que sigue sin integrarse… al Parque Güell le mandaba yo a limpiar los bancos que diseñó Gaudí. Ahí, con tanto afluir de gente, sí que habría integración con el ’soci’.
¡Visca el Barça!

Cibeles es una gata en celo

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Al principio, cuando escuché que unos pobrecitos madridistas se habían acercado a Cibeles a festejar la eliminación del Barça, me indigné. Luego, justo después, entendí perfectamente que la diosa está tan canina de títulos que algo es algo para contentarla. La diosa está como las gatas en celos, siempre deseando fornicar, sea con quien sea. Si es con un gato, genial, pero si se puede refregar con la pata del sofá, tampoco le desagrada. Esta diosa disfrutaba cuando Raúl le ponía la bandera, pero en tiempo de crisis, lo hace viendo a madridistas con camisetas negras y azules de Sneijder. Madridistas lamentables que, si conocieran a su madre, no es de extrañar que la venderían. Estos tíos se agarran ya a cualquier cosa. Es más, como el Madrid no gane la Liga, igual se vuelven a acercar a la fuente con la camiseta de Robben, siempre y cuando gane el Bayern. Piensen que las gatas también se frotan con la escoba. El Madrid dirá que ha ido dos veces, así como la gata dirá que lo ha hecho dos veces (el amor, digo).
Por otro lado y para ser un poco crítico con mi equipo, decir que sólo veo dos culpables. El primero es Guardiola, que en un arrebato cruyffista se quitó de en medio a Samuel Eto’o. El segundo es Ibrahimovic, un futbolista cuya apatía lacerante le convierte en un paquete no mucho mejor que Escaich. Muchos no le conocieron. Esa suerte que tuvieron.
¡Visca el Barça!

Figo, el traidor

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He leído que Luis Figo se sentará hoy en el banquillo del Inter de Milán, junto a Mourinho. Para los que no lo sepan, su cargo es el de embajador mundial del Inter, más o menos lo mismo que Zidane en el Madrid. ‘Zizou’, pesetero por naturaleza, aún no se le ha ocurrido sentarse junto a Pellegrini porque no le gusta el protagonismo. A Figo, sí, pero esta estrategia es de Mourinho. El técnico portugués, sabiendo que Figo se vende por cualquier cosa, le ha ofrecido esta posibilidad. El otro, el ex futbolista, hubiera aceptado incluso ver el partido haciendo el pino o con los pantalones bajados. El gesto en sí rebasa la provocación, pero no me esperaba menos de un tío que, de trabajar en McDonald haciendo de payaso, seguro que pediría las hamburguesas en Burger King si se las dan más baratas. Está claro que Jose quiere esto para que la afición del Barça se enerve y se centre más en criticar que en animar a su equipo. Sinceramente, no creo en la remontada, porque esto no va con el Barça. El Barça no es heroico, sino dulce. Además, no sabe guerrear con aquellos equipos y personas que controlan todos los códigos de un partido, salvo los del césped. El Inter es superior al Barça en todo salvo jugando al fútbol, pero esto tristemente se ha comprobado que no es lo más importante. Es curioso también que, un ex Barça como Motta, gran jugador mientras más alejado estaba del campo, diga que los del Barça se tiran mucho. Igual lo dice por el enfado que le supone que, por su nivel, no valía ni para el Barça Athletic.
¡Visca el Barça!

El Capricho de Guardiola

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Antoni Gaudí recibió el encargo de Máximo Díaz de Quijano, que deseaba tener una casa de veraneo al lado del palacio de Sobrellano, perteneciente al primer marqués de Comillas. El genial arquitecto, sucumbido por la luna lunera, diseñó un capricho, una casa de ensueño, un poco surrealista, quizás aplicando un punto de locura y cuento, al más puro estilo de Hansel y Gretel. Merece la pena el monumento que alberga Comillas, donde estuve en Semana Santa. Todo sucedió un día después de la lección del Barça en el Emirates, un partido que conseguí quitármelo de la cabeza tras probar las anchoas del Cantábrico. Eso sí, tengo que decir que sólo bastaron diez minutos para comprobar cuál es el capricho de Pep. El técnico ha decidido crear un equipo que roza la perfección futbolística, un equipo capaz de ser plástico independientemente quien juegue. Guardiola a veces intenta plantar cara al destino, rizar el rizo, tentar a la suerte, poner a Chygrinskiy, Jeffren y Maxwell juntos. Hace año y medio recibió el encargo de hacer grande al Barça, despojándole primero de los atavismos perniciosos. Así ha sido y seguirá siendo. Ha creado una obra maestra que, gane o pierda, es ejemplo de todos. No es extraño que el día de mañana se expongan sus vídeos en los colegios como ejemplos de obras mayestáticas, sucesos irrepetibles, locuras consentidas, caprichos de la vida.
¡Visca el Barça!

El gran masturbador

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Soy un apasionado de Salvador Dalí, del surrealismo que representa con ese miedo al pasar del tiempo, esa fobia a los insectos, ese complejo de inferioridad, sexualidad ambigüa y deseos blandos con relojes y queso camembert. Cada vez que veo algún cuadro me nublo, se para el tiempo y me limpio. Me pasa cada vez que voy al Reina Sofía y veo El gran masturbador. Le pasa al Getafe cada vez que ve al Madrid. Mucho más ahora con Míchel, un tipo al que le encantaría estar allí, en Chamartín, bien peinado en la banda, pero por fuera. Hoy ha sido un buen día de trabajo, con el Barça líder, pero en el fondo soy objetivo y para nada me ilusiono con esa visita del Madrid al pueblo de Getafe, al Coliseum, bien custodiado con esa estatua de Ángel Torres, un tío que ejerce de presidente y es abonado del Real Madrid. Amigos culés, no sé si os gusta el arte, pero pensad que hoy, cuando empiece el partido, Parejo, Míchel, Adrián González (su hijo del alma), Codina, Miguel Torres, Soldado (desde la grada) y el tío Torres se quedarán extasiados ante la belleza griega de Cristiano y las pantorrillas de Ramos, dignas de un gladiador. Con esos puntos, al igual que los del próximo domingo, ya contaba el Madrid. Habrá que hacer algo cuando nos enfrentemos en el Bernabéu. No estaría mal otro partido de tenis.
¡Visca el Barça!

Hermanos Toneti

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Comparto con Guardiola su gusto por The Killers, pero me indigno cuando leo esta mañana en el Sport que Ibrahimovic está muy integrado al vestuario, que es bromista y que fomenta el buen rollo dentro del grupo. Si fuera periodista y le entrevistara, primero le diría que los graciosos se van al circo. Sí, con Fofó, Miliki y los Hermanos Toneti. A continuación le preguntaría si conoce a estos tipos, si ha oído hablar de ellos y si le gustaría imitarlos. Al final, y ya para concluir, le diría que aquí ha venido a currar y eso pasa por marcar goles y regatear, que no es capaz de hacerlo ni a los árboles.
Su progresión, como dice la canción, va “suave, suave, suave, que me estás matando”. De todas formas, la otra opción es que siga así de chistoso, que igual le contratan de humorista en algún garito de Barcelona que frecuentaba el genial Eugenio. Con tanto festival del humor igual aparece disfrazado en el siguiente partido. La verdad es que de ‘Muerte de águila’ no estaría mal.
¡Visca el Barça!

Teoría sobre el estatismo

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Hace muchos años, un conocido de mi pueblo se fue a los carnavales de Badajoz y, volviendo a casa, con su gran ‘castaña’ le dio por entrar en un bloque de pisos para robar un gato de porcelana. Resulta que, como ya había salido el sol, la dueña de la vivienda enloqueció y dijo que ese gato era suyo. La respuesta del personaje éste, según me cuentan, pasó a la historia: “¿Este gato es suyo señora? Vamos a hacer una cosa. Yo lo pongo en el medio y que elija criatura con quién se quiere ir”. Ese gato nunca se movió, un estatismo parecido al de Zlatan Ibrahimovic. Definitivamente, tras el encuentro contra el Almería, no sólo pienso que es peor que Eto’o, sino que el Barça juega mejor con diez que con once, cuando él está entre los titulares. No se mueve, estorba a Messi o Pedro, protesta, pega codazos, guantazos, no para de quejarse, está permanentemente enfadado con el mundo y obstaculiza el paso a Bojan. Si le pones entre la vieja y el de mi pueblo se mueve menos que el gato seguro. Para el fútbol no vale, pero sí quizás para explicar en las universidades la teoría sobre el estatismo.
¡Visca el Barça!

La resurrección de Hleb

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En una época donde se buscan ‘chivatos’ en el caso Faisán, donde leo que llega un cargamento de condones a los Juegos de invierno de Vancouver 2010; lugar donde se presupone que los deportistas deben acudir sin la libido; en un periodo donde todos hemos descubierto que Grecia, más allá de islas, postres de carne, y Partenón, también tiene crisis… en un mundo así no es extraño ver a Hleb resucitar, futbolísticamente hablando claro. El bielorruso, el peor futbolista sin duda del Barça la temporada pasada, ayer estuvo medianamente bien, algo que para él ya sabe a chuletón de buey. Dio muestras de saber correr, de alterarse con el árbitro, de tirar amagues y regatear. Si en el Barça estaba más blanco que la leche de vaca, contra él demostró que la sangre también se le puede subir a la cabeza. También que tiene algo de orgullo y dignidad, esa que aún esperan en Barcelona. Si yo fuera Hleb hablaría con Guardiola para que no me incluyera en el listado de campeones de Europa en 2009, porque su aportación fue la misma que Eto’o en la que ganó el Madrid. Hleb tuvo la misma relevancia en Barcelona que la que tendrá Daniel Diges en Eurovisión. Ahora, en el Stuttgart va de John Cobra, un papel que no le pega. Por dios, que alguien llame a este tío para decirle que ni se le ocurra volver o le enterramos (deportivamente) en el Parque Güell. Tampoco estaría mal atado de pies y manos en la azotea de La Pedrera.
¡Visca el Barça!

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