
Mi última recomendación cinematográfica antes de ir al tema: Testigo de cargo, protagonizada por la polifacética Marlene Dietrich y dirigida por un maestro del lirismo que no es otro que Billy Wilder.
A lo que iba. Mi abuelo siempre me dice que el hambre es libre y que cada uno arrastra la que puede. Me tomo esta frase para extrapolarla a la envida, esa que corrompe a Ibrahimovic, al que definitivamente le puedo llamar soez, impresentable, irrespetuoso y narizón. Ahora dice que Guardiola no es nadie y que Mourinho lo es todo, cuando debería decir que jamás ha podido liderar a ninguno de sus equipos a la conquista de la Champions, su gran deseo. Cuando reconozca eso, quizás la gane, pero la ceguera y la rabia por haber sido expulsado de Can Barça le corrompe. Sólo cuando uno se exige a sí mismo trabaja mejor y es mejor persona, pero exigirse implica reconocer los errores. Todos los tenemos, yo el primero. ¡Y yo soy el que más sufro cuando me cosco de ellos! Esta exigencia me mantiene alerta, para detectar incluso que Rosell no gusta al hincha culé. Este tío no se moja y eso es justo lo que tiene que hacer un líder. Porque, no olvidemos que ser un líder implica una continua toma de decisiones relevantes. Unas mejor que otras, pero todas con un alto cargo de responsabilidad. Y éste no la tiene, ni las quiere. No vale para presidente del Barça, porque no tiene talante. Además, no sabe vender neveras en el Polo Norte, condición ’sine qua non’ para gobernar al pueblo. Seguro que no se decanta entre la carne o el pescado, el vino blanco o tinto (Marqués de Cáceres), la parrillada de carne o de mariscos. Él las expone y que sean otros lo que decidan, como Pilatos. No le doy mucho tiempo en su cargo.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 18 Octubre 2010 |
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Tras el partido de voleibol disputado en el Santiago Bernabéu, el Barça compareció en Zaragoza con un tipo con flemón. El artista es Messi, del que hoy he llegado a escuchar en mi trabajo a uno del Madrid decir que le encantaría que fuera novio de Sara Carbonero. Más que nada, como le ocurre a Casillas, para que se descentre. Casillas, tras no detener guarros en pasillos, ahora ya no detiene ni a un hipopótamo. Messi, por desgracia de los madridistas, es capaz de aunar lo mejor de Maradona, Ronaldo, Pelé, Zidane, Di Stéfano y Cruyff. Es bastante mejor que todos ellos y no acepto que me digan que le falta un Mundial. Maradona lo ganó con un gol ilegal y luego se dedicó a arrastrarse por todos los equipos, salvo el Nápoles. El problema de este tipo es la envidia patente, de ahí que ahora se deje ver por España para robar titulares a su compatriota del flemón.
El partido de Messi en La Romareda es para enmarcarlo y llevarlo al Prado. Si ya fue difícil hacer tres goles, mucho más fue conseguir que Ibrahimovic anotara uno. Lo del sueco ya roza el ridículo. A día de hoy, su juego no está muy lejos del de Ibrahima, David Barral o Munitis. Ansioso, cabreado, desubicado, arrancando cuando se pide un ataque en estático y viceversa. Igual le hace falta un psicólogo, pero no estaría mal que se lo pagara él con la pasta que cobra. Y qué decir de la pinta de Mino Raiola, su representante, al que Coppola le podría dar perfectamente un papel en la cuarta parte de El Padrino. Si no fuera por los flemones divinos de Leo…
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 22 Marzo 2010 |
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Comparto con Guardiola su gusto por The Killers, pero me indigno cuando leo esta mañana en el Sport que Ibrahimovic está muy integrado al vestuario, que es bromista y que fomenta el buen rollo dentro del grupo. Si fuera periodista y le entrevistara, primero le diría que los graciosos se van al circo. Sí, con Fofó, Miliki y los Hermanos Toneti. A continuación le preguntaría si conoce a estos tipos, si ha oído hablar de ellos y si le gustaría imitarlos. Al final, y ya para concluir, le diría que aquí ha venido a currar y eso pasa por marcar goles y regatear, que no es capaz de hacerlo ni a los árboles.
Su progresión, como dice la canción, va “suave, suave, suave, que me estás matando”. De todas formas, la otra opción es que siga así de chistoso, que igual le contratan de humorista en algún garito de Barcelona que frecuentaba el genial Eugenio. Con tanto festival del humor igual aparece disfrazado en el siguiente partido. La verdad es que de ‘Muerte de águila’ no estaría mal.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 16 Marzo 2010 |
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Hace muchos años, un conocido de mi pueblo se fue a los carnavales de Badajoz y, volviendo a casa, con su gran ‘castaña’ le dio por entrar en un bloque de pisos para robar un gato de porcelana. Resulta que, como ya había salido el sol, la dueña de la vivienda enloqueció y dijo que ese gato era suyo. La respuesta del personaje éste, según me cuentan, pasó a la historia: “¿Este gato es suyo señora? Vamos a hacer una cosa. Yo lo pongo en el medio y que elija criatura con quién se quiere ir”. Ese gato nunca se movió, un estatismo parecido al de Zlatan Ibrahimovic. Definitivamente, tras el encuentro contra el Almería, no sólo pienso que es peor que Eto’o, sino que el Barça juega mejor con diez que con once, cuando él está entre los titulares. No se mueve, estorba a Messi o Pedro, protesta, pega codazos, guantazos, no para de quejarse, está permanentemente enfadado con el mundo y obstaculiza el paso a Bojan. Si le pones entre la vieja y el de mi pueblo se mueve menos que el gato seguro. Para el fútbol no vale, pero sí quizás para explicar en las universidades la teoría sobre el estatismo.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 8 Marzo 2010 |
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Lo de Ibrahimovic, sinceramente, comienza a ser preocupante. Ya no es que marque pocos goles, sino que apenas le veo correr ya, echarle narices al asunto, bajar a recibir, tirar una pared decentemente y derrochar ilusión. Ibra camina por el campo como un pato mareado (similares a los del Retiro), sin rumbo, sin estilo, sin capacidad para abandonar lo previsible. Este tío, no lo olvidemos los culés, ha costado una burrada: 70 u 80 millones de euros y, sinceramente, no le veo marcando ese gol decisivo en un encuentro de Champions ni de Liga. El domingo hizo bueno a Perea y Domínguez, que hasta hace nada le pedía autógrafos a Ujfalusi. El sueco practica un juego desganado, triste, flojo, más convencional que el ir a misa los domingos a las doce (los que vayan) o comerse un bocata de calamares en el Brillante de Atocha antes de llegar a casa de fiesta. Yo eso lo he hecho varias veces y me gusta, pero es que yo, como dije hace tiempo, enderezo alambres para convertirlos en revistas y lo hago bajo una economía de guerra. Semejante personaje viene a sustituir a Eto’o y sus registros no superan, de momento, ni a los de Julio Salinas, Romerito o Escaich. Venía con fama de polémico, con temperamento fuerte… pero ese lo habrá sacado en los anteriores equipos porque en el Barça ha demostrado que lo que riega su organismo es horchata Chufi con desidia, pura desidia. La mezcla perfecta para el fracaso.
¡Visca el Barça!

Cuando el Barça fichó a Ibrahimovic había gente que aún no le había visto jugar un solo partido. Gente que oía, escuchaba, que marcaba goles con el Inter o la Juventus. Otra tanta que era genial, que sus taconazos y escorzos eran dignos de museos. Se hablaba incluso que era mago, híbrido, mastodóntico, genial. Yo ya lo pensaba antes que viniera, pero he esperado para que la gente le vea en algunos partidos para refrendar mi opinión. Ibrahimovic es un buen futbolista, un tío que marca goles porque en los equipos donde jugó siempre fueron los mejores de cada país. Hace trucos, sí, pero del almendruco. De esos con los que nos deleitaba Pedro Reyes y Alaska en la Bola de Cristal. A medida que es mejor el rival, baja el nivel de Ibrahimovic. No veo una final de Champions con gol de Ibra, como tampoco le veo tirando del carro con su Selección, donde ha dado dos taconazos buenos y el resto de tiempo lo ha dedicado a arrastrarse y cabrearse en el terreno de juego. Es cierto que la sombra de Eto’o planea aún sobre los delanteros del Barça, pero es que este tío no es siquiera delantero. Tira pases, se desmarca bien, abre huecos… pero se olvida a veces que lo suyo es meterlos. Es como el albañil que un día se pone a pintar cuadros en la obra olvidando que lo suyo es poner ladrillos. Ahora he leído que Guardiola se lo llevó a comer para animarle y aconsejarle. ¡Y yo que pensaba que con este precio ya te daban futbolistas animados, aseados y bien afeitados!
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 2 Febrero 2010 |
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