
Cuando estoy aburrido me da por entrar en el buscador de vuelos Momondo y formular un viaje ficticio a alguna parte. Algunas veces se han cumplido (por ejemplo, París), pero en la mayoría de veces lo he hecho sin levantarme del asiento y sin gastar un euro. Hoy, como juega el Barça un partido trascendente, estoy nervioso y nostálgico. Entonces la nostalgia me lleva a Roma, la única ciudad que amo de verdad. El billete me cuesta 97€ en agosto, pero no lo he comprado porque este verano creo que toca un crucero por las islas griegas. No lo he comprado, pero sí he estado allí esta mañana.
He sentido el bullicio de gente, he olido a jazmín, he visto muchos puestos de fruta, he palpado la primavera, también el humo de las vespas. ¡Me encanta! Donde más tiempo me he detenido es en uno de mis sitos favoritos de la ciudad: el Palacio del monte Aventino, una de las siete colinas. Allí, en plena plaza de los Caballeros de Malta, se encuentra la embajada de la Orden de Malta ante la Santa Sede y el Vaticano. Allí hay una puerta enorme y antigua, digna de cuento, que contiene una cerradura con un tremendo agujero que te lleva directamente a la cúpula de la Basílica de San Pedro, a muchos metros de distancia. Entonces te das cuenta que tus ojos recorren tres países a la vez, ya que este edificio tiene estatuto de extraterritorialidad. Ellos son Italia, donde pisas, Vaticano, el final del recorrido de tus ojos, y Malta, el transcurso de una mirada rodeada de setos y belleza virgen. Por esos lugares ganó mi Barça hace dos años la Champions League, un título que el año pasado nos privaron. Pero la vida te da más oportunidades, así que esperemos encauzar bien el camino esta noche frente al Shakhtar Donetsk.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 6 Abril 2011 |
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Esto es lo que hago cuando mi Barça descansa por culpa de los partidos de España. ¡Qué timo de Selección! Si no fuera por los 5.000 euros que me levanto al mes y la cena que me pegaré esta noche (pulpo a la gallega, langostinos a la plancha, queso de tetilla, chorizo a la sidra, vino de Rueda y crema de limoncello) no sé que sería de mi vida.
¡Visca el Barça!

Wenger llora como CR7. Lo malo siempre se pega, eso está claro. El técnico alsaciano, en lugar de quejarse, debería proponer un poquito más de fútbol y dejarse de jugarretas y engañifas con Van Persie. El Barça juega como nadie y el Arsenal es el campeón de los partidos sin trascendencia. Cuestión de gustos, siempre lo digo.
PD: Mi intención fue poner una foto ilustrativa de Wenger llorando, pero ésta fue la primera que salió cuando metí en Google la palabra ‘llorón’. Que cada cuál saque sus propias conclusiones. Por cierto, al que no le guste el post, que vea mejor la portada del Marca de hoy. Eso sí, tenéis que disfrutar antes con la peli ‘Buscando a Nemo’.
¡Visca el Barça!

Sereno, no me gusta demasiado la música si no es italiana: Negrita, Negramaro, Rino Gaetano, Gianna Nannini, Pino Daniele, Fiorella Mannoia… Con la única excepción de una canción llamada ‘Club de fans de John Boy’, de Love of Lesbian. Eso sereno, porque borracho podría bailar perfectamente Paquito Chocolatero, Bustamante o David Bisbal.
Es lo que espero hacer el próximo fin de semana en Cádiz, con las chirigotas, el atardecer en la ‘tacita’, las copas, los amigos y la exaltación de la amistad que conlleva todo. Pensar en eso me produce felicidad en la semana, que espero que comience bien mañana con la remontada ante el Arsenal. Si no es así, un poquito de mí estará más triste, pensativo, iracundo. También tengo facilidad para ponerme así de colérico, y me pasa cuando voy al dentista y me dice que tengo un ‘mordisco traumático’. Para los que no lo entiendan, que me quieren ver cada tres meses para sacarme pasta. También me dicen algo parecido cuando me voy a cortar el pelo: “Tú es que tienes un pelo muy difícil y no te conviene quedártelo largo”, me dicen. Y porque no voy al fisio… Me imagino a éste diciéndome que tengo músculos de bebés. ¡Menudos chupasangres!
Por cierto, ¿alguien sabe dónde está Messi? Yo no lo sé. Al que veo por la tele es a un niño chico en permanente estado de cabreo, ofuscación y falto de mimos. Anda cansado y no permite que le cambien. No se afeita y tampoco se peina. A este tío lo han cambiado. Más vale que vuelva ante el Arsenal.
¡Visca el Barça!

Anoche (domingo) decidí desconectar del fútbol por la tarde. Me acerqué al Círculo de Bellas Artes a ver en VO una magnífica película dirigida por el indescriptible David Lynch. ‘Terciopelo azul’. Más allá de los actores (arrollador y lunático Dennis Hopper, inquietante y pervertido Kyle MacLachlan, pasional y esquizofrénica Isabella Rossellini), me gustó el envoltorio de la cinta. El director precintó su obra con un maquillaje de Serie B mezclado con una banda sonora de Angelo Badalamenti, que le daba, aún más si cabe, un misterio casi crónico. Todo eso para plasmar un pequeño pueblo de algún condado de América del Norte, donde todo parece aparentemente normal, monótomo, aburrido. Un lugar de leñadores sin nombre con camisa de cuadros, un lugar que esconde más que enseña. Allí, la auténtica realidad se oculta entre una normalidad que nubla la vista a la mayoría de los ciudadanos. No a Jeffrey Beaumont (su protagonista), que quiso ir más allá, ahondar en ella… Hasta encontrar una pesadilla, donde realidad y la ficción (mezclada con tintes oníricos) se entrecruzan hasta confundir al espectador. Al final de la película te das cuenta que la auténtica verdad, que fluye del lirismo del Lynch, es la perversa y que los leñadores no son más que figurantes del guion establecido.
Luego llegué a casa y me puse a ver Slumdog Millionaire, que también sirve para ver los contrastes que sufre La India. El director juega mucho con eso, de ahí que no para de mostrar chabolas con rascacielos que se pierden en la lejanía. Después del doblete me fui a la cama a escuchar algunas sandeces de la radio. Lo de Mourinho ya no tiene nombre, pero lo entiendo. Son cosas de una persona envidiosa que se ha quedado sin explicaciones meramente deportivas para explicar que su Real Madrid no juega ni un pimiento. De todas formas, para él seguro que la culpa la tienen Pedro León, Dudek y Canales. Bueno… El que se ha comido a Canales. ¡Si parece que ya no es ni guapo el pobre chico!
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 28 Febrero 2011 |
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No podría describir con palabras mi indignación cuando acabó el partido de ayer, donde el Barcelona se debería hacer mirar varias cositas: el egoísmo de Messi, la ciclotimia de Valdés, el agotamiento de Iniesta y Xavi, los cambios de Guardiola y, sobre todo, el estado de Piqué, que estará descargado el hombre, tanto que ya no tiene ni fuerzas. Sólo le apetece el cigarro de después, con los suspiros y tumbada en el sofá que conlleva eso.
Pues sí, acabé cabreado y he dormido bastante mal. Mi cenit de mosqueo llegó cuando escuché a Hugo Sánchez, en el debate post partido, decir que el resultado fue justo.
A continuación daré mi opinión sobre Hugo Sánchez y Telemadrid, dos entes penosos y lamentables. Creados por dios y unidos por su indecencia. ¡A ellos son los que hay que disparar!
- Hugo Sánchez: Ex jugador con pinta de quinquillero que tiene el mismo pelo que Gene Wilder (hijo de Billy Wilder y protagonista de ‘No me chilles que no te veo’) y se pone burrote hablando del Real Madrid. De joven fue un impresentable e irrespetuoso jugador, que merecía alguna que otra paliza. Ahora es sencillamente un hombre que se masturba pensando en blanco y que vive del marcaje que le hizo Chica (ex Almería, ahora en Génova) a Xavi. Una vez le vi en el Retiro y doy fe que le huelen bastante los sobacos. Una pena que tenga que decir mentiras para cobrar y endulzar la mente de Florentino.
- Telemadrid: Ente ‘público’ controlado por Esperanza Aguirre donde pagan muy bien a los impresentables, soeces, depravados y gente con dos copas de más que llevan a la tele (Hermann Tertsch y Salvador Sostres) y bastante mal a los ‘curreles’ que están en la radio.
¡Visca el Barça!

He estado, que yo recuerde, un par de veces en Londres. La segunda como invitado, durmiendo en los mejores hoteles y comiendo en restaurantes orientales una pésima comida. De la primera recuerdo Trafalgar Square, Buckingham Palace, el Big Ben, Hyde Park y dos cosas que me llamaron la atención por encima del resto: Abadia de Westminster y el Támesis. Hay algo que les une: la mística, la curiosidad y ese ambiente plomizo que comienza a envolverles a las cuatro de la tarde. Hoy (miércoles 16 de febrero) no estaré allí apoyando a un equipo que me hace infinitamente feliz (el Barça), pero les acompañaré desde el sillón de mi casa con un nudo en el estómago y un vaso de agua encima de la mesa. Aún recuerdo el partido del año pasado, con ese empate final amargo que me fastidió, un pelín, el inicio de mi Semana Santa, arreglada finalmente por la capacidad envolvente que tiene Cantabria, con su brisa, su dulzura y esa naturalidad que emanan los pescadores. Lo dicho, no tengo buen recuerdo de ese partido, pese a presenciar media hora sublime, infinita e inigualable. Un canto al fútbol, una apología al arte. Hoy espero que se repita, porque no soporto dos tropiezos consecutivos y porque necesito ver ganar otra final de Champions. No para disfrutarla, ni mucho menos, sino para descansar. Así concibo desde hace años los partidos de mi equipo, con necesidad de una alegría que me mantenga en el remanso, al menos tres días. No lo festejo ni lo disfruto. Lo sé y no me importa. Sé que lo echaré de menos cuando lleguen las vacas flacas, pero cada uno busca su propia felicidad. La mía va ligada al descanso, físico y mental. Eso me relaja y a la vez me hace fuerte.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 16 Febrero 2011 |
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Mourinho quiere que siempre hablen de él, incluso cuando el Madrid da tres pases seguidos y parece que juega a algo. Para ello, nada mejor que incitar a la violencia diciendo que a CR le pegan y a Messi no. El portugués se cree el rey, pero no es más que un tío miserable que se contradice mil veces en los medios de comunicación. El problema es que hay mucho corto por ahí suelto que ven estos comentarios como un todo estudiado, premeditado. ¡Pobres! Le ven como un rey y no es más que un tontín, que lo mismo dice que él siempre gana o que le da igual ser segundo. ¡Pobre! Le falta mucho que aprender de Guardiola, también el tesón (que no la prepotencia) de Jorge VI. Fui a verla al cine y me gustó, aunque hubiese eliminado dos cosas: el propio cine, con el pastizal y la comida basura que conlleva eso, y la presencia cerca nuestra de Casillas y Carbonero.
A Casillas, tras verle leer este verano el ‘maravilloso’ libro de Federico Moccia (“Tres metros sobre el suelo”), no me extraña que luego tuvieran que explicarle quién narices era Churchill y por qué los alemanes invadieron Polonia.
Por cierto, no me quiero cebar con el Atlético de Madrid, que bastante tiene con lo suyo. Se enamoran del enemigo, se dejan dar por culo y ahora no tienen fuerzas ya ni para echarles un cable ganando a los blaugrana.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 7 Febrero 2011 |
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Lo mejor del cierre del mercado de invierno, para un hincha del Barcelona, es que Torres se ha marchado al Chelsea. Lo digo porque sonaba para vestir de azulgrana, ya que es uno de los deseos de Sandro Rosell.
Analizaré brevemente la trayectoria de Torres para hacer comprender que este tío no tenía sitio en la Ciudad Condal: fracasó en el Atlético, tras hacerse mil tipos de peinados. Luego, se marchó en busca de títulos al Liverpool, algo que le vino bien al club rojiblanco, pues fue justo cuando levantó algo junto a Neptuno. Ahora, con 26 años, abandona Anfield con la vitrina más vacía que el bolsillo de un indigente del metro. Lo hace, a mitad de temporada, para seguir buscando títulos. Lo que no sabe es que igual él es el gran cenizo. El hombre que encorseta a los demás y el que echa el candado a la sala de trofeos. Ha marcado goles, muchos, pero amigo con eso no basta.
Fernando Torres, para mí, no es campeón del Mundo con España. Así pues, se podría resumir que solo tiene una Eurocopa, la de Austria y Suiza, donde Güiza marcó incluso los mismos goles que él. Ahora me dirán que ha batido récords, que ha sido leyenda, patatín y patatán. También que en Inglaterra es dios. También lo es en Italia Berlusconi y todos le criticamos. También lo ha sido hasta hace nada Mubarak en Egipto. No les estoy comparando, ni mucho menos, sino que digo que los dioses dependen mucho con el cristal con que se miren. Con el mío, FT9 es un jugador que se hizo famoso por el marketing, no sabe regatear, falla controles absurdos y corre mucho. Para mí coincide en dos cosas con Diego Costa y supongo que sabéis cuáles son. No hay mejor fichaje que no hacerse con los servicios de un pufete.
PD. Esto no viene a cuento, pero el Atlético de Madrid es un club cuyo departamento de prensa está compuesto por gente que no hace caso a esta premisa: “Es mejor ser tonto y estar callado que hablar y despejar todas las dudas”.
¡Visca el Barça!

A ver cómo empiezo, porque quiero contar varias cosas y no tengo tiempo ni ganas.
Esta noche voy con el Atlético de Madrid, pero tengo poca fe. No por el mérito madridista, sino por demérito colchonero. Odio a estos dos equipos: lo del Madrid es algo visceral, pero lo otro lo he ido adquiriendo de un tiempo a esta parte. Concretamente desde que sufren el síndrome de Estocolmo, esa enfermedad que consiste en enamorarte de tu secuestrador, castigador, enemigo. Sentir, incluso, devoción por él. Más que nada para que no te siga humillando.
Respecto al cine, mañana pillaré Trainspotting, que la regalan con Público. Con el periódico no sé qué haré; igual envolver los churros que compre para desayunar.
Más cosas, el lunes creo que vuelvo a París, pero esta vez por curro. Espero volver a degustar ‘crepes’, buen queso y vino de Borgoña (hay una fiesta en honor a Baco en Montmartre). Lo haré de gorra, por supuesto.
Me voy acercando al tema central del post, pero antes quiero decir una frase que me gustó mucho ayer cuando leí un artículo de Rosa Montero en El País: “es peor un estúpido que un malvado… No hay nadie más cruel que el necio que cree en su necedad”. Hay muchos de estos en la vida. Yo, al menos, conozco a unos cuantos.
También a mercenarios como Gaby Milito, al que el Barcelona le esperó hasta que su rodilla dejara de estar en la mano para volver a su sitio natural (la pierna) y ahora, que Guardiola le necesita, quiere irse (jugará en el Málaga) para jugar la Copa América con Argentina este verano. Yo a este personaje, que cobra cuatro ‘kilos’ en el Barça, le mandaba allí, a su país, para tostar mazorcas de maíz en el puerto de Buenos Aires. También a enderezar las barbacoas para comerse los asados y a culturizarse un poco, que tiene pinta de corto, como sucede en el 100% de los futbolistas. En serio, si queréis deprimiros y aburriros, sólo tenéis que hablar con uno de ellos. Eso sí, huelen a perfume a tope y compiten por ser el más hortera. Aquí Dolce&Gabbana se lo pone a huevo.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 13 Enero 2011 |
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