Pufo Torres

Lo mejor del cierre del mercado de invierno, para un hincha del Barcelona, es que Torres se ha marchado al Chelsea. Lo digo porque sonaba para vestir de azulgrana, ya que es uno de los deseos de Sandro Rosell.
Analizaré brevemente la trayectoria de Torres para hacer comprender que este tío no tenía sitio en la Ciudad Condal: fracasó en el Atlético, tras hacerse mil tipos de peinados. Luego, se marchó en busca de títulos al Liverpool, algo que le vino bien al club rojiblanco, pues fue justo cuando levantó algo junto a Neptuno. Ahora, con 26 años, abandona Anfield con la vitrina más vacía que el bolsillo de un indigente del metro. Lo hace, a mitad de temporada, para seguir buscando títulos. Lo que no sabe es que igual él es el gran cenizo. El hombre que encorseta a los demás y el que echa el candado a la sala de trofeos. Ha marcado goles, muchos, pero amigo con eso no basta.
Fernando Torres, para mí, no es campeón del Mundo con España. Así pues, se podría resumir que solo tiene una Eurocopa, la de Austria y Suiza, donde Güiza marcó incluso los mismos goles que él. Ahora me dirán que ha batido récords, que ha sido leyenda, patatín y patatán. También que en Inglaterra es dios. También lo es en Italia Berlusconi y todos le criticamos. También lo ha sido hasta hace nada Mubarak en Egipto. No les estoy comparando, ni mucho menos, sino que digo que los dioses dependen mucho con el cristal con que se miren. Con el mío, FT9 es un jugador que se hizo famoso por el marketing, no sabe regatear, falla controles absurdos y corre mucho. Para mí coincide en dos cosas con Diego Costa y supongo que sabéis cuáles son. No hay mejor fichaje que no hacerse con los servicios de un pufete.
PD. Esto no viene a cuento, pero el Atlético de Madrid es un club cuyo departamento de prensa está compuesto por gente que no hace caso a esta premisa: “Es mejor ser tonto y estar callado que hablar y despejar todas las dudas”.
¡Visca el Barça!











