Posts tagged: Fellini

Solo ante el peligro

Cooper

A Sandro Rosell, que le tenía por hombre inteligente, recatado y tranquilo, le veo, si palmamos contra el Madrid en Liga y Copa, como Gary Cooper en ‘Solo ante el peligro’. Sin amigos, sin compañeros de trabajo y sin la Grace Kelly de turno. Con la pequeña (o gran) salvedad de que el poder de ‘Sandruscu’ proviene de rancio abolengo y el del sheriff que dirigió Fred Zinnemann es labrado por sí mismo. Uno es un héroe débil (el culé) y el otro es rudo, curtido. Desprende un aura de líder más fiable, pura y genuina. Así pues, insisto, Rosell ha estropeado, con una declaración, su buena carrera en la presidencia.
Si yo fuera Guardiola estaría bastante mosca con el tema, sobre todo porque eso puede encender, un poquito más si cabe, al Real Madrid. Ha caído en el saco de Boluda, Calderón, Laporta y compañía. Sabía que la cabra tiraba al monte, pero confiaba en que esta estuviera extraviada. Una pena de tío. Ahora solo le falta mamarse en ‘Luz de Gas’ bebiendo champagne en lugar de cava.

PD: Por cierto, hace poco descubrí que Jaimito era italiano. Nació en el barrio de Trastevere, donde me encanta cenar con una buena pasta y un vino de la casa. Jaimito (Álvaro Vitali) ha sido el único actor que ha trabajado cuatro veces con Fellini. Esto me anima a volver pronto a Italia para triunfar en la vida. Eso, y que Berlusconi tenga con casi 80 años más pelo que cuando tenía 30. Allí suceden milagros, siempre lo dije.

¡Visca el Barça!

La Dolce Vita

la_dolce_vita

Este fin de semana he visto una de las películas que tenía en mente desde hace mucho tiempo: La Dolce Vita. La otra que tengo, y que aún no he visto, es Ed Wood.
Fellini resalta en esa obra de arte dos mundos, uno que se ve y otro que se intuye. El primero es el de esa aristocracia italiana de finales de los 50 que hace fiestas clandestinas para esconder todos sus deseos y vergüenzas. Un mundo de derroche, lujuria y orgías. El otro mundo, el verdadero, es el de una sociedad hueca, vacía, infeliz, incomunicada. Así era Italia en esa época. Un país escondido de todo, con deseos tórridos pero sin valentía para llevarlos a cabo. Había collares, coches de lujo y festines pero, detrás de eso, estaba la nada. Creo que esa apariencia existe un poco en la relación entre la sociedad española y ‘La Roja’, y también en todo lo relacionado con el Real Madrid.
Por partes: ahora todo el mundo es de España, porque en el fondo la sociedad está demasiado aburrida con tanto paro y se tiene que agarrar a algo. No lo sienten, pero no se atreven a decirlo. Yo sí, me importa un pimiento. Es más, si se enfrenta a Argentina me gustaría que fuera una marioneta en manos de Messi.
Lo del Madrid es otra historia, es otro tipo de falsedad. Es un club lujoso y simple a la vez. Está cubierto de oro, pero no tiene cimientos para soportar semejante alarde de opulencia. Da la sensación que prende de un hilo y que, si se rompe, se cae al vacío. Algo de esto le sucedió a Steiner, el amigo de Mastroiani en la peli. El polo opuesto es el blaugrana.
¡Visca el Barça!

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