
No pienso dejar de criticar al Barça hasta que no me demuestre que no se lo merece. Esto va para los que me han dicho que cambio pronto del blanco al negro, unos listillos. Hoy toca hablar de dibujos animados, de Disney, de magia, de fantasía… que era cómo jugaba el Barça hace tres semanas, justo antes de visitar el estadio Ruiz de Lopera. De Xavi decían que jugaba con la varita mágica, con elegancia refinada, con dulzura. Su juego lo comparaban, como al del Barça entero, con los dibujos animados. No estaban equivocados, porque es lo más parecido a la Bella Durmiente. El tío tiene clase, eso es indudable, pero lleva cuatro partidos campando por el campo como si estuviera sopa, como si su letargo contagiara al equipo. Sigue con su gomina, por supuesto, pero me está recordando a esos chavales de veinte años, recién llegados a la Universidad, que los meses de febrero y junio se presentan en las bibliotecas con sus Dockers, camisas Burberrys, zapatos Apache y calcetines de ejecutivo. En la cabeza directamente no se echan gomina, se pasan por las cuadras para que las vacas les den lametazos en la cabeza. Los artistas no van con el objetivo de estudiar, evidentemente, sino que se pasean por los pasillos igual que Xavi lo ha hecho por Sevilla, Lyon, Barcelona y Madrid en los últimos partidos. ¡Qué crack! El tío campaba por el estadio como si estuviera con sus colegas en algún bareto de la glorieta de Pirámides. Tranquilidad, parsimonia… menuda sobada tenía en lo alto. Creo que llegaron a la Ciudad Condal de madrugada y que Xavi, en lugar de irse a dormir, se piró a entrenar.
“Yo ya he dormido bastante”, debió pensar el jugador. Su juego, de momento, está estancado y así el equipo no funciona. Un despertador no vendría nada mal.
¡Visca el Barça!

Este fin de semana estuve en mi tierra (Extremadura) y me traje una paleta de jamón que anoche me di el gustazo de probar. Supongo que sabéis que las paletillas son las dos patas delanteras del cerdo y que están bastante buenas. Todo el mundo las conoce y las ha probado alguna vez, aunque me cuesta dudar que Víctor Valdés lo haya hecho. Es más, no sé si el tío sabe exactamente qué es un cochino. Se lo explicaré.
Cuando jugaba en infantiles en el equipo de mi pueblo y faltaba el portero, nos teníamos que poner siempre algún jugador. Decía mi entrenador que la única condición era estar capacitados para parar cerdos en un pasillo. Muy difícil ¿verdad? Pues para Valdés parece que es una labor de romanos. Viéndole todos los años que lleva en el Barça, mi única deducción es que la única prueba que le hicieron pasar Alexanco y los suyos para hacerle portero del Barça era ponerle cochinos en los pasillos de La Masía para que el de Hospitalet los parara. Por cierto, creo que los pasillos de La Masía no llegan a dos metros de ancho, menos del doble de lo que puede llegar a medir un buen cochino. Me imagino ahí al portero con sus guantes bien puestos, su boca de piñón y su brazo alzado llamando a Puyi. ¡Menuda postal!
Ahora saldrán los defensores de Valdés defendiéndole y diciendo que es injusto señalarle por un solo error. ¡Se equivocan! Ahí van mis razones:
- En la temporada 2002/03 se comió un centro chut sin ángulo de Jorge Otero (gran jugador y mejor persona) cuando el crack jugaba en el Atlético. Empatamos a dos.
- En el segundo año de Rijkaard despejó un balón que le dio en el culo a Villa y marcó gol. Este partido fue en el Camp Nou (2-2), pero se ve que no se quedó conforme del todo, ya que en el vuelta se la dio igual que el sábado a De la Peña y le dijo: “Toma Guaje márcala, que lo mío son los cochinos en los pasillos. Y si son estrechos y los guarros gordos pues mejor”. Perdimos 1-0 y nos complicamos la Liga.
- Hace dos años nos eliminó el Liverpool de la Champions por meterse con el balón en la portería a un remate de Pennant a 2 km. por hora. Palmamos 1-2 en Barcelona y allí fuimos incapaces de remontar. Me recordó al gol que se metió Busquets hace años contra el Galatasaray. ¡Lo mejor que dio este tipo fue a su hijo!
- Se ve que se hizo amigo de De la Peña en La Masía, teniendo en cuenta el pase que le dio el otro día al monje asceta que quiere volver a ser Buda.
Que conste que estos cuatro o cinco errores garrafales me han venido a la cabeza sin consultar nada ni a nadie, quiero decir con esto que hay muchos más. Cierto es que el Espanyol de Pochettino hace el fútbol más guarro y cerdo (valga la redundancia) que he visto en los últimos años, pero me muero si no doy varios consejos:
- A José Ramón Alexanco (director de fútbol base) y Unzué (entrenador de porteros): Se me ocurre que hagáis ejercicios en los que los porteros trabajen con conos, que potencien los reflejos, que Messi o Eto’o les tiren a portería, que trabajen las salidas y que no jueguen los daltónicos.
- A Víctor Valdés: En mi pueblo hay granjas donde se cuidan cochinos. Los mejores son los que comen bellotas. Tú te podrías dedicar a esta profesión. Y no me vale ahora que salgas ahora a dar la cara para decir que hay que mirar adelante. Valdés, si yo hubiera sido tan reiterativo en mis errores mientras curro pasaría este lunes al sol. Tú seguro que estarás volando a Lyon.
¡Visca el Barça!

Vivo con alguien que le gusta mucho Alfred Hitchcock. Un magnífico director que revestía las historias de suspense, de una intriga que en ocasiones podía llegar a ser incluso desesperante y dañina para la sensibilidad de sus aficionados. Uno de sus clásicos fue “La soga”, protagonizada por el gran James Stewart. No voy a hablar de muertes en este artículo, evidentemente, sólo tomaré prestado el título de esta peli para recordarle al Espanyol que tiene una soga al cuello y el Barça puede ser el que le quite la silla definitivamente para que caiga a segunda división, ese páramo agreste donde los pericos se pueden alimentar de larvas, lombrices y pulgas secas.
Tamudo, que se las da de anti barcelonista y de tener fidelidad a sus colores, estará genial el próximo año con sus plumas blanquiazules volando por el Carlos Belmonte, Mendizorroza, Ipurúa o La Condomina. ¡De verdad! Tiene que estar genial el tío. Predicas fidelidad, pues toma fidelidad. Se te acabó viajar en avión por Europa, jugar finales de UEFA, criticar al Barça en la previa de los derbis, meterle goles. Ahora se me ocurre que podías viajar con Pochettino en moto por carreteras secundarias.

Él, que tiene el liderazgo de los gauchos, la conduciría y tú podías ir en el sidecar azulito, ahí, bien metidito en la jaula. ¿Ahí viven los pericos en España, no? Y por si te quieres escapar hijo, bien atadito a la moto con la soga (píllala de la foto de arriba).
Mírale, si hasta te imagino y todo. No te quejes Tamudo, que te estoy dando muchas ideas.
¡Visca el Barça!


Lo reconozco. Lo pasé mal. Anoche se me atragantaron las patatas fritas y me pasó por mal sitio la cerveza. Nunca ceno a gusto cuando juega mi equipo, así que decidí dejarla a medias cuando la trenza de Pinto comenzó a alborotarse. ¡Gran retiro dorado el de este tipo! Pasó del Celta en Segunda al futuro campeón de Europa con el único fin de dar sustos.
Volvamos al principio. Lo que suele pasar cuando uno no cena a gusto por nervios es que, campado el temporal, vuelve el hambre. Pero ya el menú fue bien diferente: pasé de comer patatas fritas, salchichón y foie gras a periquitos a la cazuela. ¡Buenísimos! ¡Para chuparse los dedos! Hubo un momento en los que creí que no me los comería, que ya se los comía Pinto por mí, pero afortunadamente lo conseguí. La verdad es que así lucen más, como este Barça que ahora se enfrentará al Mallorca en las semifinales. Nunca he estado en esta isla, pero estaré encantado de comerme una ensaimada. A este ritmo, y teniendo en cuenta que el triplete está a la vista, me voy a poner tibio.
¡Visca el Barça!

Dice Pochettino que reservará hombres esta noche, porque el partido que verdaderamente le importa es el del domingo contra el Recreativo. Y yo me río.
Pochettino, como perico, sabe que ganaría mucho más crédito ganando esta noche que el partido del fin de semana. Es más, el Espanyol es un equipo tan chico, tan malo, tan penoso, que me atrevería a decir que para ellos la temporada estaría salvada sólo con un 1-1 en el Camp Nou. Incluso aunque acaben bajando a Segunda División. ¡Qué triste! Así es este equipo, siempre obsesionado con ganar al rico, siempre hablando de él, siempre mirándole la matrícula… trasera, por supuesto.
Me encantaría, incluso pagaría dinero por verlos descender. De momento disfruto viendo como penan por los últimos puestos, pero verlos bajar como pericos sin cabeza no tiene precio. En cuanto al partido de hoy, no estará Tamudo (se confiesa anti barcelonista). ¡Criatura! Lo verá en la grada con su amigo De la Peña, que puede presumir de no haber sido titular indiscutible en ningún equipo. ¡Gran logro! Sobre todo porque se iba a comer el mundo hace trece años, cuando le llamaban ‘Pequeño Buda’ (ahora parece un monje asceta). Enfrente me atrevo a decir que Guardiola apostará por Messi y Xavi en el once, para meterles cinco en lugar de tres goles. Porque esa será la única duda de esta noche señores, los goles que se llevará este equipito, equipucho o derivados. Y que conste que Poche me gustaba como jugador y creo que será un buen entrenador, pero fuera de allí.
¡Visca el Barça!