
El duro día laboral de ayer acabó genial, porque cené una ensalada césar con queso de mi pueblo e hice varias tapas de salmón y carne con manteca y pimienta. Lo complementé viendo un par de capítulos de Perdidos. Justo antes, cuando estaba en el Mercadona haciendo la pertinente compra semanal, me dijo mi acompañante, más atlética que Lázaro Albarracín o Loquillo, que la reunión entre los capitanes y el Frente no era para tanto, que no había que darle más vueltas. Ahí radica el problema del Atlético, lo más parecido a la mujer barbuda. Nadie distingue ya entre lo lícito y lo ilógico, entre la salud y la enfermedad, la alegría o la depresión. El Atlético de Madrid, al que tengo estima, es un equipo repleto de gigantes, cabezudos, monos de feria, ex futbolistas (Antonio López), cantantes (De Gea), chaqueteros (Reyes) o gente sin calzoncillos. Apuesto que allí, si estuviera currando Salma Hayek, su tez se llenaría de barba.
Y pensar que, a principios de temporada, me decían que este año le disputarían la Liga al Barça… Por favor, soy creyente, y no quiero que al gitano lo metan en el saco de los dioses. Sería como comparar a Al Pacino con Hugo Silva, al mítico Waldorf Astoria de Esencia de Mujer (va por ti Juanisma) con el Albergue juvenil Valle del Kas, ir de cañas por el rastro con rodear los socavones, andamios y grietas que inundan La Castellana. Allí, en algún lugar de Madrizzzzz, ese lugar que siempre vivirá de corazonadas.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 27 Octubre 2009 |
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Hacía años que no veía a un hombre moverse con tanta elegancia. Concretamente desde que ví al gran Al Pacino bailar tango en Esencia de Mujer. En la película era ciego, pero veía más que nadie gracias a su intuición, instinto e inteligencia. Hay algo de él que me recuerda a Iniesta, un futbolista tan bajo como albino, tan modesto como humilde, tan elegante como sensacional. Si Puyol encarna el corazón del Barça, Xavi mueve los hilos, Messi pone la genialidad y Eto’o la escopeta, Andrés Iniesta es la esencia de la delicadeza, el gusto, la orfebrería, el estilo, la gentileza. Al Pacino le tiró los tejos a la chica, avisándola, con una mirada y un baile; Iniesta es el típico que incluso te pide permiso para aniquilarte, como si le diera algo de apuro. Luego, cuando ya te tiene, cuando mete un golazo en el minuto dos, apenas se le ve celebrarlo. Ha sido demasiado fácil, pensará. ¡Eso no es ir de sobrado! ¡Eso es estilo! Un estilo que se acrecienta más desde la hierba y el balón y no desde los guantazos, pisotones e insultos. ¡Eso es Kale Borroka! Y no me valen ahora las lágrimas y arrepentimientos. Mucho menos las justificaciones de su entrenador: “Lanzó patadas al aire. Si hubiera querido le habría dado”, dijo Juande. Pues hijo ahora te digo yo que, si el que te lanzó una botella de agua, cuando eras entrenador del Sevilla, hubiera querido hacerlo con un ladrillo también lo habría hecho. Afortunadamente no pasó. Por eso deberías aprender a estarte callado.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 23 Abril 2009 |
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