Mi verano
Este fin de semana me pegué mi primer chapuzón del verano. Salí, para variar, indignado de la piscina, porque había gitanos que no paraban de armar escándalo, salpicar y hacer el chorra. Me pregunté: ¿será porque son tontos, retrasados o simplemente inferiores? Lo tengo claro: se sienten inferiores y tendrán que llamar la atención de alguna forma, ya que su ‘Amor de madre’ tatuado no es llamativo ni asusta.
Tras mojarme el culo, me tomé un vaso de gazpacho y me fui a casa, donde puse el telediario de Cuatro. Se tiraron veinte minutos hablando de lo moreno que está Mourinho y de cómo bromea con CR y Coentrao acerca de una rubia despampanante que andaba por allí, en Los Ángeles. Entonces, comprobé que, definitivamente, el periodismo deportivo ha muerto. Y lo peor es que no tendrá ni funeral, porque da la sensación que nadie le echa de menos. Entonces acabé indignado y me puse ‘Uno de los nuestros’, de Scorsese. Está un peldaño por debajo de ‘El Padrino’, pero fascina si quieres seguir recreándote en los ideales de la mafia: buen comer, ir de punta en blanco y la familia, por encima de todo. Detrás: la extorsión, el asesinato, la crueldad, el robo y el soborno. ¿De verdad que existe gente que disfrute con los informativos de Cuatro? ¿De verdad que a Coentrao no le pagan una pasta por llevar esas mechas del rubiales de Locomía?
¡Visca el Barça!



















