Hoy juega el Barça, por desgracia

No me gusta, pero es así. Hoy juega mi Barça con el escudo de España en la solapa. No quiero suscitar polémica con este artículo, tampoco pretendo hablar de política, ese arte del que todo el mundo opina pero casi nadie entiende. Yo, tampoco.
No voy a mencionar ni una vez más en el texto la palabra independentismo, porque sólo quiero hablar de fútbol, puro y duro. Volvamos al Barça.
Hoy juegan España e Inglaterra. Se enfrentan la herencia de Cruyff que patentó en el Dream Team contra el látigo de Capello. España, cuyo juego se cocina en el medio campo, está comandada por Xavi e Iniesta, probablemente los dos mejores centrocampistas del mundo en estos momentos. Los encargados de mover esos hilos invisibles que hacen funcionar el equipo: atractivo, elegante, refinado, exquisito. España juega como el Barça, algo que no me disgusta porque practica un fútbol precioso. Pero lo que no me gusta es que la columna vertebral la conformen jugadores blaugranas y mucho menos este año que optamos a las tres competiciones. Nunca fue de mi agrado que los jugadores del Barça jugaran en sus respectivas selecciones y mis únicas razones son las lesiones y el cansancio. Nada más allá de… aspectos deportivos.
Me siento español, por supuesto. Pero siempre he preferido el Barça a la Selección española. Y que conste que no tengo ninguna vinculación con Cataluña (nací en Extremadura). Siempre he disfrutado más con mi equipo que con el juego de España, incluso cuando ganamos la Eurocopa. ¿Sabéis lo que hice cuando España ganó a Alemania? Choqué la mano a varios amiguetes del pueblo y me fui a mi casa a dormir. ¿Sabéis lo que hice cuando mi Barça ganó la Champions en 2006? Salí a celebrarlo por las calles de Roma (vivía allí) y llegué a mi casa a altas horas de la madrugada derrochando euforia aún. Había tomado alguna copa y se multiplicaron mis sentimientos ¡Lo mismo le sucede a los chicos de Gran Hermano! ¿no?
No puedo obviar que el Barça me apasiona y España sólo es mi amiga. Eso es como cuando le preguntas a un tío soltero por dos chicas: una le tira un huevo, le da morbo, le atrae, tiene pasión por ella. La otra es la típica que le parece simpática y muy maja, majísima. No le desagrada y podría entablar una amistad, pero no se acostaría con ella, jamás. Es la típica a la que le contaría los secretos y se iría a tomar un café con ella. Ésa es España; el Barça sería la que no sabes cómo invitarla a cenar (por los nervios) y no te importa incluso que te digan un no, o dos, o incluso tres. ¡Lo seguirás intentando! Crees que merece la pena. Te atrae lo difícil.
Mi Barça es mi Barça y no quiero que sus jugadores jueguen en más equipos, aunque sea España. He cumplido mi promesa del principio. Veré el partido, pero espero que Del Bosque cambie pronto a Xavi e Iniesta y que Busquets o Piqué ni siquiera debuten. Tienen deberes que cumplir en la Liga, Champions y Copa del Rey.
¡Visca el Barça!










