Posts tagged: Del Bosque

Belén Esteban o España

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El viernes por la noche no hice una de mis macro cenas típicas. Tenía dos motivos: que el dentista me hizo un Cristo en la boca esa tarde y quería guardar la línea pues al día siguiente me comí un cordero asado en Pedraza, plan que aconsejo. No aconsejo a nadie que tenga la duda de mi viernes por la noche. Ver al marido de Belén Esteba o la Selección. Evidentemente, no me gustaba nada, pero ví el partido y/o castaña. Villa tiene menos puntería que Zenden y el equipo, sin Xavi, juega peor que el Puerta Bonita. Acabó el partido y noté una sensación de agobio, cansancio y estrés, sólo equiparable a cuando me tiro diez horas delante del ordenador buscando tonterías.
El sábado estuvo mejor el día. No hubo fútbol, luego tampoco sufrimiento. Por la noche vi ‘Irma la dulce’, dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Jack Lemmon y Shirley Maclaine, que hace de puta parisina sumisa a los chulos, entragada a ellos. Obra maestra del cine, sólo para los eruditos del séptimo arte. Así luce ver la tele, nada que ver a cuatro flipados que llenan El Helmántico para no ver a Xavi o degustar las desventuras sobre la vida de la princesa del pueblo. Por cierto, jamás vi que se insultara al pueblo de esa manera.

¡Visca el Barça!

Chygrynskiy 21

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Antes de dar mi visión sobre la gestión que ha hecho el Barça con Chygrynskiy tengo que contar algunas cosas. La primera es que por fin he conseguido ponerme nervioso en este Mundial. Fue cuando Maxi Pereira anotó el 3-2 para Uruguay y aún quedaba un minuto para un hipotético empate. Ese minuto se me pasó en un segundo, lo que me suele pasar cuando quiero que suceda algo y hay un tiempo limitado para lograrlo. Dejé de cenar, dejé la cerveza, el lacón con pimentón de la Vera (lo compré junto a Yuste), el pan, todo. No podía seguir porque lo impedía mi nudo en el estómago. Hasta ahora no me había salido (sin contar el Barça) y eso me preocupa. Con España, lejos de pasarme, me he limitado a bostezar. Eso sí, tengo que reconocer que me daba morbo un posible empate de Paraguay en los instantes finales. No fue así, y me jodí. He visto todos los partidos de España, pero por obligación. En realidad se me ocurren mejores planes, como leer a Pablo Tusset, Kapuscinski, Vargas Llosa, Cortázar, Carl Sagan, John Kennedy Toole o el ‘Ulises’ de James Joyce. De cine decir que el Barça es el único equipo que me motiva más que ver ‘El Apartamento’ de Billy Wilder. Por cierto ¿Por qué ya no hacen este tipo de películas?
Para no aburriros más, que bastante lo hace ya España, me centraré en mi equipo, que ha vendido a Chygrynskiy por diez millones de euros menos de lo que costó. Para mí ha hecho una buena operación, porque no me esperaba yo que nadie diera esa cantidad por un tío atrasado a su tiempo, algo que le hace grande. Un tío que iba por Barcelona en moto, no le patrocinaba ninguna marca (sus botas Nike las tuve yo hace diez años), no se afeitaba demasiado, se parecía a Jesucristo y tenía la virtud de parecer maduro a pesar de contar con 23 años. Me gusta ‘Chygro’ pero, sinceramente, no concibo una operación mejor en un club de primer nivel. Además, había que saldar cuentas con la Generalitat.
¡Visca el Barça!

Las mañanas con Esperanza

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Para los que no conozcan la palabra caos deberían venirse a Madrid unos días de vacaciones. Si ya de por sí el subsuelo es feo en cualquier sitio (salvo en Roma), ahora encima no te dejan verlo. Está lleno de piquetes y cintas que precintan el metro, por horrible y sucio. Mientras, en la superficie, están los impresentables sindicalistas sobornando a la misma presidenta de la Comunidad de Madrid: Esperanza Aguirre. La pobrecita está contra las cuerdas, sin soluciones. Creo que comparece siempre a media mañana, cuando la población ya lleva seis horas en pie. Tendrá que dormir, digo yo. También echar el mañanero, ese que siempre es susceptible de convertirse en doble. Ahí se pierden un par de horas, sobre todo sin contamos la previa, el cigarro, el café y el zumo de naranja con tostadas. ¡Habrá también que desayunar! En el fondo estoy contento con esta huelga, porque mi indignación es tal cuando llego a casa que todo lo que me encuentre me parece el paraíso, incluso ver a la selección. Hoy Santi Segurola, al que tenía por serio y moderado, incluso le ha dado cuatro puntos a Villa y ha dejado entrever que España es el edén, un país bajo la luna lunera. Comentaré brevemente varias cosas sobre la Selección: durante la primera hora no sabía si estaba viendo los octavos de un Mundial o un documental sobre los mosquitos de Lido (Venecia) en agosto. Luego el fútbol despertó gracias a la ausencia del peor jugador de largo del Mundial: Fernando Torres. ‘El Niño’ es un innovador. Un Sergi Arola o Ferrán Adriá del fútbol. Ellos deconstruyen en la cocina y Torres lo hace en los regates. Ha inventado el del futbolista que regatea al aire, se hace un lío y luego, un minuto después y cuando ha perdido el balón, se tira al suelo para justificar el ridículo. No nos engañemos, el hecho de que Llorente lo hiciera bien ante Portugal sólo se debe a que entró por un ente. La cosa sólo podía mejorar. De Cristiano y su salivazo ni hablamos, que ahora estará llorando y no quiero hundirle más.
¡Visca el Barça!

La Dolce Vita

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Este fin de semana he visto una de las películas que tenía en mente desde hace mucho tiempo: La Dolce Vita. La otra que tengo, y que aún no he visto, es Ed Wood.
Fellini resalta en esa obra de arte dos mundos, uno que se ve y otro que se intuye. El primero es el de esa aristocracia italiana de finales de los 50 que hace fiestas clandestinas para esconder todos sus deseos y vergüenzas. Un mundo de derroche, lujuria y orgías. El otro mundo, el verdadero, es el de una sociedad hueca, vacía, infeliz, incomunicada. Así era Italia en esa época. Un país escondido de todo, con deseos tórridos pero sin valentía para llevarlos a cabo. Había collares, coches de lujo y festines pero, detrás de eso, estaba la nada. Creo que esa apariencia existe un poco en la relación entre la sociedad española y ‘La Roja’, y también en todo lo relacionado con el Real Madrid.
Por partes: ahora todo el mundo es de España, porque en el fondo la sociedad está demasiado aburrida con tanto paro y se tiene que agarrar a algo. No lo sienten, pero no se atreven a decirlo. Yo sí, me importa un pimiento. Es más, si se enfrenta a Argentina me gustaría que fuera una marioneta en manos de Messi.
Lo del Madrid es otra historia, es otro tipo de falsedad. Es un club lujoso y simple a la vez. Está cubierto de oro, pero no tiene cimientos para soportar semejante alarde de opulencia. Da la sensación que prende de un hilo y que, si se rompe, se cae al vacío. Algo de esto le sucedió a Steiner, el amigo de Mastroiani en la peli. El polo opuesto es el blaugrana.
¡Visca el Barça!

Un nuevo Ministerio

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Ahora que está sonando Leire Pajín para ocupar un nuevo cargo ministerial, le propongo al señor Zapatero la creación de un nuevo Ministerio: el de Defensa y Preocupación por las piernas y la moral de Andrés Iniesta. Me baso a que esto es lo que más preocupa al país. Ni recortes sociales, ni caprichos en los ayuntamientos de Marbella, ni incidentes de Castedelldefels, ni partidos eternos en Wimbledon ni leches. Aquí sólo preocupa Andrés Iniesta. Es por ello han pedido un cargamento de algodón a Perú para proteger a la criatura blanquecina. Quiero que eliminen a España, por lo menos para que se cambie de tema. El país se va a pique, todo gira alrededor de Iniesta y ZP no da crédito.

¡Visca el Barça!

Iniesta es chino

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En un país con más de cuatro millones de parados, con Zapatero en plena reforma laboral para fomentar empleo, con Parada haciendo el chorra en la tele, con Belén Esteban copando las portadas de Don Balón y Eduardo Inda demostrando que la tontuna no tiene fin… ahora resulta que la noticia más importante, y que ha tenido en vilo a España, durante la última semana, ha sido si jugaba o no Andrés Iniesta titular frente a al Portugalete y/o Suiza. Iniesta es una apología de la sensibilidad, con lo dulce e inconsistente que conlleva ese término. Tras Sudáfrica, le recomendaría unos días de playa en Benidorm, el lugar preferido de mi abuelo. Quiero que ya le de el sol para que quite esa cara de pena con los ojos arrugados de dolor, como un chino. Se parece a Lechoso, el mejor personaje, sin duda, de la película ‘Yo, yo mismo e Irene’. ¿Cuándo va a acabar este penoso Mundial? ¿Acaso Parada y su colega el pianista no están haciendo el pakete lo suficiente como para no hablar más de ellos? Siempre quedará Benidorm, querido Andrés. De todas formas, como dice Roberto Palomar, lo que diga Inda. Muy recomendable.
¡Visca el Barça!

El clímax

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La vida es una concatenación de hechos sin sentido que van creando una forma invisible, tu forma. Para ir moldeándola influye tu capacidad de raciocinio de las cosas, tu riqueza, tus sentidos. También del prisma desde dónde se analiza todo. A veces éste puede ser indetectable y otras veces más gordo que las gafas de Barragán. ¡Sí, cómo estamos, bueno!

Israel, lejos de verse como un país ocupante e instigador en Gaza, se ve como mártir, un pobre país aún dañado por el yugo de Auschwitz. Su torpedeo a la flotilla lo ve como algo necesario para que la humanidad evolucione. Esto es un caso extremo que explica los diversos puntos de vista que pueden tener las cosas. Sucede con Mourinho, al que le veo como un tipo resentido, siempre pensando en el Barça, y otros le ven como un efebo griego, un kuroi atractivo, incluso para ellos. Poco menos que el ideal de belleza contemporánea: bajo, piel oscura a base de rayos uva, canas, chulería y traje chaqueta. Ah, también esa raya al lado marcando tendencias en el peinado. Sobre todo tendencia.

La Selección es también algo que me sorprende, sobre todo por el revuelo que causa. Ayer apagué la tele y fui a cerrar la ventana cuando aún faltaban cinco minutos para el final. De pronto me detuve a ver tres o cuatro familias en los pisos de enfrente. Vibraron con el gol de Pedro, se abrazaron, se besaron, se tocaron, gritaron, se metieron mano… Alguno incluso alcanzó el clímax absoluto. Un goce divino, provocado por el televisor. Un goce parecido al de Santa Teresa de Jesús cuando recibió la visita del ángel. Lo plasmó Bernini y se encuentra en Roma, Iglesia de Santa María de la Victoria. “Vamos a ganar el Mundial”, escuché. De momento ya se ha caído Iniesta. ¡Ojalá no podamos jugar por no tener en regla los pasaportes! Eso sí que sería un placer. Demasiado incluso. Casi tanto como escuchar las vuvuzelas. A mí esta selección me importa lo mismo que la huelga a los funcionarios.

¡Visca el Barça!

Púa y las elecciones europeas

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Sólo hay dos temas en estos momentos que me importen menos que la aventura de la Selección Española en la ‘pantomima’ de la Copa Confederaciones. Por un lado están las elecciones al Parlamento Europeo, aprovechadas por PP (Mayor Oreja) y PSOE (López Aguilar) para fomentar su guerra interna, para acotar sus argumentos en la península. ¿Europa? Ni la conocen. La hacen el mismo caso que a Oceanía.
Otra cosa que me repudia es OT y su nueva estrella: Púa. Resulta que el majete, el primer expulsado de todos, ya ha sacado un disco y se cree tan estrella como para dar consejos a los que siguen en la academia. En fin, sigo sin entender que en la televisión haya una necesidad forzosa de satisfacer los deseos de mucha gente. De otorgarles la fama veloz e inmerecidamente: OT, La isla de los Famosos, Granjero busca esposa, Fama…
No revelo mi profesión, pero estoy ansioso por un programa donde los mejores expertos ayuden a formar veterinarios, médicos, periodistas, policías, enfermeras, fontaneros o relaciones públicas, entre otros. Sin pagar, por supuesto. Es más, te deben pagar a ti y, si te expulsan, regalarte un coche al menos. ¿Esto ocurre con OT no?
Y luego está la Selección, ‘la Roja’, la campeona de Europa. A mí me ha decepcionado tanto durante años que mi desilusión no se quitó ni cuando ganó a Alemania en la final. Los que me conocen saben perfectamente que no me importa nada este equipo y mucho menos cuando juega torneos ficticios; equivalentes al Teresa Herrera, Joan Gamper o Villa de Madrid; junto a Irak, Nueva Zelanda o Sudáfrica. De lo único que estaré atento, hasta que empiece el torneo, es de que no vayan ninguno de los lesionados del Barça: Iniesta, Piqué o Puyol. Ya han tenido una dura temporada con el ‘triplete’ y no quiero que se desgasten más. Por cierto, cuando empiece me fijaré sólo en Busquets, un futbolista con clase y alma de barrio. Eso es un crack y encima no para de recibir consejos de Xavi. Lo mismo que Púa.
¡Visca el Barça!

El show de Flo

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En el libro que me estoy leyendo; Gomorra; se descifra perfectamente el entramado de la mafia napolitana: la Camorra. Allí, en la ciudad donde Maradona sentó cátedra, se venera a los capos ciegamente porque son los que tienen el poder. Allí nace y muere la economía del mundo entero y allí caminan todos los súbditos con vendas en los ojos aferrándose a los ‘compadres’ (se les llama así) como si fueran clavos ardiendo, como si ellos trajeran la salvación para todos. No la traen, afortunadamente.
Si extrapoláramos estas reverencias al ámbito deportivo, Algo similar pasa con Florentino Pérez y sus adláteres, que se les espera en la capital de España como si fuera la resurrección de Cristo. La culpa, al igual que los napolitanos, la tienen los seguidores blancos. Los pobres deben padecer de amnesia, porque ya no se acuerdan de la primera etapa de ‘Cristo’ en el Bernabéu. Les haré un pequeño resumen: Florentino Pérez estuvo tres años sin ganar títulos, Despidió a Jorge Valdano por su pésima gestión de fichajes, abandonó el barco en mitad del mar, el Barça de Rijkaard le ganó dos Ligas y una Champions, FP comenzó fichando a Zidane y terminó encomendándose a Gravesen, Pablo García o Diogo, echó al Del Bosque y se quiso cargar a Casillas, fichó a Sacchi y sus bufanditas, apostó por Queiroz, Camacho, Luxemburgo, García Remón y López Caro. ¡Señores! Aquí tenéis al nuevo mesías. El dueño de cuatro torres gigantes que ha decidido reconstruir nuevamente a un equipo roto. Igual ahora le da por fichar a Víctor Fernández como entrenador, Cañizares como preparador de porteros, Butragueño para que le siga lamiendo el culo, Martín Vázquez para que enseñe a jugar a Drenthe y Schuster para que enseñe a Van der Vaart a tirar faltas. Con la llegada de esos ‘intrusos’ habría más puestos para periodistas deportivos y los azulgranas seguirían reinando tiránicamente. Así ocurrió en los tiempos de Floren. Menudo show.
¡Visca el Barça!

España pierde el violín

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El sábado pasado estuve en un bar viendo a España con unos amigos que estaban celebrando su cumpleaños. Disfruté con la presencia que tenía, las cañas que me bebí y las raciones de patatas bravas y ali-oli que me comí. El plan perfecto, si no fuera por el bodrio de partido que protagonizaron España y Turquía, que me pareció mucho más seria y mejor plantada. Me aburrí, claro que me aburrí bastante con un equipo plano y sin ideas que se equivocó en varios detalles y, sobre todo, no supo encontrar un relevo para su violín: Andrés Iniesta.
Xavi, que llevaba varios días con problemas en el Talón de Aquiles, no debió jugar y Del Bosque no supo maquillar la ausencia del futbolista con más talento de este país. El fútbol que Iniesta lleva dentro se compone de las melodías más dulces, algo agradable para la vista y el oído. Cuando no está, el juego de ‘la roja’ chirría bastante. Cazorla, Silva y Mata no valieron ni para descalzar a Andrés. Ahora, con la victoria, los medios nos quieren vender la moto de que este equipo es potente porque también gana cuando no juega bien, que demostró mucho oficio, que es un equipo versátil…… chorradas. España fue el sábado una patata de equipo que ganó sólo gracias al gran tanto de Piqué, imperial en la zaga, y demostró que hace un juego insulso cuando su arquitecto (Xavi) está tocado y falta su violín: Iniesta. Si él no está en el campo es como si a Italia le quitaras Sicilia, como si Valladolid se desprendiera del Pisuerga, a Madrid le faltara La Cibeles, a Extremadura la zona de la Vera y a Tordesillas su castillo, donde murió Juana la Loca. Se pierde la esencia, lo capital. El brillo se convierte en mate y las melodías dulces se transforman en canciones de El Puma. ¡Un coñazo!
¡Visca el Barça!

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