Hijos y padres

Mañana escribiré un artículo alabando al futuro Balón de Oro, al que ya sé seguro que le envidiará todo el mundo que no sea del Barcelona. Hoy es turno para hablar de los llorones (campaña liderada por el AS) que llevan meses criticando las actuaciones arbitrales en contra del Real Madrid. En el Bernabéu sucedió lo que me temía: robo en contra del Villarreal y numerito de Mourinho. Lo peor fue después en rueda de prensa, donde dijo que celebró el gol con su hijo. No vi ningún chiquillo en la grada, probablemente porque no estaba, o quizás no le reconocía ni su propio padre. Creo que Mourinho, de saber quién es, lo habría vendido. Es así; no respeta a nadie. Es la típica historia de gente indecente, impresentable, sin escrúpulos, sin vergüenza. Mourinho, para mí, es el ser más despreciable de la tierra. Sé que esto gusta a los del Madrid, porque se piensan que lo digo porque en el fondo le tenemos miedo o respeto. Lo diré más claro: Mourinho es un t… a las tres. Y lo es por la serie de incongruencias que dice y hace. Eso sí, casi nadie se da cuenta, porque se compra el periódico y lee que el partido lo ha cambiado con un toque táctico y la entrada de Khedira. Este es mi resumen del choque: El Madrid, 400 millones de euros después, sigue sufriendo, apelando a la heroica, no domina los partidos, no tiene ideas, ni sistema, ni nada. Sobrevive porque está Cristiano Ronaldo, ganador nato. Nada más. Si me dan una página para escribir sobre ella, me sobran tres cuartos.
Lo dicho, que hoy La Masia recibe un Balón de Oro y que sigo sin ver niños allí donde decía Mourinho que había. Veo una imagen impresionante de Messi, Xavi e Iniesta. Esa sé que a él le aterra de verdad.
¡Visca el Barça!



















