Özil
Estoy tranquilo para la final de Copa, porque un tío así no creo que pueda hacer mucho.
¡Visca el Barça!
Estoy tranquilo para la final de Copa, porque un tío así no creo que pueda hacer mucho.
¡Visca el Barça!

Diré antes de todo que no conozco a Jorge Carretero, pero que me gustaría hacerlo para decirle algo así como que es un auténtico cobarde. No sé si él, Paloma Antoraz o los dos. Echarle la culpa a la becaria es como señalar con el dedo al mensajero. No sé si hay becaria o no, pero, de ser verdad, él tendría que haber acarreado con el temporal que llega desde Madrid. Nada más. Este hombre seguro que se quedó tranquilo quitándose el muerto de encima, pero la conciencia es lo que importa. Ahí, tengo que decir que la Federación Española de Fútbol está repleta de impresentables funcionarios que no saben leer ni escribir.
A lo que iba. El coeficiente intelectual de los sevillanos creo que está por debajo de la media. Ya lo dije este verano, cuando fui a Sevilla y topé con varios personajes que no sabían qué carretera coger para ir a Cádiz y quién hizo la Giralda. Igual alguno todavía se piensa que la hizo Norman Foster, porque les suena de verlo en la prensa. Esa prensa que compran para utilizarla de almohadilla cuando van al Pizjuán o al Benito Villamarín. Lo mismo me da que me da lo mismo.
El Betis le plantó cara al Barcelona así que sus seguidores, engañados fácilmente, hoy estarán contentos. Me los imagino hoy así: súper repeinados, polo verde debajo de una camisa rosa (les encanta el doble cuello), llavero con cabeza de ciervo (les encanta la caza), pantalones de pinza pesqueros, calcetines color vino y zapatos Apache. Si hace frío… El Barbour. Lo mejor son los diálogos que tienen entre ellos, más vacíos y simples que el bocata de mortadela. Eso sí, siempre están a la defensiva, sobre todo ante los que van de fuera. Son inferiores, hay que comprenderles. Ale, suerte ahora con la Ponferradina, Barcelona B y Xerez.
¡Visca el Barça!

Así me imagino yo esta noche la Ría del Nervión tras el vendaval que asolará San Mamés, ese estadio que se rompe a pedazos. Noche de Reyes, noche de bienes… Para los que puedan. Los del Athletic se conformarán con ver la Copa del Rey por la tele, soñar con la Europa League y luchar por no descender. No se puede pedir más a un equipo que hace un fútbol cavernícola.
Por cierto. Recomiendo que regaléis la película Cayo Largo. Si grande es John Houston por rodar esta obra maestra, más grande son Humphrey Bogart y Lauren Bacall por conseguir lo que quiere.
Los del Athletic no sabrán de qué estoy hablando. No importa; bastante tienen ya con lo suyo, que no es pequeño. De todas formas siempre les quedará el romanticismo, al que tanto aluden cuando son inferiores, algo que sucede siempre. Ellos con su lluvia, su mística y ambiente plomizo ya se consuelan. ¡Pobrecillos!
¡Visca el Barça!

Mi nochevieja ideal es cenar un buen cordero con su correspondiente vino tinto Marqués de Cáceres (publicidad gratuita), unos gambones a la plancha, siempre bien aderezados con jabón de bellota y almejas a la marinera. De postre, nada de champagne, sino sorbete, el que siempre hago tras mezclar la pésima botella de cava que me dan en la cesta de Navidad con un helado de limón que pillo en el Alcampo. Luego, copa, uvas peladas y cine. Ahí, para esas ocasiones especiales, me decanto por El Buscavidas, que la recomiendo siempre verla tras beber un pelín de vino, pero solo poco. Si te pasas y quieres divertirte no la veas, tampoco un partido de fútbol del Madrid, pues entonces te puede suceder lo que ocurre con los ‘borrachos’ que les da por llorar. Esos que quieren ser el centro de atención y que en el fondo son débiles e inseguros. Si te pasas, aparca la peli y ponte una cinta del Barcelona. Cualquier partido vale, desde los cinco que le metió a la Real Sociedad, hasta los que le endosó al Espanyol o Real Madrid. Yo sólo te doy opciones, siempre dependiendo del grado de alcohol que tengas en tu sangre. Si no tienes nada, lo mejor que puedes hacer es acostarte y arroparte, porque eres más aburrido y pobrecito que todos aquellos que ahora le ríen las gracias a Drenthe, se apuntan al carro de Enrique Morente y se compran las mismas pulseras y relojes (Casio) que tiene Sara Carbonero. Por un año de títulos, de salud, de éxitos, de que los ricos sean menos ricos y los pobres sean menos pobres. Brindo por todo eso en 2011. Por cierto, ya os contaré qué tal me ha ido con Paul Newman.
¡Visca el Barça!

Cada vez que paso por Neptuno giro la cabeza a otro lado (al Starbucks), porque para mi no es nada novedoso ver una simple fuente, pequeña, obsoleta y poco transitada. Estos atléticos ahora quieren vender que han hecho la mejor temporada de todos los españoles. Pobrecillos, seguro que del Barça sólo han visto los partidos de La Sexta, con Esteva pegando voces y Marcos López rozando la pedantería. Ganar la Copa del Rey y la Europa League, si lo logran, es ganar dos torneos con menos enjundia que el Trofeo Romero Cuerda, que lo juega el Villanovense contra el Don Benito. Tampoco anda lejos del Trofeo Pepinillo de Leganés, donde invitan a Eto’o para que haga el saque de honor con su colega Vivar Dorado. Y es que allí coincidieron: uno cuando aún pasaba hambre; el otro cuando comenzaba una carrera lamentable. Este Atlético puede ganar dos copas, cierto, pero lo que no deben olvidar es que cómo llegaron hasta ahí, sobre todo a la extinta UEFA, donde se medirá al Fulham. Ambos son los duodécimos en sus respectivas Ligas. Imagínate la poca trascendencia que despierta el partido que hasta T5, con JJ Zancos y Carbonero a la cabeza, está pensándose no darlo por temor a un poca audiencia. Larga vida al pupas.
¡Visca el Barça!

Como no me pagan por escribir aquí me podría tomar la licencia de hacer una excepción y reírme de los madridistas que ayer se sentaron delante del televisor para ver la final de Copa del Rey de baloncesto. No lo haré, porque aquí sólo se habla de fútbol, aunque tengo que decir que la derrota es sencillamente humillante. Equipos como el Madrid en la final desprestigian el ‘glamour’ de este torneo. Esperemos no verle más por ahí y si vuelve a aparecer que se lo tome en serio.
En realidad hablaré de fútbol y me centraré en el Barça, para que luego digan. El Barça realizó un entrenamiento, ya que esta jornada el teórico rival decidió quedarse en Santander, en la preciosa bahía. Le vino genial al Barça, que dedicó el par de horas a ensayar faltas y probar a más canteranos. Sobre las faltas, está claro que unos las tiran peor que otros y esto no se obvia aunque todas vayan a gol, lo normal cuando la portería está vacía. Márquez y Henry, paradigmas de la lentitud, anotaron. El mexicano se lo curró más ajustando el balón a la cepa del palo, pero lo de ‘Titi’ ya clama al cielo. Marcó a pesar de haber realizado el peor lanzamiento jamás visto. Tiro a diez por hora en mitad de cuatro postes que se abren para motivar al francés y gol. Lleva tres en la Liga, pero su fútbol es una apología a la ralentización, a los caracoles, las tortugas, orugas y otros seres de la especie. Guardiola dijo después que Henry puede dar más de sí. Eso es como si Zapatero un día simplemente se dedica a afirmar que en España hay crisis. No aporta nada más. Igual habría que exigirle un poco, digo yo. ¡Menudos iluminados el francés y el presidente!
¡Visca el Barça!

Es bonito… que te echen de la Copa matando al rival en su área, creando ocasiones sin parar, apostando por el once de gala sin tener en cuenta la dura temporada que resta. Es bonito… que, a pesar de haber ganado todo, el Barça no caiga en la prepotencia y complacencia. Que no conozca el diván donde muchos grandes van tras borrarse de torneos menores. Aquí, y eso es mérito de Guardiola, no hay un solo título mejor que otro, un solo jugador mejor que otro. Todos cuentan, desde Pinto hasta Chygrinskiy, pasando por Messi, Pedro o Henry, a pesar de que su finura de Versalles se haya tornado en austeridad, mediocridad, pintura mate, también llamado ‘tuercebotas’ en el argot futbolístico. Pero Pep se empecina en ponerle, como también va a comenzar ahora con Milito y como nunca dejará de hacer con nadie. Es bonito, además, que los bares de Vallecas se tiñan de barcelonismo cada vez que juega este equipo. Llevo más de un año viviendo ahí, pero no conozco un solo bar que no haya dado nunca el Barça. Todo esto es bonito, aunque ya no podamos ganar la Copa, aunque hayamos bajado el nivel, aunque sigamos apostando por lo sublime y detestemos siempre los términos medios, el fútbol de usuario, el pragmático o el intermitente. Llevo veinte años viendo fútbol, pero no recuerdo una cosa igual. Siento haberme puesto tan romántico, precisamente porque no creo en esta palabra. Pero qué mérito tiene apostar siempre por un entrecot de ternera y, si no se consigue, no querer nada. Otros; Madrid, Athletic y compañía; se conforman con un simple pincho moruno.
¡Visca el Barça!

Siendo sinceros estoy deseando pirarme del curro para ver la cabalgata. En mi caso, por el barrio donde vivo, espero ver a Teresa Rivero lanzando balones de veinte duros con el escudo del Rayo Vallecano. Aún así, presenciar en directo esta carroza es más divertido que ver una carrera de Gibernau.

Mi plan será esperar que pase la cabalgata por la Avenida de la Albufera (Vallecas) para cruzar la calle y dirigirme al Alcampo para comprar un par de botellas de vino y un kilo de langostinos para comérmelos esta noche: mitad a la plancha y mitad cocidos. Esa será mi cena, por supuesto que después de meterle mano al Sevilla dirigido por Del Nido. Este pobre hombrecillo, el Danny DeVito de España, se cree que pueden hacer algo en la Copa sobre todo porque desconoce que los reyes son los padres. Un tío que piensa eso, no se puede esperar menos de él. En realidad tiene menos opciones contra Messi, Xavi, Iniesta y cía que reeditar Falcon Crest con Lopera. A mí me encantaría la verdad. Dos impresentables que hacen el ridículo allí por donde van. Uno ya está en Segunda División y el otro, más concretamente sus jugadores, ya no ganan ni al Daganzo Club de Fútbol, equipo que pertenece a un poblado cercano a Alcalá. Omito lo que tenía pensado escribir sobre este sitio que luego se cabrea el personal. Es obvio que no tengo ganas de escribir.
¡Visca el Barça!

En estos tiempos que corren, donde casi todos solemos engordar tres kilos por lo excesos de la Nochebuena y la Nochevieja, lo mejor son sin dudas los langostinos con vino blanco espumoso y sorbete de limón a continuación. Eso es lo que cena un culé en Madrid, porque tiene un millón de cosas que celebrar: Liga, Champions, Copa del Rey, Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes. La pregunta que me hago es qué narices cenarán los del Madrid teniendo en cuenta el amplio elenco de títulos levantados esta temporada. Si se hiciera justicia y se cenara acorde de los éxitos deportivos de los equipos, los del Madrid cenarían panchitos con agua y piedras en lugar de las pertinentes uvas que nos retransmitirá la gran Belén Esteban.

Que este ser sea la protagonista, que su operación facial sea una de las noticias más vistas por Internet y su nombre infle las audiencias por televisión ya dice mucho de cómo vamos y qué es lo que nos interesa. Pensándolo bien, panchos + La Esteban no es mal plan, según se mire, sobre todo si viene aderezado con Jorge Javier Vázquez y sus camisetas modernitas de colores. Al fin y al cabo siempre es mejor que ver recorrer a Drenthe la banda izquierda o los grandes regates de Benze… ná.
¡Visca el Barça!

Tengo que ser sincero y decir que la goleada del Barça se saborea mucho más cuando el Real Madrid ha caído contra un equipo de polígono y sabes que el triplete blanco tendrá que esperar. Imagínate lo relajado que estaba en mi sofá, arropado y tomándome una pizza con un botellín frío. No vi el partido del Madrid, porque hubiera tenido pesadillas con Gago o Raúl, pero sólo discrepo con una tesis escuchada en varios medios, que dicen que la culpa es de Pellegrini. Soy del Barça, pero siempre tuve debilidad por este entrenador que, al menos, su buen hacer en el Villarreal le ha permitido ganarse el respeto. Un respeto que, sin embargo, se pasan por el forro aficionados, jugadores y directivos. Valdanos de la vida. Gente con más hambre que vergüenza.
Desconozco con quién ha empatado Valdano alguna vez en su vida, pero afirmo que llegó al cargo de director deportivo tras arrastrarse por los medios de comunicación, ya que ningún equipo le quería para entrenar, cargo que dejó hace quince años, cuando se produjo una sospechosa enfermedad que acabó con múltiples ovejas en la capital de España. Valdano habla para los medios y contradice a Pellegrini en el ‘caso Ramos’. En realidad, según mi opinión, se muere de ganas por entrenar pero no lo dice por cobardía, pura y dura. Tampoco se está tan mal con el traje criticando en ‘petit comité’ al técnico y todo aquel que le de la gana. El técnico chileno tendrá algo de culpa, seguro, pero poco o nada tiene que ver en que su equipo estén tipos como Gago; que de no llegar a Madrid sería un indigente y/o limpiabotas en Buenos Aires; o Van der Vaart, que mucho Chiclana, mucho chopito, mucho vivir en caravana con el padre gitano y mucho Ajax, pero con menos fútbol que Pardeza si se tuviera que calzar las botas. El Triplete no es posible y lo que más jode es que el dueño puede repetir.
¡Visca el Barça!