Soraya y Susan Boyle

En lugar de reconocer su fracaso en Eurovisión, nuestra compañera extremeña Soraya dice que todo fue un complot contra TVE por no emitir en directo la segunda semifinal. Acabó penúltima, pero dijo que se sentía ganadora faltando el respeto al violinista vencedor. Recuerdo que Soraya cantó justo en el descanso del Valencia-Real Madrid de Liga, donde los blancos acabaron igual de mal que ella. Hay algo parejo en estos dos eventos: las cantadas de Casillas y el espectáculo bochornoso de cante que protagonizó Soraya en Moscú. Iker se manducó un tiro sin peligro de Silva y, a partir de ahí, comenzó un circo de ‘cantes’ que finalizó el domingo pasado en Pamplona con ese tiro de Plasil que le resbaló por unas manos manchadas con mermelada de fresa. Entre medias de esas dos cantadas: Vuelo de pájaro para coger un esférico que le sirvió en bandeja a Capdevila (Liga para el Barça) y degustación de la vaselina que le clavó Cléber Santana desde fuera del área. Aún así, nadie habla de este tipo guapo que, en lugar de ir a la Copa Confederaciones, debería ir a los estudios de los 40 Principales en Gran Vía, junto a Soraya, la nueva zar de Rusia.

Esto, a pesar de todo, tendrá solución cuando a ambos se les bajen un poco los humos. Lo más preocupante es lo que ha sucedido con Susan Boyle, ingresada en un psiquiátrico por no conseguir digerir su popularidad súbita, por confundir la celebridad con el éxito. Algo parecido le ha pasado a Van der Vaart, que generó un estado de euforia porque salió de la cantera del Ajax, era uno de los ojitos derechos de Cruyff y traía una mujer repleta de curvas y aires de grandeza. Todo esto es cierto, pero se le olvidó lo más importante: jugar a fútbol. El tipo vino como estrella a comerse el mundo y ahora camina por el terreno de juego (cuando lo hace) como un pobre depresivo con bonito nombre. ¿Se imaginan juntar a Susan Boyle con Soraya? Pues a los que les gusta el fútbol han tenido la suerte de ‘verlas’ en el Real Madrid. El resultado ya se sabe: los blancos desafinan y los azulgranas marcan el ritmo con su violín. Para el próximo Eurovisión dudo entre Melody o Faubert.
¡Visca el Barça!

Hoy hay fútbol en La Isla del Sol. No me refiero a la isla bolivina situada en el Lago Titicaca sino a Mallorca, ese paraíso natural donde juega el Barça esta noche, ese lugar turístico donde nuestro hermano Eto’o le gustaría retirarse. ¡Qué bonito! Si hasta me dan ganas de llorar.








