
Sereno, no me gusta demasiado la música si no es italiana: Negrita, Negramaro, Rino Gaetano, Gianna Nannini, Pino Daniele, Fiorella Mannoia… Con la única excepción de una canción llamada ‘Club de fans de John Boy’, de Love of Lesbian. Eso sereno, porque borracho podría bailar perfectamente Paquito Chocolatero, Bustamante o David Bisbal.
Es lo que espero hacer el próximo fin de semana en Cádiz, con las chirigotas, el atardecer en la ‘tacita’, las copas, los amigos y la exaltación de la amistad que conlleva todo. Pensar en eso me produce felicidad en la semana, que espero que comience bien mañana con la remontada ante el Arsenal. Si no es así, un poquito de mí estará más triste, pensativo, iracundo. También tengo facilidad para ponerme así de colérico, y me pasa cuando voy al dentista y me dice que tengo un ‘mordisco traumático’. Para los que no lo entiendan, que me quieren ver cada tres meses para sacarme pasta. También me dicen algo parecido cuando me voy a cortar el pelo: “Tú es que tienes un pelo muy difícil y no te conviene quedártelo largo”, me dicen. Y porque no voy al fisio… Me imagino a éste diciéndome que tengo músculos de bebés. ¡Menudos chupasangres!
Por cierto, ¿alguien sabe dónde está Messi? Yo no lo sé. Al que veo por la tele es a un niño chico en permanente estado de cabreo, ofuscación y falto de mimos. Anda cansado y no permite que le cambien. No se afeita y tampoco se peina. A este tío lo han cambiado. Más vale que vuelva ante el Arsenal.
¡Visca el Barça!

No queremos cagones en la Ciudad Condal.
¡Visca el Barça!

No podría describir con palabras mi indignación cuando acabó el partido de ayer, donde el Barcelona se debería hacer mirar varias cositas: el egoísmo de Messi, la ciclotimia de Valdés, el agotamiento de Iniesta y Xavi, los cambios de Guardiola y, sobre todo, el estado de Piqué, que estará descargado el hombre, tanto que ya no tiene ni fuerzas. Sólo le apetece el cigarro de después, con los suspiros y tumbada en el sofá que conlleva eso.
Pues sí, acabé cabreado y he dormido bastante mal. Mi cenit de mosqueo llegó cuando escuché a Hugo Sánchez, en el debate post partido, decir que el resultado fue justo.
A continuación daré mi opinión sobre Hugo Sánchez y Telemadrid, dos entes penosos y lamentables. Creados por dios y unidos por su indecencia. ¡A ellos son los que hay que disparar!
- Hugo Sánchez: Ex jugador con pinta de quinquillero que tiene el mismo pelo que Gene Wilder (hijo de Billy Wilder y protagonista de ‘No me chilles que no te veo’) y se pone burrote hablando del Real Madrid. De joven fue un impresentable e irrespetuoso jugador, que merecía alguna que otra paliza. Ahora es sencillamente un hombre que se masturba pensando en blanco y que vive del marcaje que le hizo Chica (ex Almería, ahora en Génova) a Xavi. Una vez le vi en el Retiro y doy fe que le huelen bastante los sobacos. Una pena que tenga que decir mentiras para cobrar y endulzar la mente de Florentino.
- Telemadrid: Ente ‘público’ controlado por Esperanza Aguirre donde pagan muy bien a los impresentables, soeces, depravados y gente con dos copas de más que llevan a la tele (Hermann Tertsch y Salvador Sostres) y bastante mal a los ‘curreles’ que están en la radio.
¡Visca el Barça!

He estado, que yo recuerde, un par de veces en Londres. La segunda como invitado, durmiendo en los mejores hoteles y comiendo en restaurantes orientales una pésima comida. De la primera recuerdo Trafalgar Square, Buckingham Palace, el Big Ben, Hyde Park y dos cosas que me llamaron la atención por encima del resto: Abadia de Westminster y el Támesis. Hay algo que les une: la mística, la curiosidad y ese ambiente plomizo que comienza a envolverles a las cuatro de la tarde. Hoy (miércoles 16 de febrero) no estaré allí apoyando a un equipo que me hace infinitamente feliz (el Barça), pero les acompañaré desde el sillón de mi casa con un nudo en el estómago y un vaso de agua encima de la mesa. Aún recuerdo el partido del año pasado, con ese empate final amargo que me fastidió, un pelín, el inicio de mi Semana Santa, arreglada finalmente por la capacidad envolvente que tiene Cantabria, con su brisa, su dulzura y esa naturalidad que emanan los pescadores. Lo dicho, no tengo buen recuerdo de ese partido, pese a presenciar media hora sublime, infinita e inigualable. Un canto al fútbol, una apología al arte. Hoy espero que se repita, porque no soporto dos tropiezos consecutivos y porque necesito ver ganar otra final de Champions. No para disfrutarla, ni mucho menos, sino para descansar. Así concibo desde hace años los partidos de mi equipo, con necesidad de una alegría que me mantenga en el remanso, al menos tres días. No lo festejo ni lo disfruto. Lo sé y no me importa. Sé que lo echaré de menos cuando lleguen las vacas flacas, pero cada uno busca su propia felicidad. La mía va ligada al descanso, físico y mental. Eso me relaja y a la vez me hace fuerte.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 16 Febrero 2011 |
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Mi nochevieja ideal es cenar un buen cordero con su correspondiente vino tinto Marqués de Cáceres (publicidad gratuita), unos gambones a la plancha, siempre bien aderezados con jabón de bellota y almejas a la marinera. De postre, nada de champagne, sino sorbete, el que siempre hago tras mezclar la pésima botella de cava que me dan en la cesta de Navidad con un helado de limón que pillo en el Alcampo. Luego, copa, uvas peladas y cine. Ahí, para esas ocasiones especiales, me decanto por El Buscavidas, que la recomiendo siempre verla tras beber un pelín de vino, pero solo poco. Si te pasas y quieres divertirte no la veas, tampoco un partido de fútbol del Madrid, pues entonces te puede suceder lo que ocurre con los ‘borrachos’ que les da por llorar. Esos que quieren ser el centro de atención y que en el fondo son débiles e inseguros. Si te pasas, aparca la peli y ponte una cinta del Barcelona. Cualquier partido vale, desde los cinco que le metió a la Real Sociedad, hasta los que le endosó al Espanyol o Real Madrid. Yo sólo te doy opciones, siempre dependiendo del grado de alcohol que tengas en tu sangre. Si no tienes nada, lo mejor que puedes hacer es acostarte y arroparte, porque eres más aburrido y pobrecito que todos aquellos que ahora le ríen las gracias a Drenthe, se apuntan al carro de Enrique Morente y se compran las mismas pulseras y relojes (Casio) que tiene Sara Carbonero. Por un año de títulos, de salud, de éxitos, de que los ricos sean menos ricos y los pobres sean menos pobres. Brindo por todo eso en 2011. Por cierto, ya os contaré qué tal me ha ido con Paul Newman.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 30 Diciembre 2010 |
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Por partes. Lo más lamentable que sucedió en el Ámsterdam Arena, para mí, es que Mourinho utilizara a Dudek de chico de los recados. Es cierto que el polaco no vale para mucho, pero subestimarle de esta manera es pura ofensa. No cobra un millón de euros para eso, pero no es extraño que el técnico portugués le llame una madrugada para que vaya a comprarle aspirinas en la farmacia de guardia. El polaco fijo que irá y lo hará, además, feliz. Así lo hizo en Champions, con esa cara de alegría de alguien que se siente verdaderamente importante e imprescindible.
Seguiré con el Madrid. Hace tiempo que quiero decir esto, pero como no soy periodista y no me dejan escribir en ningún medio deportivo (unos prefieren a María Lapiedra y otros a la novia de Cristiano) lo haré aquí. El Madrid, fichando a Mourinho, ha vendido el alma al diablo a cambio de dos años de títulos. Estoy seguro que ganará, pero a cambio de generar enemistades y, sobre todo, no tener una personalidad definida (desde hace años) para que no se apague la bombilla cuando se marche. Tras él, intuyo un Madrid desnortado, sin saber qué hacer, como ese hombre/mujer que le deja su pareja cuando tiene 70 años de edad. ¿Ahora qué? Nada.
Vamos con el Barça. Piqué, el waka-waka, el futbolista que, de seguir a este nivel, pasará de Piquenbauer al nuevo Spasic. Últimamente le va mejor fuera del terreno de juego, comiendo pipas en la grada o bailando. Nadie sabe qué. Despierta amigo, que en la vida no se triunfa teniendo la vista nublada por la belleza que le rodea. Entiéndase belleza no por su físico, sino por las que le acompañan.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 25 Noviembre 2010 |
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Para seguir con mi tradición con las últimas películas, recomiendo ‘Atraco Perfecto’, dirigida por Stanley Kubrick. Proseguiré, porque hoy tengo ganas de escribir y estoy bastante indignado con dos tipos: Jose Mourinho y Solbakken, técnico del Copenhague.
Del primero me hace gracia cómo la prensa deportiva, que se va a pique en este país, le alaba desde que se levanta hasta que se acuesta. Es noticia cuando se afeita, cuando se corta el pelo, cuando tira un papel al banquillo, cuando se da la vuelta a los calzoncillos, porque estos dandys por fuera suelen ser poco aseados por dentro. Mourinho es así y mucho. Es soez, altivo y envidioso. El otro día, en Alicante, cuando el equipo perdía, quitó un defensa y puso un delantero. Luego, cuando iba ganando, quitó un delantero y puso un defensa. “Tenía el partido en la cabeza”, “Repaso táctico”, “Partida de ajedrez”, “Magistral en la apuesta”… Esos titulares los escuché de diversos medios. Parecía que había descubierto la luna, que eso sólo lo veía él. Por favor, eso lo ve un ciego, con todos los respetos. Eso lo veo yo cada domingo en la Regional Preferente madrileña. Eso lo hacen todos, lo hacía Pellegrini y le tildaron de paquete, pero como lo hace Mourinho es cuestión de estado. Diversos raseros para tratar un mismo tema. Eso es pelotilleo, mamomeno, bajada de pantalones, adulaciones gratuitas y limpiezas de sable. ¿Por qué no? Grandes limpiezas de sable.
El otro de centro de mis iras es un tío que estuvo clínicamente muerto doce minutos hace años y que ahora parece que se escuda en eso. En ese marcapasos que tiene, que parece darle todas las concesiones que quiere. Sé que da pena a la gente, pero no veo a nadie que monte una ONG para enviarle pasta. Por favor, a este tío hay que enjuiciarle por su actitud y no por lo que le haya sucedido. Yo una vez me clavé un manillar de la bicicleta cuando era pequeño y nadie se compadece de mí. ¡Ni quiero! Pero éste va por ahí dando pena poniendo el marcapasos como coraza. Dijo que “Pinto es la manzana podrida del vestuario” y se encaró también con Guardiola. Para ser un bocazas no tiene marcapasos, pero luego le gusta contar su pasado para engrandecerse a sí mismo. Pobrecillo. Qué historia tan tierna, de verdad. Falta la purpurina y el sirope de chocolate con almendras. Ah, y la sirenita de Copenhague de fondo. Por cierto, vaya tela la imagen de los sevillistas (cortitos ‘forever’) en el Camp Nou.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 3 Noviembre 2010 |
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No tengo hijos ni sé si algún día voy a tenerlos. Sí me gustaría y mucho, pero no por ahora. Comienzo así, porque hoy voy a intentar escribir uno de los post más sinceros que se hayan escrito en este blog. Soy supersticioso y ahora se me ha metido en la cabeza que el haber puesto el Gol TV en casa me da mala suerte. Le ví ganar en el Calderón, pero fue en otro sitio, en un polígono de mala muerte sufriendo como un perro. Así he comenzado esta temporada, con sudores fríos. En el fondo me he dado cuenta que no me compensa ser del Barça, pero no quiero dejar de serlo. No me compensa porque afronto sus victorias como una necesidad y sus derrotas como una desgracia. Los 90 minutos son una penuria para mi y no me tranquilizo ni con el 3-0 en el marcador. Que el Barça gane es una necesidad para poder dormir a gusto y no levantarme cinco veces al baño. Que pierda me supone una tragedia. Quisiera que no fuera así, pero no puedo evitarlo. No sé qué hace la gente para motivarse porque no pregunto, pero yo me veo vídeos de sus goles en el primer año de Guardiola. Ahora la gente anda diciendo que hay que cambiar de estilo, de ser más directo, de tirar más a puerta, de no ser tan pedante… Yo también lo creo, pero en el fondo pienso que ese equipo hace dos años me hizo sentir mejor persona, más tranquila, más sosegada. Ahora las cosas no van del todo bien, pero a mis hijos podré contarles que yo ví, en 2008/09, el equipo que mejor fútbol ha practicado en el mundo entero. Con defectos, sí, pero menos que ningún otro. Eso no me lo quita nadie. Es mi bálsamo para los malos momentos, por eso recomiendo este enlace.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 5 Octubre 2010 |
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Ahora todos le veneran y dicen que es el mejor, cuando en su vida sólo se ha dedicado a faltar el respeto a la gente, subestimar a los rivales, hacer ejercicio de opulencia y prepotencia. Que a nadie se le olvide que Mourinho negociaba con el Madrid mientras preparaba el partido contra el Bayern. Saldrán los que digan que aún así le dio para ganar la Champions, pues sí. Lo cierto es que en España no hay sitio para los técnicos que se creen protagonistas, que se vayan generando enemigos allí por donde vayan. Por eso el Madrid echó a Schuster, no entiendo ahora el empecinamiento hacia el portugués. Este hombre piensa los titulares, es un Lillo pero en versión 2.0. Además, no ha mostrado demasiado respeto por Pellegrini, actual entrenador, y no sabe que el Bernabéu no estará muy orgulloso que ponga a Cristiano como lateral derecho, como hace con Eto’o. Sé las razones por las que quiere venir a España. No son económicas, tampoco porque el Madrid le haga especial ilusión, sino porque le motiva jugar contra el Barça. Le pone, así como a Bardem le ponía matar sin preguntar mientras se atusaba el flequillo de Crispín Clander. Ahora saldrán los ‘capitanes’ (gayumbos y calzoncillos) que me leen para decirme que estoy obsesionado con el Madrid. Si esto es obsesión, qué es decir “Será un enorme desafío disputar la Liga al Barça” en plenas celebraciones por la Champions. Al único que ha engañado es a Florentino, que se la ata con candado cuando se las gasta con Pellegrini o Del Bosque, pero que la lleva suelta, con taparrabos o incluso sin calzoncillos cuando tiene que tratar con estrellas. Tiene una facilidad innata para pasar de Terminator a Tarzán, el rey de lo monos. Que cada cuál interprete quiénes son los chimpancés. Rienda suelta a la imaginación.
¡Visca el Barça!
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Sin categoría | Editor 24 Mayo 2010 |
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En ocasiones voy a contracorriente con todo. Hace cuatro o cinco años, cuando en mi pueblo estaba el pleno apogeo de los piercing, me puse un simple pendiente de plata en la oreja izquierda, algo que ya sonaba a posguerra. Cuando acabé mis estudios en Roma regresaron todos los erasmus, pero yo decidí quedarme para currar de socorrista+limpiador de baños. Ahora con casi treinta tacos tengo que decir que no sé jugar a la videoconsola (la primera y única que tuve fue una Atari) ni al póquer, el juego de moda, mucho menos al Mus o ajedrez. Es más, no quiero aprender. También me da por ver películas y luego leerme el libro, al contrario de lo que dicta dios. El que me estoy leyendo ahora es El Factor Humano, basado en Invictus, que la ví hace ya tres o cuatro meses. Sólo merece la pena leérselo por un consejo que da Nelson Mandela a su amigo para ayudarle a conquistar al enemigo, el gobierno blanco. “No hay que apelar a la razón, sino a sus corazones”. Evidentemente, consiguió camelar a gente que quiso matarle años atrás cuando estaba en prisión. No debe ser fácil apelar a los corazones, creo incluso que yo no sabría. Conmigo, aunque sea crítico con él, sí que lo hizo el Barça hace años. Me convenció con una idea de fútbol, tan bonita como arriesgada. Una idea que siempre me hace ser pesimista, una medida que tengo de defensa. Me gusta tanto que soy demasiado visceral en las alegrías y tristezas. Me desquicia cuando no renuncia a su estilo (aunque vean que no funciona), pero todo se olvida cuando veo que en ocasiones su fútbol puede ser arte. Hacía tiempo que no me gustaba tanto una cita, tampoco un tipo de juego. Sólo me pongo así de meloso cuando me tocan tanto la fibra.
¡Visca el Barça!