Posts tagged: Cesc Fábregas

Sobre gustos

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Como no cobro por hacer esto, reconozco haber perdido un pelín el gusto. El motivo de mi vuelta se debe, únicamente, para que me odien aún más los que ya lo hacen.

Mi estado de hoy, tras una boda el fin de semana, se acerca a la destrucción absoluta. De esos días que odias todo lo que te rodea. Además, por lo que veo, el Barcelona es el único que no ficha y eso no me mola nada. Leo la prensa catalana y veo que Kiko Femenía está al caer. Entonces, me pregunto: ¿Quién es ese tío? ¿Cómo podemos fichar a gente que ha mandado al Hércules a Segunda División? Ahora bien, peor que ese es Cesc Fábregas, que juega un partido y se lesiona cuatro. Para mi es el peor del Arsenal, de largo, el único culpable de que ese equipo no haya ganado títulos en los últimos años. Yo no le ficharía, aunque si finalmente viniera le diría que debe alternar partidos con el primer equipo y con el B. Eso mismo le han dicho a Femenía ¿no? No veo diferencia técnica entre ambos.

PD: Lo mejor de Cesc fueron sus extensiones de hace años.

¡Visca el Barça!

Cesc y el huevo frito

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Después de mojarme el culo este sábado en la piscina espero aportar ideas renovadas y no estar tan anclado al pasado, incrédulo a todo, protector de todo lo relacionado con el azul y grana. Lo voy a intentar, porque también vuelvo tras un finde donde he quedado saciado de comer y dormir.
Lo primero que leo esta mañana es que el Arsenal pide 70 millones de euros por Cesc Fábregas, justo el doble de lo que ofrece el Barcelona. El club ‘gunner’ defiende como oro en paño a su capitán –hace bien-, pero estos ingleses no saben que lo que para ellos significa una piedra preciosa para nosotros no es más que bisutería, algo para salir del paso a diario, una colonia de siete euros del Mercadona, unos pantacas desgastados, el huevo frito del menú diario de un polígono pésimo. ¡Como si hubiera polígonos bonitos!
Pues eso, eso es Fábregas para el Barça. Un parche, un remiendo, la bicicleta del garaje a la que se recurre cuando se jode el coche, el cinturón más viejo del fondo de armario, el desodorante del chino, barato y sin olor. Por eso me sorprende que se quiera pagar por este tipo semejante cifra. Allí será muy bueno, la mejor gala del fin de semana. Pero amigo, en Barcelona viene para ser suplente de suplente. Aquí ya tenemos mariscadas de sobra, los mejores perfumes y muchos ‘Bullis’ para comer. Aquí nos gusta la deconstrucción en la cocina. ¡Somos así de chulos! Los huevos fritos con chorizo y patatas están buenos, pero no como para pagar fortunas por ellos. Sería un insulto para un equipo que ha ganado siete títulos en dos temporadas.
¡Visca el Barça!

El Capricho de Guardiola

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Antoni Gaudí recibió el encargo de Máximo Díaz de Quijano, que deseaba tener una casa de veraneo al lado del palacio de Sobrellano, perteneciente al primer marqués de Comillas. El genial arquitecto, sucumbido por la luna lunera, diseñó un capricho, una casa de ensueño, un poco surrealista, quizás aplicando un punto de locura y cuento, al más puro estilo de Hansel y Gretel. Merece la pena el monumento que alberga Comillas, donde estuve en Semana Santa. Todo sucedió un día después de la lección del Barça en el Emirates, un partido que conseguí quitármelo de la cabeza tras probar las anchoas del Cantábrico. Eso sí, tengo que decir que sólo bastaron diez minutos para comprobar cuál es el capricho de Pep. El técnico ha decidido crear un equipo que roza la perfección futbolística, un equipo capaz de ser plástico independientemente quien juegue. Guardiola a veces intenta plantar cara al destino, rizar el rizo, tentar a la suerte, poner a Chygrinskiy, Jeffren y Maxwell juntos. Hace año y medio recibió el encargo de hacer grande al Barça, despojándole primero de los atavismos perniciosos. Así ha sido y seguirá siendo. Ha creado una obra maestra que, gane o pierda, es ejemplo de todos. No es extraño que el día de mañana se expongan sus vídeos en los colegios como ejemplos de obras mayestáticas, sucesos irrepetibles, locuras consentidas, caprichos de la vida.
¡Visca el Barça!

Don Pimpón se hace entrenador

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Mil disculpas por mi desidia para escribir en los últimos días, pero he tenido mucho curro a diario y bastante resaca el fin de semana. Será la edad, porque ya salgo un día y arrastro el cansancio de tres. Hoy tengo todo el tiempo del mundo y he decidido sacar mis propias conclusiones del España-Argentina del pasado sábado. De ‘La Roja’, me disgustaron desde la camiseta hasta el himno patético compuesto por acabados: José Manuel Soto, ‘Siempre así’ y el tal Cadaval ese, creo que es el Moranco feo. Del juego me gustó Iniesta, que se va pareciendo al de antes y me defraudó, una vez más, Fábregas, que será el hermano malo del que juega en el Arsenal.
De Argentina… qué decir de Argentina. Para empezar que su entrenador, Don Pimpón, triunfó en Nápoles, esa ciudad con gomorra, política y basura, ese enclave donde las bandas se dedican al latrocinio cutre que lucha por ser sofisticado. Allí aprendió Maradona y esos conocimientos los comparte en el campo a los Messi, Gago, Heinze, Maxi Rodríguez o Ansaldi. De Messi ha conseguido que su juego provoque somnolencia al personal, de Gago que supla sus carencias y ceguera dando patadas, como si aún pasara hambre en los potreros y necesitara repartir estopa para manducar asado. Lo de Heinze ya directamente habría que tratarlo en criminología, dejando lo de Maxi para Iker Jiménez (parece un fantasma sobre el campo) y lo de Ansaldi para Jaume Roures. La historia de este tío tiene miga. Lleva dos o tres años jugando en el Rubin Kazán y, a sus 23 primaveras, nunca fue internacional… hasta que los rusos se enfrentaron al Barça en Champions. Esos partidos los puso Gol Televisión, propiedad de Roures, y se vieron en muchos sitios. Yo le conocí en ese doble enfrentamiento y apuesto que a Don Pimpón le pasó lo mismo, pero él quiso ir más allá convocándole y poniéndole titular en plan cazatalentos. Pensar que este tío vistió la camiseta blaugrana…
¡Visca el Barça!

Pulpo a la gallega

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Como tengo poco tiempo para escribir y me está entrando un poco de hambre, os anticipo mi cena de mañana. Un maravilloso pulpo a la gallega con un par de botellas de vino blanco y algunas gulas que me traje del pueblo el pasado fin de semana. Lo haré como pequeño homenaje a otra Liga más que vamos a ganar, además de la Copa, Mundialito y, si me apuran, la Champions. El Madrid del triplete genera menos confianza que Paco Camps en Emidido Tucci, así que por ahí no hay problema. En Copa está Sevilla, con su color especial y aroma de eterno segundón, o el Atlético, un equipo que convierte a príncipes en ranas. Luego está el Mundialito, donde jugaremos con equipos amateurs con menos glamour que Leticia Sabater presentando 59 segundos, y por último está la Champions en le Bernabéu. Es el torneo más difícil de todos y respeto a los dos rivales máximo que nos encontraremos: Chelsea y Arsenal. Los ‘gunner’, una piedra preciosa del fútbol, caerán una año más con la guardería y con un Fábregas teniendo sueños mojados con Rosell y el Barça. Por su parte, el Chelsea nunca podrá ganar este torneo si continúan en sus filas tipos como Belletti, cabra loca sin fútbol, y Deco, que un día fue escudero de Ronaldinho y ahora no tapa ni el cesto de la ropa. Espero que estéis de acuerdo con el análisis que hago de nuestros rivales. Coherencia pura.
¡Visca el Barça!

¿España o el genio?

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Estoy currando en estos momentos, pero tengo la cabeza puesta en la despedida de soltero que me espera este fin de semana en Alicante. Ya tengo en casa la mochila preparada con calzones limpios y toalla de playa. Es un plan cojonudo, aunque estoy un poco cansado de tanta agua en este verano: Nerja, Malta y más Nerja. En Madrid me quedo cosas muy importantes, pero irme me supone librarme de algo tan pernicioso como el juego de España, que mañana se enfrenta a Bélgica. Pobrecitos los que se sienten al televisor con sus cervezas, aceitunas, pinchos de salmón con queso Filadelfia o de anchoas con tomate y aceite de oliva; pobres niños los que pidan a sus padres ver el partido; pobres los que se ilusionen con el Mundial y con Del Bosque. Prefiero ver cualquier cosa antes que a ‘La Roja’ y por cualquier cosa entiendo el ‘gran’ programa de Risto Mejide, un concierto de Ramoncín o una corrida de Jesulín de Ubrique, el genio de Ambiciones. Al menos, ninguno de estos tres paquetes te da sueño y, al menos, te ríes de ellos. Con España, cuando veo a Torres o a Fábregas, la cabeza me conduce hacia la almohada. ¡Vaya dos personajes! Y ahora me dirán que son futbolistas de nivel mundial. Estrellas, también llamados. Sí. El carro de mi abuela, que tiene un motor, es un moto-carro. Así lo llamo yo.
¡Visca el Barça!

Erasmus en Londres y ensalada cesar

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No sé muy bien las razones, pero puedo afirmar que sólo el hecho de pasar un tiempo fuera de España, bien sea de Erasmus o sirviendo ensalada césar en un restaurante de Cambridge, gusta a la gente de nuestro país. Les parece interesante el asunto y lo sé por la experiencia que tuve durante un año en Roma. Ambas situaciones son positivas y enriquecedoras en todos los aspectos de la vida, porque aprendes una lengua, adquieres cultura general, te familiarizas con otros hábitos, consigues ser transigente, aprendes a definirte, te desenvuelves, te haces a ti mismo… algo que mucha gente aún desconoce.
Hasta ahora todo son cosas buenas para la gente que ha vivido la experiencia, pero esto no debe confundir a nadie, ni mucho menos a ti mismo. Es posible que en nuestro país valoramos más lo de fuera o lo que es nuestro y se ha curtido en el extranjero, pero no somos más que nadie de aquí, es más, tenemos que demostrar muchas cosas que la mayoría de la gente nos da por sabidas y que no tenemos ni idea. Por favor, el Big Ben no tiene que ser forzosamente mejor que la Alhambra.

Algo parecido nos pasa con Cesc Fábregas, un futbolista que se crió en La Masía pero que se fue con 16 años al Arsenal. En Barcelona, dicen, no supieron ver su talento y mi opinión es que probablemente no lo tenía. Fábregas nunca fue titular en ninguna de las categorías inferiores de la Selección y tampoco es indiscutible en el once inicial de la absoluta. Es más, desde que es indiscutible en el Arsenal, los ‘gunner’ no han ganado ningún título. Es el capitán, cierto, pero eso no es motivo para que en España ahora le valoremos como un crack mediático. Por favor, no nos engañemos con este chico que cursó el Erasmus en Londres. No queramos concederle, de primeras, el derecho a jugar en el mejor equipo del mundo sólo por haber estado fuera muchos años y liderar al peor Arsenal desde principios de los noventa. A Fábregas le valoramos porque juega fuera, sin más. Y lo mismo nos pasa con Riera, Reina y anteriormente con Luis García o Xabi Alonso. Lo que voy a decir va en mi contra, pero es una verdad como un templo: para triunfar en nuestro país no hace falta haber estado un año fuera, ni visitando el Coliseo, ni bebiendo pintas junto al río Cam o jugando al fútbol en el Emirates. Aquí están los que queremos que estén y Fábregas, siendo objetivos, es hojalata si lo comparamos con Iniesta o Xavi, oro puro. No soy joyero, pero sé diferenciar términos en temas de complementos.
¡Visca el Barça!

Las guiris

guiris

Tras varios días sin escribir y, después pensarlo mucho, no quería retomar este blog hablando de Jarque porque no aportaría nada que ya sabéis. Descanse en paz este futbolista, al que el Espanyol le nombró como su nuevo Ulises, pero el destino no quiso que superara la Odisea. A su equipo, su familia y el fútbol entero sólo le queda levantarse y andar, algo que hoy puede ser difícil y pueril pero mañana será necesario.

Ya me he excedido con un tema que me erizó el cabello cuando compré el periódico el pasado domingo en Mérida, donde acudí al Festival de Teatro Clásico. En la prensa decía mi colega Txiki Begiristain que “el Barça intentará fichar a Cesc Fábregas“. Es más, que había opciones de incorporarlo… pero sólo faltaba hablar con el Arsenal. El pobrecillo tucán no ha aprendido con las cagadas pasadas con Mascherano, Villa, Forlán y cía. ¡Qué ingenuo! Es como el palurdo que se va a Marbella de vacaciones y se encapricha de una guiri (o varias) que, curiosamente, está con el novio de fiesta. La tía, residente en Londres (como Cesc), resulta que está receptiva y el palurdo ya lo festeja con sus colegas y tira las campanas al vuelo. La tiene en el bote y por último, para rematar una faena redonda y elegante, se lo pregunta al novio. ¿Se imaginan la respuesta del maromo? Pues encima nuestro colega, con su bañador de flores, sombrero de paja y piña colada en la mano, está seguro de convencerle. ¿Cuántas veces ha salido este tío de fiesta?

¡Visca el Barça!

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