Mi fijación periodística

Me acabo de dar cuenta que, cuando juega la Selección, suelo estar algo desanimado.
Intentaré hablar de todo, menos del Barcelona o el Real Madrid. Hablaré de la vida, de balones y tipos de pluma.
- Marcelino, después de darse cuenta el hombre que no vale ni para dirigir al Indautxu, vuelve al Racing, club que abandonó precisamente hace años porque pensaba que iba a hacer las Américas. Sí, las ha hecho. De Zaragoza al INEM y tiro porque me toca.
- Hay polución en Madrid y recomiendan coger el transporte público. Es decir, recomiendan que estés hacinado con gente a la que le huele el sobaco a las ocho de la mañana (no quiero pensar cómo será a las ocho de la tarde). Normal que no hagan caso a Gallardón.
- Entre mis próximos viajes está una visita a Cáceres, ciudad donde viví tres maravillosos años. A 15 kilómetros de allí recomiendo un museo: Vostell. No digo más.
- Sigo con mi particular fijación periodística, y todo por culpa de un amigo desencantado con la profesión. Tras oírle, he comprendido que el sector se puede dividir en dos grupos: Por un lado están los ‘curreles’ que ganan poco, no salen (apenas) de la redacción y suelen saber bastante del tema que tratan. Por el otro los que se levantan un pastizal (reventando la profesión), no tienen ni idea y se van a comer con viejas glorias del balompié (al Asador Donostiarra, De María…), con las dosis de alcohol que implica eso. Entre medias también hay asteriscos, como en todo, pero básicamente se podría decir que unos son guardametas y a otros se las mete un guarda. Suena parecido, pero no es lo mismo. Lo aseguro.
PD: ‘El partido de las Doce’, de COPE, es un programa conducido por gente sobrada, pedante y soez. Lamentable la entrevista que le hicieron a María Teresa Rivero. Acoso y derribo hacia ella. Ahí, en las ondas, son muy fuertes. Estos forman parte de los periodistas con pasamontañas. Esos que si luego están cara a cara con Ruíz Mateos, en este caso, le dicen que los mejores bombones son los Trapa.
¡Visca el Barça!











