Posts tagged: Brasil

Neymar

mierda¡Visca el Barça!

Pedro vs. Kaká, el debate

pedro

Llevaba ya semanas con ganas de proponer un debate, pero necesitaba armarme de argumentos. Aquí los tengo y aquí los muestro. Kaká es un futbolista que gana entre ocho y diez millones de euros, le invitan a conciertos de Alicia Keys, gasta jerseys con cuello de pico, se lava el pelo con el mejor champú que exista en el mercado, tiene un cochazo, es educado hablando, guapo, alto, religioso, con buena planta y encima tiene pinta de gustarle el arte. Es más, seguro que no conoce un bar, pero ya ha visitado el Reina Sofía. Todo eso está bien, pero el Madrid le ha fichado para jugar a fútbol y, de momento, no ha jugado un pimiento. No suda, porque no corre y transita por el campo como si estuviera viendo la sala renacentista.
El polo opuesto es Pedro. Probablemente no llegue al millón de euros, seguro que le gusta Estopa, Bustamente y El Fari, viste con chándal que le regala el club, no se peina porque se rompería el peine ante ese pelo inamovible (puro cemento), creo que va a entrenar en transporte público, es campechano en el diálogo, súper majo, bajo y con la misma planta de un niño de secundaria. Además, no sé si le gusta el arte, ni siquiera si ha visitado el Teide. Eso sí, a fútbol juega un rato. Lo hace por las dos bandas, maneja ambas piernas y tiene una facilidad supina para hacer goles. Ha sido uno de los futbolistas más decisivos del líder de la Liga. ¿Acaso dudáis ya que Pedro es mejor que Kaká?
¡Visca el Barça!

Robinho, las bombillas y las cuadras

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Si hay algo que aún no me ha entrado en la cabeza de Pep Guardiola es que está ‘prendado’ de Robinho, el jugador más intermitente que he visto en mi vida. Florentino se lo trajo al Madrid a precio de estrella y el artista dijo en su presentación que haría muchas bicicletas. No mintió, ya que a Valdebebas fue algunos días en bici (no me creo que este tipo tenga carnet de conducir) y en los entrenamientos con el Madrid iba a su bola con el balón cuando se enfadaba. La media creo que fue ocho días a la semana y 35 al mes. Dijo que sería el mejor del mundo, primero en Chamartín y luego en el City.
En realidad ha sido el jugador menos desequilibrante, más anárquico y menos efectivo de los últimos años. Robinho es del corte de Denilson, poco comprometidos con el trabajo y fieles seguidores de la samba, de Carlinhos Brown y de su Maria Caipirinha. Robinho se cree estrella, pero su brillo se asemeja al de la bombilla de una cuadra. Casi siempre fundida, llena de moscas y telarañas. Robinho hace un regate de cada cien intentos y lo peor es que se cree que tiene derecho a intentarlo tantas veces como quiera. Lo que no sabe es que no entiende de esquemas, de juego, de compromiso… de fútbol. Precisamente por eso está en el City, un club artificial para un jugador de mentira. Un futbolista fantasma que está entre nosotros porque tiene que haber de todo en la vida. No os extrañe verle un día de estos jugar con gorra y cabeza agachada. Así daba las ruedas de prensa; Esperemos que no sean próximamente en Barcelona.
¡Visca el Barça!

Los colegas de Messi

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Ya tengo decidido qué es lo que voy a hacer cuando vuelva al tajo el próximo 1 de septiembre. Le pienso decir a mi jefe que me suba el contrato una vez más y, acto seguido, le diré que faltaré cinco días al trabajo porque uno de mis mejores amigos se casa y le queremos hacer una despedida por todo lo alto, con catamarán incluido. Ni siquiera se lo preguntaré, porque no acepto un no por respuesta. Es más, si no me da esos cinco días me enfado. ¿Mis compañeros? Pues que se jodan y aguanten, si quieren y pueden. Espero que esto no lo esté leyendo mi jefe, porque le daría las vacaciones de agosto.
Esta petición la he pensado porque quiero imitar al Leo Messi. Sí, ese chico que nos da Copas de Europa a cambio de renovaciones de contrato por año y consentimientos a sus abusivas peticiones. Es increíble cómo este Barça da concesiones permanentemente al argentino, que ahora no quiere jugar el primer partido de Liga, contra el Sporting de Gijón, porque se va a Rosario (su casa) a disputar el Argentina-Brasil. El partido no es el mismo día sino cinco después, pero ‘la pulga’ no tiene bastante con ese tiempo para prepararlo. Igual quiere aprovechar para ver a la familia y recoger los tupperware que luego se llevará a Barcelona. ¡Qué enternecedor!

tupper

Si Guardiola le concede este deseo, no descarto que en la próxima gira veraniega del Barça reserven, además de un hotel para el primer equipo, una plaza en las guarderías para dejar allí a Messi, un chiquitín que juega bien al fútbol y tiene la cabeza llena de peluches. Allí estaría con sus colegas, los niños, llorando cuando no le dan lo que quiere y pidiendo el chupete a Laporta, más blando que los sobaos mojados en el café. El Barça estará siempre intranquilo por si Messi se enfada, pero ellos han sido los principales culpables. A Messi hay que cuidarle, pero en su justa medida. No más que a Iniesta, Xavi, Puyol, Henry, Valdés o Piqué, entre otros. No olvidemos que este tío, si no fuera por el Barça, ahora estaría haciendo la competencia a los mimos de La Rambla y la Plaza de Catalunya.
¡Visca el Barça!

La carne de Maxwell

cabra

Imagínate que vas a comer a un restaurante y comienzas a pedir platos, pero el camarero no tiene ninguna de tus primeras opciones. Ni Zhirkov, ni Evrá, ni Filipe Luis. Te dice que sólo le queda carne de cabra, que era tu cuarta petición. Ahora decides si tragas o no comes. ¿Txiki? Traga… y bastante. Se lleva a un tío que fue elegido mejor jugador de la Eredivisie con el Ajax en 2004 (recordemos que en 2008 fue Heitinga) y es suplente con el Inter, un equipo que gana siempre en Italia a pesar de jugar como los demonios.
He visto muchos partidos a Maxwell, lateral zurdo con buen toque y muy ofensivo, pero para el ataque ya tenemos a Henry o Iniesta por esa banda. Defendiendo es más blando que la mantequilla derretida en el microondas. Peor incluso que Abidal, el peor jugador de este Barça.
Aún así me apetecía esta mañana mandar un mail a Guglielmo, mi amigo siciliano que conocí en Roma durante la Erasmus. “¿Qué opinas de Maxwell?” Le pregunto. “Grandísimo jugador, muy buen fichaje del Barça. Se incorpora mucho al ataque y defensivamente es normal”, me responde. Para los que no lo sepan, en Italia tienden a fliparse con todos los futbolistas que juegan en el Calcio. Él mismo me dijo que Zambrotta y Thuram eran los mejores del mundo en su puesto… hasta que llegaron al Barça, donde fueron acusados de hurto. Por robar, más que nada. Ellos eran titulares indiscutibles en la Juventus; Maxwell ve los partidos del Inter en el banquillo porque Davide Santon (18 años) le ha quitado el puesto. Qué pena, porque te vas a Milán a por Ibrahimovic y te traes a Maxwell, que además no va ni convocado con Brasil, donde están André Santos y Marcelo. Gran fichaje… para los que les guste la carne de cabra.
¡Visca el Barça!

El sustituto de Di Stéfano

mila

Creo que los únicos que no lo saben son los seres que aún no han nacido, pero seguro que no tardarán en hacerse eco del nuevo ‘reality show’ que dará comienzo esta noche a partir de las 20.30 en el Santiago Bernabéu. Se trata de la presentación de un tío, Kaká, que había sido elegido mejor jugador de la Confecup antes de que se disputara. Florentino Pérez presentará la ‘superproducción’ como si se tratara de Coppola, George Lucas, Scorsese o Spielberg, pero luego tendrá lugar la entrega de la camiseta que le hará Di Stéfano. Para eso le tienen al pobre, aunque se me ocurre que Mercedes Milá le podría sustituir cuando ya no le apetezca presentar tantos galácticos en medio de los focos. A la presentadora de GH la veo más con ese perfil de estar siempre en contacto con el producto, incluso cuando esté en el césped rodeado de tantas cámaras. Al fin y al cabo es lo que hay en la casa de Gran Hermano ¿no? El ‘reality’ promete buenas cotas de audiencia porque se emitirá en ‘prime time’ (odio esta palabra) para todo el mundo. Afortunadamente no estaré allí para no ver al brasileño porque seguro que me hubiese emocionado. Al fin y al cabo en estos programillas se multiplican los sentimientos y yo soy un tío sensible. Muy sensible.
¡Visca el Barça!

Dios salve al rey

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Como el miércoles me comí una gran hamburguesa con sus respectivas patatas y nuggets de pollo mientras me reía de Luis Aragonés, las manos de mermelada de Casillas y la velocidad de movimientos de Ramos en el área, anoche tocó cenita ligera: revuelto de gambas, huevo, ajetes y espinacas. Me senté a ver a Brasil y saqué varias conclusiones. La primera de ellas es que hay un tipo que se hace llamar Kaká que parece haberse contagiado de la ‘magia’ de Ambrosini, Gattuso, Zambrotta, Seedorf o Ronaldinho. Dicen que es el nuevo crack del Madrid, pero su tosquedad con el balón en los pies supera a la del ‘Tren’ Valencia, Seitaridis, Spasic, Claudemir Vitor o Ricardo Rocha. Este último al menos marcaba goles, aunque fuera en su propia portería. Luego está el ‘rebelde’ Robinho, que se marchó “para ser el mejor jugador del mundo”. En mi pueblo, durante mi pésima carrera de futbolista, hubo algunos que hacían sus mismos regates en el medio del campo, sin crear peligro alguno. Robinho ha acabado en el City, que no es mejor que el Villanovense Club de Fútbol. ¿Los de mi pueblo? Pues uno está vendiendo hielo, otro pone copas en un garito y otro escuché que tenía ofertas para ‘currar’ en Carrefour. No es de extrañar ver el brasileño vigilando favelas dentro de un par de años. Por último está Dunga, con sus americanas horteras, que reserva al mejor jugador del equipo en el banquillo: Daniel Alves. Por mí genial, pero no sé que más necesita hacer para ser titular en una Brasil sin rey. Un golazo de falta impresionante y una jugada increíble con gran asistencia a Luis Fabiano (que trabaja en los puestos de escopetas y palillos en la feria de Sevilla) fue lo mejor del choque. Dios salve a este tío para que siga ganando muchos tripletes en la Ciudad Condal. Para eso es el equipo que le paga.
¡Visca el Barça!

España vs. Puerta Bonita

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Noto a la gente ilusionada otra vez con la Selección española. Que si el récord de victorias consecutivas, que si no sé cuántos partidos sin perder, que si supera al Brasil de Romario, que si Del Bosque ha tenido el mejor inicio en un seleccionador en toda la historia, que si gana a EE.UU se mete en la final… ¿La final de qué? ¿de la pachanga que se juega en el Colegio entre los ligones contra los poco agraciados?. Al menos en ese caso el botín era un beso en la mejilla de las más guapas de la clase, que además solían ser las más empollonas y creídas. Por favor, no seamos tontos, el nivel de EE.UU está a la altura del Puerta Bonita, esa potente escuadra de Regional Preferente que está arropada por Carabanchel.
Seguro que ganará y luego la gente dirá que Brasil pasará por la piedra, que patatín, que patatán…Yo, sinceramente, creo que España levantará la Confederaciones, pero compararla con ese equipo liderado por Romario que tocó la gloria en el Mundial 94 es un insulto al fútbol. Entre otras cosas porque el brasileño es mejor que cualquier delantero español de toda la historia, salvo Julio Salinas. Pero bueno, habrá que seguir vendiendo periódicos y llenar los bares de cerveza para celebrar la victoria. Todo es respetable, desde que en esta vida haya ilusos hasta que haya otros que pasen absolutamente de la Selección, sobre todo cuando juega en el recreo contra los ‘feos’ o cuando lo hace en Carabanchel. En plena Madrid profunda. Es mi caso. Cuestión de gustos.
¡Visca el Barça!

La Bacanal

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Lástima que el mejor lateral derecho del mundo, Daniel Alves, sea titular esta madrugada con Brasil en su partido contra Perú. Una pena, porque el gran Dunga siempre prefería a Maicon, pero éste estará lesionado todo lo que resta de temporada. Digo lástima, porque no quiero que sea partícipe de las fiestas, mezcladas con comilonas y lujurias en todos los sentidos de la palabra, que lleva protagonizando desde hace tiempo la ‘canarinha’. Estas bacanales, al estilo de Los Borgia, desconozco si las llevan a cabo fuera de los campos de fútbol, pero donde puedo afirmar que sí es en los partidos, donde los rizos de Ronaldinho me recuerdan a los racimos de uvas que cuelgan del dios del vino: Baco. ¡Bendita la hora que se fue de Barcelona! Perdieron los bares, pero ganó la tranquilidad y el sentido común. Ahora el ‘gaucho’ es un futbolista descatalogado, más acabado que la Falange de Hornachos, un pequeño pueblo pacense. En realidad me alegra verle jugar, sobre todo cuando lo hace junto a Robinho y Adriano. Forman la santísima trinidad del fútbol actual, porque sus seguidores ya incluso les rezan. Lo hacen para que no destrocen más la imagen de la ‘pentacampeona’ del mundo, una Selección que sirvió como modelo a Nicolás Poussin en su maravilloso cuadro donde representa los vicios del ser humano. No metió a Carlos Dunga, su entrenador, porque el hombre bastante tiene ya con seguir diseñando sus camisas playeras.

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Espero, por el bien de los culés, que nuestro gran Alves (se lo robamos al Real Madrid) no caiga en ninguna de las tentaciones.
¡Visca el Barça!

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