Posts tagged: Bojan

El gran masturbador

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Soy un apasionado de Salvador Dalí, del surrealismo que representa con ese miedo al pasar del tiempo, esa fobia a los insectos, ese complejo de inferioridad, sexualidad ambigüa y deseos blandos con relojes y queso camembert. Cada vez que veo algún cuadro me nublo, se para el tiempo y me limpio. Me pasa cada vez que voy al Reina Sofía y veo El gran masturbador. Le pasa al Getafe cada vez que ve al Madrid. Mucho más ahora con Míchel, un tipo al que le encantaría estar allí, en Chamartín, bien peinado en la banda, pero por fuera. Hoy ha sido un buen día de trabajo, con el Barça líder, pero en el fondo soy objetivo y para nada me ilusiono con esa visita del Madrid al pueblo de Getafe, al Coliseum, bien custodiado con esa estatua de Ángel Torres, un tío que ejerce de presidente y es abonado del Real Madrid. Amigos culés, no sé si os gusta el arte, pero pensad que hoy, cuando empiece el partido, Parejo, Míchel, Adrián González (su hijo del alma), Codina, Miguel Torres, Soldado (desde la grada) y el tío Torres se quedarán extasiados ante la belleza griega de Cristiano y las pantorrillas de Ramos, dignas de un gladiador. Con esos puntos, al igual que los del próximo domingo, ya contaba el Madrid. Habrá que hacer algo cuando nos enfrentemos en el Bernabéu. No estaría mal otro partido de tenis.
¡Visca el Barça!

Vallecas blaugrana

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Es bonito… que te echen de la Copa matando al rival en su área, creando ocasiones sin parar, apostando por el once de gala sin tener en cuenta la dura temporada que resta. Es bonito… que, a pesar de haber ganado todo, el Barça no caiga en la prepotencia y complacencia. Que no conozca el diván donde muchos grandes van tras borrarse de torneos menores. Aquí, y eso es mérito de Guardiola, no hay un solo título mejor que otro, un solo jugador mejor que otro. Todos cuentan, desde Pinto hasta Chygrinskiy, pasando por Messi, Pedro o Henry, a pesar de que su finura de Versalles se haya tornado en austeridad, mediocridad, pintura mate, también llamado ‘tuercebotas’ en el argot futbolístico. Pero Pep se empecina en ponerle, como también va a comenzar ahora con Milito y como nunca dejará de hacer con nadie. Es bonito, además, que los bares de Vallecas se tiñan de barcelonismo cada vez que juega este equipo. Llevo más de un año viviendo ahí, pero no conozco un solo bar que no haya dado nunca el Barça. Todo esto es bonito, aunque ya no podamos ganar la Copa, aunque hayamos bajado el nivel, aunque sigamos apostando por lo sublime y detestemos siempre los términos medios, el fútbol de usuario, el pragmático o el intermitente. Llevo veinte años viendo fútbol, pero no recuerdo una cosa igual. Siento haberme puesto tan romántico, precisamente porque no creo en esta palabra. Pero qué mérito tiene apostar siempre por un entrecot de ternera y, si no se consigue, no querer nada. Otros; Madrid, Athletic y compañía; se conforman con un simple pincho moruno.
¡Visca el Barça!

Un Jerez, por favor

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No es que esta noche me vaya a beber unos vinitos de Jerez, porque es miércoles, mañana curro y me estoy reservando para la que me espera este finde. El viernes ceno un par de doradas a la sal con vinito blanco y el sábado una boda desde las doce de la mañana. El otro día hablé con los novios y me confirmaron la tragedia, bendita tragedia: seis horas de barra libre. Qué pena que no disponga luego de un portátil para hablar de Zubizarreta y comentarle al señor ‘Estanis’ sobre mi ceguera y testosterona. También sobre mi hermano mayor, aunque no tenga. ¡Pobrecillo! Si seguro que los hinchas del Athletic hasta van encorbataos al curro y parecen tipos serios.
Sobre el Xerez, voy al grano. Creo que ese equipo debería ser sancionado por enturbiar la Primera División. Su nivel sería de Regional Preferente, jugando en campo de tierra con el Villaverde Boetticher. Creo que arriba jugarán con Bermejo, una persona muy digna que haría bueno a Congo, Magallanes y cía. Insisto, no creo que me tome un Jerez y sí un par de cañas en el bar de la esquina, ese donde sirven patatas pasadas con pegotes de salsa brava y el camarero coge los aperitivos con la mano. En el fondo me gusta, porque ahí viví el mítico gol de Iniesta al Chelsea.
¡Visca el Barça!

La Terremoto de Alcorcón

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Llevo varios días celebrando el cumpleaños de la persona con la que convivo. El viernes me invitó a una mariscada aderezada con chuletas de cordero, ayer pasamos el día en Cuenca y hoy, mientras escuchamos a La Terremoto de Alcorcón me hará un par de pizzas: una de anchoas y la otra de cuatro quesos. Hoy es su cumple real y lo festejaremos con el asalto alcorconero en el templo de Florentino.

Los que me conocen saben que odio al Madrid, pero es que el Alcorcón tampoco me hace especialmente tilín, sobre todo porque los tíos están flipados con ganar al Madrid y obvian que su gran objetivo es subir a Segunda División. El pasado finde ni siquiera pudieron ganar al Cacereño (1-1). Yo he jugado en ese estadio y doy fe que los futbolistas del conjunto extremeño, cuando no tienen partido, limpian las calles del casco histórico de Cáceres. Además, aceptan el ladrillo como elemento redondo sustituible al balón de fútbol.

De todas formas, doy dinero por ver el careto de Valdano y Florentino cuando vean que el triplete ya no es posible. Por cierto, a estos dos iluminados, si pierden, igual les da un arrebato y despiden a Pellegrini sustituyéndolo por el utillero del Manchester United. ¿Algo parecido era Queiroz allí, no? En cuanto al Atlético de Madrid, quiero decir que no hay que reprocharle nada, así como tampoco se deben exigir que los olmos den docenas de peras. Sobre el Barça, decir que cada día me gusta más Chygrinskiy, sobre todo cuando está 10 kilómetros lejos del Camp Nou, acostado y arropado con las sábanas de franela que ya van apeteciendo.

¡Visca el Barça!

Stonehenge

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Tenía pensado reírme del Atlético de Madrid, que mañana se llevará una goleada en el Camp Nou, pero antes quiero lamentarme por la tremenda losa que llevamos los culés que, de vez en cuando, leemos las editoriales del AS. Hoy el señor Alfredo Relaño vuelve a mencionar la palabra Villarato porque Bojan no ha ido al Mundial Sub’20 con España por lesión y Asenjo, por ejemplo, sí. Lo primero es que Asenjo no está lesionado y lo segundo es que creo que hay suficientes temas de actualidad como para escribir sobre estas cosas. Te faltan argumentos para explicar tu teoría de que el Barça es el gran beneficiado por la Federeación y siempre dices que no entiendes nada. Te diré ahora lo que no entiendo yo:
Lo primero son tus kilos, que no los sé ni me interesan, pero deben superar los del cromlech de Stonehenge. Lo intuyo por lo pesado que eres con estas teorías que te inventas. Otras de las cosas que tampoco entiendo es cómo te contrataron en Cuatro para hacer la Eurocopa si tus conocimientos deportivos se limitaban a España, Torres y Manolo el del Bombo. Además, la máxima incomprensión me llega cuando te preguntan por temas actuales y siempre haces referencia al fútbol de los cincuenta o sesenta. Te quedaste en los tiempos de José María Iñigo y Matías Prats (padre), amigo. Si hasta seguro que aún escribes con bolígrafo y mandas las cartas a través de las palomas o metidas en una botella. Por cierto, la evolución del hombre no acabó con el telégrafo.
Cambio de tercio rápido, compadezco a todos aquellos rojiblancos que acudan ilusionados a Barcelona. Con Asenjo o sin Asenjo un 3-0 no os vendría del todo mal. Al menos sería la mitad de los que recibisteis el año pasado, ¿no? Del sentimiento no se vive, muchachos.
¡Visca el Barça!

La tostada y el Caribe

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Esta mañana me he comido una tostada catalana para celebrar el primer título de la temporada, que el Barça ganó casi sin jugar. Mi duda es si el Athletic dio desde un principio por perdida la Supercopa o es que juega así de mal. Si es esto último, deberían cambiar las normas futbolísticas para que en un año se pueda bajar dos veces de categoría, así los de Caparrós estarían con equipos de su nivel.
Pero bueno, ahora no paro de escuchar que lo de Joseba Etxeberria tiene mucho mérito. El tío, que era bueno hace diez lustros, ha renovado un año más pero sin cobrar ni un euro. El jugador dice que lo hace para agradecer al club lo bien que se han portado siempre con él. No lo dudo, pero yo lo veo como un año de vacaciones viajando por España (jodido lo tendrá en Europa) conociendo los monumentos más importantes, comiendo gratis a costa del club y durmiendo en los mejores hoteles.

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Vamos, que una semana en El Caribe se queda corto para las ‘vacas’ que tendrá el figura. De vez en cuando, incluso jugará al fútbol. Como ayer, que tocó balón y medio en una hora moviéndose a la velocidad de un elefante. Pero la culpa no es suya, la culpa es de quien le pone y quien acepta abanicarle durante un añito en el diván. Contra este equipo ganamos otro título más, el primero para Ibrahimovic, un auténtico karateka del área.
¡Visca el Barça!

Titanic vasco

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Ante todo pedir disculpas por no comparecer durante los dos últimos días. Estuve en Valencia viendo levantar a mi equipo la Copa del Rey y me dio penita ver a esos pobres vascos que ya se veían en La Gabarra como Leonardo Di Caprio y Kate Winslet, subidos en el trasantlántico del amor. Hay algo de esa peli dirigida por el gran James Cameron que se asemejó a los artistas llegados del norte con la ikurriña y la txapela. Los pobres, que tenían ya preparado su particular Titanic, chocaron antes de partir con un glaciar teñido de azul y grana: el Barça.

Durante el día tengo que reconocer que me gustó el ambiente tribal entre aficiones. Una atmósfera distinta a cualquier partido de Liga. Es la Copa, un torneo añejo que lo domina el que mejor juega y no el que más anima. Porque, amigos vascos, estos títulos no se ganan con cánticos, sentimientos paternalistas, entrenadores que se creen la reencarnación de Napoleón mientras arengan a sus jugadores o gritos de Athletic Txapeldun (campeón) y Toquero Lehendakari. Eso es muy bonito, mucho, casi tanto como el romance vivido en el Titanic. Pero esto se gana jugando al fútbol, algo que no sabéis hacer. El final, evidentemente, fue trágico: hundimiento, choque brutal, pesadilla, Gabarrazo. Yo lo tengo claro: incomparecencia. Ale colegas, a la dura realidad. Si queréis paseito por la ría lo hacéis a pie que ahora viene el buen tiempo. La Copa, si eso, se la dejáis a Guardiola y sus chicos.

¡Visca el Barça!

El Uruguayo

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Me dijo una persona el otro día que Pinto parecía uruguayo. Me hizo mucha gracia pero, mientras más le veo, más me lo parece. Esa melena densa y negra, esa tez morena, esos rasgos tan marcados en la cara… no lo sé. Quizás si; quizás no. Lo cierto es que nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) hace 33 años y, tras estar con el Celta en Segunda, le llegó la oportunidad de su vida al fichar por el Barça. No es uno de los grandes protagonistas del equipo, hasta ahora, pero cuando hay goles es el primero en recorrer la banda, apretar los dientes y levantar los brazos. Se le ve orgulloso de vestir los colores azulgranas. De momento, ahí ha demostrado esa sangre ‘uruguaya’, que se distingue por vivir con mucho ímpetu cualquier éxito o fracaso. Tanto esfuerzo, perseverancia y paciencia (siempre a la sombra de Valdés) le convirtió el héroe en las semifinales de Copa frente al Mallorca parando el penalti decisivo a Martí. Levantó los puños sin gesticular, pero su rostro daba pistas de una sonrisa interna de oreja a oreja. La felicidad obtenida por el esfuerzo. La gesta lograda en la Isla será premiada ahora con la titularidad contra el Athletic en la final, algo que se ha ganado, algo que debe aprovechar para comenzar a levantar títulos de una vez. Estaré allí, en Valencia, con muchos culés más, para encomendarnos a los goles de Bojan, el ‘Matador’, y las paradas de Pinto, el uruguayo. Nació allí, en pleno corazón de Cádiz.
¡Visca el Barça!

Pollo con guacamole

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Tengo mi casa llena de aguacates, un alimento perfecto como sustituto natural vegetariano de las proteínas contenidas en carne, huevo, queso o diversas aves de corral. Anoche, tras el impresionante ‘chorreo’ del Barça al Almería, se me pasó por la cabeza contactar con el ‘manito’ Hugo Sánchez para preguntarle por una receta mexicana que me encanta: salsa de guacamole. Yo tenía ya el pollo preparado en taquitos finos y pensaba que Huguito me daría algún secreto picante que le enseñaron en su país, pero finalmente me dio pena llamarle. Pensé que estaría agotado tras una semana tan dura donde, en lugar de preparar el partido, estuvo enseñando a Negredo a emular sus chilenas y ‘jodiendo’ las quinielas a los apostantes: “Yo no estaría seguro en apostar por el Barça”, dijo el mexicano en varios medios. ¡Muy bien Hugo! Tras el favor que nos hicisteis, ya estás más cerca de entrenar al Madrid, tu gran sueño.
Una cosa tengo clara, se ve que incidiste en el remate, porque no recuerdo un tiro entre los tres palos del Almería, que dio una imagen patética y eso que en la grada estaba Unai Emery, el inventor de este equipo. El tío, después de no hacer bien su trabajo en Valencia la noche del sábado, se piró a Almería para beberse unos vinitos con canapés en el Estadio Juegos Mediterráneos. Desconozco si los pizcolabis eran nachos con salsa guacamole hecha por Hugo. Si es así, el que se los merendó poniéndose fino fue Bojan, una buena noticia para el fútbol. Una sonrisa para mi equipo. La moraleja del partido fue clara: los que saben entrenar a los banquillos (Guardiola) y los cocineros a la cocina.
¡Visca el Barça!

Perico que no vuela, perico a la cazuela

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Lo reconozco. Lo pasé mal. Anoche se me atragantaron las patatas fritas y me pasó por mal sitio la cerveza. Nunca ceno a gusto cuando juega mi equipo, así que decidí dejarla a medias cuando la trenza de Pinto comenzó a alborotarse. ¡Gran retiro dorado el de este tipo! Pasó del Celta en Segunda al futuro campeón de Europa con el único fin de dar sustos.
Volvamos al principio. Lo que suele pasar cuando uno no cena a gusto por nervios es que, campado el temporal, vuelve el hambre. Pero ya el menú fue bien diferente: pasé de comer patatas fritas, salchichón y foie gras a periquitos a la cazuela. ¡Buenísimos! ¡Para chuparse los dedos! Hubo un momento en los que creí que no me los comería, que ya se los comía Pinto por mí, pero afortunadamente lo conseguí. La verdad es que así lucen más, como este Barça que ahora se enfrentará al Mallorca en las semifinales. Nunca he estado en esta isla, pero estaré encantado de comerme una ensaimada. A este ritmo, y teniendo en cuenta que el triplete está a la vista, me voy a poner tibio.
¡Visca el Barça!

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