
Agarraros que vienen curvas. Me han dicho varias personas que les mola bastante mi blog así que he decidido creérmelo. Como no soy guapo y no tengo mucho dinero, he decidido que voy a tenérmelo un poco subido y afinar mucho más mis críticas. Hacerlas más duras, directas donde más duelen. No se me ofendan, pero vivo cerca de periodistas que tienen fama pero no conocen la ética.
Por favor, pinchen el enlace de esta página, La libreta de Van Gaal, y vean lo que ha hecho Manolo Lama en la COPE. No olvidemos que hay gente que admira a este hombre. Lo sé porque veo cada vez que voy al Bernabéu a la gente de a pie que se quiere hacer fotos con él. Gente corta, por supuesto. Cuando ya pensábamos que el incidente del mendigo era suficiente, ahora quiere falsear una entrevista con Cristiano Ronaldo utilizando las respuestas del portugués como exclusivas, cuando habían sido sacadas de canutazos.
Lama es el ejemplo de un periodismo ruin, zafio, vulgar, populista. Por cierto, pertenece a la COPE, la emisora de los obispos. Me reservo mi opinión sobre los obispos, pero diré que la iglesia es un atraso para la sociedad. Normal que Lama y Alcalá acaben allí.
Vamos al lío con otro tema.
En mi pueblo hay un individuo que de pequeño le quitaban el bocadillo en el colegio y le pegaban palizas. El chaval, que ahora es ingeniero de aeronáutica, era el típico que cuando los demás insultábamos a los perros sin raza, él decía “maldito doberman”. Pues bien, el otro día ví a un chaval en el metro que no tenía más de 20 años y venía vestido con pantalones de pinza, camisa blanca y zapatos feos y horteras. No era su vestimenta del curro, porque sus compañeros, todos veinte años mayores que él, venían con vaqueros y zapatillas. Resulta que el joven se peinaba para adelante y no paraba de hablar de física cuántica. ¡Cerebrito! Luego se bebió un poco de batido y se manchó el labio y la mejilla. Ahí se quedó el pegote, porque estaba demasiado ocupado con su tema de conversación como para darse cuenta del ridículo. Entonces pasó a ser un chaval hablando de física cuántica con la cara manchada de batido. Listo, pero bobo. Superdotado, pero ‘toli’.
En Primera División hay a uno que también tiene lo suyo. Se llama Javi Martínez, juega en el Athletic y es muy bueno. No descartéis que un día juegue con la cara manchada de chorizo o chocolate. Tened en cuenta que está hambriento porque en el cole de Pamplona seguro que siempre le quitaron los bocadillos. De momento, también se peina para adelante y tiene una sonrisa de repelente niño Vicente. Nadie dijo que esto no podía ser compatible con las matemáticas, la física, la astrología, la filosofía o con ganar el campeonato del mundo. Por cierto, suena para el Barcelona y yo no lo quiero ni en pintura.
¡Visca el Barça!