Teoría sobre el estatismo

Hace muchos años, un conocido de mi pueblo se fue a los carnavales de Badajoz y, volviendo a casa, con su gran ‘castaña’ le dio por entrar en un bloque de pisos para robar un gato de porcelana. Resulta que, como ya había salido el sol, la dueña de la vivienda enloqueció y dijo que ese gato era suyo. La respuesta del personaje éste, según me cuentan, pasó a la historia: “¿Este gato es suyo señora? Vamos a hacer una cosa. Yo lo pongo en el medio y que elija criatura con quién se quiere ir”. Ese gato nunca se movió, un estatismo parecido al de Zlatan Ibrahimovic. Definitivamente, tras el encuentro contra el Almería, no sólo pienso que es peor que Eto’o, sino que el Barça juega mejor con diez que con once, cuando él está entre los titulares. No se mueve, estorba a Messi o Pedro, protesta, pega codazos, guantazos, no para de quejarse, está permanentemente enfadado con el mundo y obstaculiza el paso a Bojan. Si le pones entre la vieja y el de mi pueblo se mueve menos que el gato seguro. Para el fútbol no vale, pero sí quizás para explicar en las universidades la teoría sobre el estatismo.
¡Visca el Barça!











