Posts tagged: Athletic

Pincho de morcilla

morcilla4

Ahora resulta que por dar mi opinión, sin insultar en ningún momento a nadie, me llaman subnormal, primitivo y un millón de cosas más. Me quieren decir qué es y qué no es elegante. Quiero decir a todos los que me ponen así que les perdono, porque probablemente no conocen esta palabra ni saben para qué sirven los blogs… mucho menos que todos tenemos derecho a opinar. A este paso no me va a gustar ni el pincho de morcilla con huevo de codorniz, pero de todas formas agradezco todas las críticas ‘constructivas’ que me ponen los hinchas del Athletic. A McManaman le diré que no me parece ofensivo que alguien diga que el Camp Nou es feo y cutre. Es más, no le daría importancia. Por cierto, no te vi aparecer cuando hacía referencia a la nariz de Begiristain y la barriga de Laporta. ¡Pájaro!
Y en medio de este temporal, ayer jugó mi Barça ante un City que juega peor que el Daganzo. Cierto que se llevó el partido y el Gamper, pero este Barça tiene muy buena pinta con su cantera y con Ibrahimovic, esa especie de fauno, un híbrido con fortaleza, calidad, competitividad y magia. Ah! Espero que ahora no me escriba ningún familiar de Ibrahimovic por decirle fauno, que el personal está un poco sensible.
¡Visca el Barça!

Ruge La Catedral

leon

La noche del jueves se reunieron dos equipos de barrio en el vetusto San Mamés para jugar una pachanga. Ganó el Young Boys, un equipo suizo que se conoció el día anterior en un garito de fiesta y decidió inscribirse a la ‘nueva’ UEFA. Enfrente, estaba un león herido, por la estocada del Barça en Copa, que acabó por pedir clemencia. Cayó el Athletic, con su Toquero, con su lehendakari, con su Yeste y con su Caparrós, un motivador compulsivo que cuenta con un equipo más acabado que La Falange. Porque, seamos sinceros, el conjunto vasco es el que peor fútbol practica de toda España, peor incluso que el Pinto, el Valdemoro, el Guadarrama o el Polideportivo Lepe. El Athletic es un grupo de personajes que se juntan cada domingo para tomar pinchos, beber Txakoli y luego pegar patadas a un balón y, si puede ser, con la puntera. Eso es lo que hacen Amorebieta o Aitor Ocio, que comenzó como modelo y terminará en la pasarela de su barrio. ¿El fútbol? Lo practicó para liberarle del estress que provoca vivir con su belleza. No pasa nada; también le sucedió a Narciso.

Dentro de quince días iré a Bilbao por primera vez en mi vida y espero conseguir una entrada para la ida de la Supercopa contra el Barça. Al menos no me aburriré con el juego de mi equipo y las lecciones magistrales de Pep en el banquillo. En el fondo me da pena del rival y de sus hinchas, a los que deberían dar una paga por ir al estadio y aguantar el tormento. Por cierto, si algún vasco se cosca de este post, que me recomiende sitios para llenar la barriga antes de ver la película de risa que luego me espera en La Catedral. Por cierto, va de rugidos. Agur.
¡Visca el Barça!

La Ría del Nervión

nervion

Nunca he estado en Bilbao, pero me gustaría ir para ver el Guggenheim y tomarme unos vinos con sus respectivos pinchos. Además, desde que le metimos mano al Athletic en la Copa, tengo curiosidad para ver como ha quedado la Ría del Nervión, de la que tanto presumen. Confirmo que, justo antes de la final, he escuchado comentarios sobre ella como si se tratara del mismísimo Océano Atlántico. Seguro que si le queda algo de agua, que lo dudo, estará llena de ruedas desgastadas y las botas viejas que tiró Zubizarreta o Endika en el 84, cuando el color acababa de aterrizar a la televisión. Pues bien, los tíos hablan de ella como si estuviera repleta de langostinos y corales, camarones y sirenas. Agua marina, cristalina, peinada por la brisa.
Se las prometían muy felices, pero no contaban con el temporal que asoló la ría, convirtiéndola primero en charco y luego en un páramo. Aún así, como de ilusiones se vive, el Athletic tuvo un recibimiento en Bilbao diez veces más grande que el del campeón de Copa en Barcelona. La justificación que dan es que son una gran afición, que siente los colores, que su amor es desinteresado. Teniendo en cuenta este hecho se me ocurre que, si el equipo encima hubiese ganado, los hinchas habrían llevado rodilleras para hacer favores a los jugadores. Justo antes de verter sobre ellos el agua bendita. De la Ría de Bilbao no, claro. Ante la sequía de agua y de títulos han decidido reutilizarla para que desfile Aitor Ocio con su perro. Es su verdadera profesión y, en la moda como en el fútbol, mandan las vanguardias.
¡Visca el Barça!

El arma de Eto’o

etoo

Es curioso, pero cuando un tío pierde los nervios y se desquicia se vuelve vulnerable y, a veces, irreconocible. Ocurre en las mejores familias, en los seres más poderosos y en cualquier ámbito de la vida. Le ocurrió a Maradona, que pasó de ser un dios del fútbol a disparar con un rifle de aire comprimido a periodistas y luego cobrarles por conceder entrevistas (sé hasta la cantidad que pide). En el siglo XVIII también le sucedió a Luis XVI, que no pudo impedir la Toma de la Bastilla (marcó el inicio de la Revolución Francesa) y pasó de ser inmortal a prácticamente pedir clemencia. Nos vino bien que acabara el Antiguo Régimen, pero quién se lo iba a decir. Mucho menos a él, eternamente feliz en su corte artificial donde sólo había baile de máscaras. Todo falso, como el Rococó.
Algo similar está pasando con Samuel Eto’o, que ha pasado de jugar con metralletas y escopetas a hacerlo con pistolas de agua, de esas que te regalan con los botes de Nivea o que puedes adquirir en las ferias de los pueblos, dependiendo de cuántos palillos caigas. Si no caes ninguno te dan la pistola, sólo por participar. Si caes los tres, en tres intentos, te suelen dar un peluche que te ‘venden’ como El Rey León. El hermano Samuel lleva dos partidos; Athletic en Copa y Mallorca en Liga; cuya obsesión por el gol llega a rozar lo enfermizo. Su ansia le convierte en mediocre, su egoísmo es dañino para el Barça, el rifle con el liquidaba búfalos en África y porteros en España ha sufrido una dura mutación. Como la vejez. Antes compraba cartuchos; ahora le vale con abrir el grifo para llenar su pistola de agua. Por el bien de los culés, más nos vale que no la lleve a Roma. No queremos seres vulnerables contra el Manchester.
¡Visca el Barça!

Titanic vasco

titanic

Ante todo pedir disculpas por no comparecer durante los dos últimos días. Estuve en Valencia viendo levantar a mi equipo la Copa del Rey y me dio penita ver a esos pobres vascos que ya se veían en La Gabarra como Leonardo Di Caprio y Kate Winslet, subidos en el trasantlántico del amor. Hay algo de esa peli dirigida por el gran James Cameron que se asemejó a los artistas llegados del norte con la ikurriña y la txapela. Los pobres, que tenían ya preparado su particular Titanic, chocaron antes de partir con un glaciar teñido de azul y grana: el Barça.

Durante el día tengo que reconocer que me gustó el ambiente tribal entre aficiones. Una atmósfera distinta a cualquier partido de Liga. Es la Copa, un torneo añejo que lo domina el que mejor juega y no el que más anima. Porque, amigos vascos, estos títulos no se ganan con cánticos, sentimientos paternalistas, entrenadores que se creen la reencarnación de Napoleón mientras arengan a sus jugadores o gritos de Athletic Txapeldun (campeón) y Toquero Lehendakari. Eso es muy bonito, mucho, casi tanto como el romance vivido en el Titanic. Pero esto se gana jugando al fútbol, algo que no sabéis hacer. El final, evidentemente, fue trágico: hundimiento, choque brutal, pesadilla, Gabarrazo. Yo lo tengo claro: incomparecencia. Ale colegas, a la dura realidad. Si queréis paseito por la ría lo hacéis a pie que ahora viene el buen tiempo. La Copa, si eso, se la dejáis a Guardiola y sus chicos.

¡Visca el Barça!

WordPress Themes