La prensa como chivo expiatorio

Dice Gerard Piqué, al que admiro como futbolista pero no como persona, que la derrota ante Suiza iba a rebajar la euforia de la prensa. Sí, Piqué, la culpa es de la prensa amigo. Ya lo dice The Times, que focaliza a Sara Carbonero como la clave del desastre. Lamentable.
Sé que esto no lo leerá mucha gente, ni quiero, pero diré quiénes son los culpables para mí. Fundamentalmente son dos: El Santo Casillas y Piquenbauer. El primero lleva dos años sin detener un elefante en una tubería, mucho antes incluso de conocer a su ‘amiga’ de Tele5. El otro es un gran futbolista que últimamente tiene la cabeza en los anuncios de las galletas Príncipe o firmar autógrafos en las biografías que presenta como suyas. O quizá en alguna pasarela, y eso que dijo que él repudiaba el mundo de la moda. ¡Dime de qué presumes y te diré de qué careces amigo! La prensa deportiva es demasiado previsible, casi tanto como el juego de España, pero no debe ser el chivo expiatorio de una derrota vergonzante, un puro fracaso. España está donde se merece, haciendo cábalas para clasificarse en un grupo pésimo. A Piqué le da igual, porque él seguirá escribiendo libros y patrocinando tonterías. ¿Casillas? El tío este, independientemente de su relación amorosa, atraviesa un estado de forma a la altura de Angoy, el yerno de Cruyff. Pero a esta España no se le puede criticar porque es campeona de Europa y es muy buena. Buena cuando no juega y dejan que sean las demás quienes dan espectáculo. España tiene los mismos Mundiales que Argelia. ¿Por qué Argelia no está entre las favoritas? Menos mal que ya queda menos para que Guardiola ponga en liza su Pep Team 3.0. Por cierto, como el Barça fiche a Fernando Torres, a algún tío mata con esos controles que hace. Con él arriba es el camino más fácil para bajar a Segunda División.
¡Visca el Barça!










