Posts tagged: Ángel Torres

La afición del Getafe

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Veo que el personal getafense se ha indignado con el comentario que hice sobre su afición. Me equivoqué, cierto, porque en realidad pienso que este equipo no tiene afición. Todos se suben al carro ahora; por no decir a la estatua patética de Ángel Torres que custodia el Coliseum; y dicen que son ‘azulones’ hasta la médula. Los únicos incondicionales de este equipo de barrio de Madrid son los cuatro de turno que iban a Las Margaritas. Ahora todos son del Madrid, Atlético o Barça. Todos van al campo cuando el equipo juega cuartos de final de UEFA y semifinales de Copa. El resto de los días se pasean por el parque de enfrente a la universidad comiendo pipas y paseando al perro. ¡Qué lástima de Cibelina! Todos la utilizan para venerarla en las fiestas, nada más. No pasa nada, ellos se contentan con su réplica de Coliseo Romano, su Cibeles pequeña, sus deshechos del Madrid y con dar nombre a un futbolista que nunca jugó con ellos: Alfonso Pérez. ¿Qué clase de equipo es éste? A ver cómo le explicas todo esto a un guiri que come paella en la Plaza Mayor de Madrid y se harta de sangría a las seis de la tarde. Imagínate si encima tiene los mofletes rojos.
¡Visca el Barça!

Hepburn y el Getafe

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Voy a intentar no hablar de los árbitros. Hablaré del Getafe, construido a imagen y semejanza de Míchel, alias el ‘posturitas’. El conjunto con menos afición de España jugó una hora con un jugador más y algunos segundos incluso con dos. Ni con esas le dio para crearle peligro al Barcelona, que ha demostrado saber ganar también cuando toda España desea que pierda. El Getafe la toca bien gracias a Parejo, Manu del Moral, Albín y compañía. Sabe jugar al fútbol muy bien. A veces tan bien que empalaga, como el sirope de chocolate. Es demasiado dulce, algo así como ver a Audrey Hepburn en ‘Desayuno con diamantes’ o ‘Vacaciones en Roma’. La chica ahí tan mona, tan buena que da pena hasta hacerle algo. Le falta ese punto malicioso, ese tercer ojo controlador y avispado, esas dotes de mando para que te acabe de camelar. No lo tiene, como tampoco lo tiene el Getafe, un equipo que es tan dulce que a veces resulta insípido, gaseosa, vino blanco de cartón, ese que tiene tres grados menos que el agua. Su fútbol le da para ganar al Athletic, el Espanyol o cualquier equipo de ese corte segundón. Con el Barça, amigo, desprende la misma sensación de esa amiga confidente a la que le cuentas los problemas. Es guapa, pero te aburre demasiado. Casi tanto como los que hablan siempre de los árbitros.
¡Visca el Barça!

La felicidad existe

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Como estoy un poco explotado y no tengo tiempo hoy de escribir os dejo aquí mi careto para que os alegréis la vista. La camisa me la compré ayer porque este finde tengo una boda que empieza justo a la hora del Barça. Evidentemente haré como que escucho aténtamente al cura mientras me pongo los auriculares del partido. Merece la pena escuchar la vuelta de Iniesta.
¡Visca el Barça!

El sino de Casquero

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Probablemente vaya yo antes que él, pero estoy seguro que él se lo merece mucho más. Si un servidor fuera presidente del Getafe hoy mismo mandaría a Javier Casquero a la cola del INEM. En ella hay casi cuatro millones de personas por múltiples razones: afectadas indirectamente por la crisis del ladrillo, la poca venta de revistas y periódicos, la recesión en la compra de automóviles o la caída de la Bolsa. Allí, en ese páramo sombrío, hay gente normal, inocente, gente que está ahí por algo que no estaba en sus manos, injusticias. No me refiero, evidentemente, a Casquero, un peón del fútbol que un día quiso ser escultor, un mecánico que tuvo la maravillosa idea de intentar apretar tornillos con seda entre las manos. Lo intentó sin pararse a pensar con quién jugaba; ilusiones de los aficionados getafenses; contra quién; Real Madrid; y dónde: Santiago Bernabéu. Olvidó que, llamándose Casquero, era imposible entrar en el mismo volumen de la enciclopedia que Panenka. Esa es la diferencia entre los buenos jugadores y los fracasados, esos que hacen las cosas a destiempo y mal, esos que intentan lo que no está a su alcance. Es como ser un mileurista y embargarte con un Ferrari, como tener diez euros en el bolsillo e irte al Txistu con Manolete. Hay que ser conscientes de quiénes somos y Casquero, a sus 33 años, no lo es, ya que nunca se enteró de la falta de respeto cometida en tal evento, sobre todo estando el Getafe como está. Si tú cometes un error de tal magnitud en tu trabajo estás fuera, sobre todo en estos tiempos. Un día después estarías en esperando tu turno en la oficina de empleo mientras disfrutas de tu bocata de mejillones y lees el ADN, Qué, 20 minutos o diario Metro. Ahí tendría que estar hoy el estrellado que, justo el día que quiso ser Panenka, se convirtió en un auténtico fracasado. Hoy más que nunca deseo que el Getafe baje a Segunda División, pero sufriendo lentamente, como más duele, como ese balón que salió de su bota a 1k/h mientras llegaba a los brazos de Iker Casillas. ¡Bendito penalti hijo!
¡Visca el Barça!

La Cibelina de Getafe

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Cuando visité Getafe por primera vez me quedó claro que Santiago Calatrava nunca estuvo allí. Tampoco Mies Van der Rohe, Álvaro Siza o Rafael Moneo, algunos de los principales arquitectos del siglo veinte. Muchos de ellos también hicieron sus pinitos en la escultura, ese arte de esculpir que poco o nada conoce el abanderado que diseñó la famosa Cibelina. El pavo hizo una pequeña efigie de la diosa Cibeles y la ubicó en el centro de Getafe para que el equipo celebrara allí los éxitos. ¿Qué éxitos? ¿Perder dos veces seguidas la final de Copa? ¿Que remonte el Bayern un 3-1 en la prórroga y te eche de la UEFA? Vaya tela Ángel, menudo merengue que estás hecho. Hasta te fijas en su fuente para ponerla en esa barriada de Madrid llamada Getafe. Te juro que, cuando la ví por primera vez me pareció más cateta que las que tenía mi pueblo hace muchos años, cuando la gente iba a llenar allí garrafas y cubos de agua. Pero bueno macho, que no me sorprende nada. Sería imposible pensar que sois capaces de innovar cuando pusisteis a vuestro estadio el nombre de un futbolista penoso que ni siquiera jugó allí. Un jugador, Alfonsito, que fracasó en el Madrid y ya en el Barça aportó lo mismo que la música de ascensor, ésa que a veces ni te das cuenta que está.
Por cierto, no sé si sabéis que allí irá mi Barça para mojaros la oreja. Se me ocurre que podíais llenar la fuente de agua, si cabe algo, para bañaros después del partido. No por la victoria, tampoco por que haga calor, pero sí por lo calentitos estéis por la paliza. Yo, evidentemente, estaré allí para comprobarlo. Sin Calatrava, por supuesto.
¡Visca el Barça!

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