Las mañanas con Esperanza

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Para los que no conozcan la palabra caos deberían venirse a Madrid unos días de vacaciones. Si ya de por sí el subsuelo es feo en cualquier sitio (salvo en Roma), ahora encima no te dejan verlo. Está lleno de piquetes y cintas que precintan el metro, por horrible y sucio. Mientras, en la superficie, están los impresentables sindicalistas sobornando a la misma presidenta de la Comunidad de Madrid: Esperanza Aguirre. La pobrecita está contra las cuerdas, sin soluciones. Creo que comparece siempre a media mañana, cuando la población ya lleva seis horas en pie. Tendrá que dormir, digo yo. También echar el mañanero, ese que siempre es susceptible de convertirse en doble. Ahí se pierden un par de horas, sobre todo sin contamos la previa, el cigarro, el café y el zumo de naranja con tostadas. ¡Habrá también que desayunar! En el fondo estoy contento con esta huelga, porque mi indignación es tal cuando llego a casa que todo lo que me encuentre me parece el paraíso, incluso ver a la selección. Hoy Santi Segurola, al que tenía por serio y moderado, incluso le ha dado cuatro puntos a Villa y ha dejado entrever que España es el edén, un país bajo la luna lunera. Comentaré brevemente varias cosas sobre la Selección: durante la primera hora no sabía si estaba viendo los octavos de un Mundial o un documental sobre los mosquitos de Lido (Venecia) en agosto. Luego el fútbol despertó gracias a la ausencia del peor jugador de largo del Mundial: Fernando Torres. ‘El Niño’ es un innovador. Un Sergi Arola o Ferrán Adriá del fútbol. Ellos deconstruyen en la cocina y Torres lo hace en los regates. Ha inventado el del futbolista que regatea al aire, se hace un lío y luego, un minuto después y cuando ha perdido el balón, se tira al suelo para justificar el ridículo. No nos engañemos, el hecho de que Llorente lo hiciera bien ante Portugal sólo se debe a que entró por un ente. La cosa sólo podía mejorar. De Cristiano y su salivazo ni hablamos, que ahora estará llorando y no quiero hundirle más.
¡Visca el Barça!

La Dolce Vita

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Este fin de semana he visto una de las películas que tenía en mente desde hace mucho tiempo: La Dolce Vita. La otra que tengo, y que aún no he visto, es Ed Wood.
Fellini resalta en esa obra de arte dos mundos, uno que se ve y otro que se intuye. El primero es el de esa aristocracia italiana de finales de los 50 que hace fiestas clandestinas para esconder todos sus deseos y vergüenzas. Un mundo de derroche, lujuria y orgías. El otro mundo, el verdadero, es el de una sociedad hueca, vacía, infeliz, incomunicada. Así era Italia en esa época. Un país escondido de todo, con deseos tórridos pero sin valentía para llevarlos a cabo. Había collares, coches de lujo y festines pero, detrás de eso, estaba la nada. Creo que esa apariencia existe un poco en la relación entre la sociedad española y ‘La Roja’, y también en todo lo relacionado con el Real Madrid.
Por partes: ahora todo el mundo es de España, porque en el fondo la sociedad está demasiado aburrida con tanto paro y se tiene que agarrar a algo. No lo sienten, pero no se atreven a decirlo. Yo sí, me importa un pimiento. Es más, si se enfrenta a Argentina me gustaría que fuera una marioneta en manos de Messi.
Lo del Madrid es otra historia, es otro tipo de falsedad. Es un club lujoso y simple a la vez. Está cubierto de oro, pero no tiene cimientos para soportar semejante alarde de opulencia. Da la sensación que prende de un hilo y que, si se rompe, se cae al vacío. Algo de esto le sucedió a Steiner, el amigo de Mastroiani en la peli. El polo opuesto es el blaugrana.
¡Visca el Barça!

Un nuevo Ministerio

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Ahora que está sonando Leire Pajín para ocupar un nuevo cargo ministerial, le propongo al señor Zapatero la creación de un nuevo Ministerio: el de Defensa y Preocupación por las piernas y la moral de Andrés Iniesta. Me baso a que esto es lo que más preocupa al país. Ni recortes sociales, ni caprichos en los ayuntamientos de Marbella, ni incidentes de Castedelldefels, ni partidos eternos en Wimbledon ni leches. Aquí sólo preocupa Andrés Iniesta. Es por ello han pedido un cargamento de algodón a Perú para proteger a la criatura blanquecina. Quiero que eliminen a España, por lo menos para que se cambie de tema. El país se va a pique, todo gira alrededor de Iniesta y ZP no da crédito.

¡Visca el Barça!

Mi visión de Sudáfrica

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En realidad no voy a dar mi opinión sobre Sudáfrica, un país sobre el que me estoy documentando bastante pero no lo suficiente como para enjuiciar tantos años de historia. Hablaré y criticaré a la prensa deportiva que ha viajado a Sudáfrica, alguna de ella para destapar cómo funciona allí la prostitución, por cuánto puedes tener relaciones sexuales y dónde. Prometo que leí ese artículo en el diario Marca y lo firmó Miguel Serrano, al que llaman látigo porque se cree Indiana Jones, supongo. El personaje éste, desde lo de Calderón, va ahora de periodista de investigación sobre sucesos. El artículo es para denunciar al periódico, como poco. ‘Sexo a cambio de una bolsa de pan de molde’, era el titular. Lo típico ahora parece que es hablar de la inseguridad y pornografía del país, y la única razón es porque el fútbol, en general, no ha aparecido. Mucho menos el de España, que contra Honduras parecía que se estaba dando un masaje tonificante en un balneario. Casillas está para servir cañas en los bares de Móstoles, Fernando Torres para abrir y cerrar los campos de fútbol del Cerro del Espino y Jesús Navas para tirar al plato en las casetas de la feria de Abril. Por los centros al muñeco, lo digo. Si no llega a ser por Piqué, Busquets y Villa, tres blaugranas, llenamos los periódicos de noticias sobre expropiación de diamantes y redes de mafias rusas, rumanas o búlgaras. Ésta es la prensa deportiva, señores. A ver si cuando se celebre la Copa del Mundo en Brasil cuentan también que por la calle hay niños esnifando pegamento. Por cierto, no sabía que jugara Izaguirre con Honduras. ¿Boris no era más de tele y de prensa?
¡Visca el Barça!

La prensa como chivo expiatorio

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Dice Gerard Piqué, al que admiro como futbolista pero no como persona, que la derrota ante Suiza iba a rebajar la euforia de la prensa. Sí, Piqué, la culpa es de la prensa amigo. Ya lo dice The Times, que focaliza a Sara Carbonero como la clave del desastre. Lamentable.
Sé que esto no lo leerá mucha gente, ni quiero, pero diré quiénes son los culpables para mí. Fundamentalmente son dos: El Santo Casillas y Piquenbauer. El primero lleva dos años sin detener un elefante en una tubería, mucho antes incluso de conocer a su ‘amiga’ de Tele5. El otro es un gran futbolista que últimamente tiene la cabeza en los anuncios de las galletas Príncipe o firmar autógrafos en las biografías que presenta como suyas. O quizá en alguna pasarela, y eso que dijo que él repudiaba el mundo de la moda. ¡Dime de qué presumes y te diré de qué careces amigo! La prensa deportiva es demasiado previsible, casi tanto como el juego de España, pero no debe ser el chivo expiatorio de una derrota vergonzante, un puro fracaso. España está donde se merece, haciendo cábalas para clasificarse en un grupo pésimo. A Piqué le da igual, porque él seguirá escribiendo libros y patrocinando tonterías. ¿Casillas? El tío este, independientemente de su relación amorosa, atraviesa un estado de forma a la altura de Angoy, el yerno de Cruyff. Pero a esta España no se le puede criticar porque es campeona de Europa y es muy buena. Buena cuando no juega y dejan que sean las demás quienes dan espectáculo. España tiene los mismos Mundiales que Argelia. ¿Por qué Argelia no está entre las favoritas? Menos mal que ya queda menos para que Guardiola ponga en liza su Pep Team 3.0. Por cierto, como el Barça fiche a Fernando Torres, a algún tío mata con esos controles que hace. Con él arriba es el camino más fácil para bajar a Segunda División.
¡Visca el Barça!

Iniesta es chino

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En un país con más de cuatro millones de parados, con Zapatero en plena reforma laboral para fomentar empleo, con Parada haciendo el chorra en la tele, con Belén Esteban copando las portadas de Don Balón y Eduardo Inda demostrando que la tontuna no tiene fin… ahora resulta que la noticia más importante, y que ha tenido en vilo a España, durante la última semana, ha sido si jugaba o no Andrés Iniesta titular frente a al Portugalete y/o Suiza. Iniesta es una apología de la sensibilidad, con lo dulce e inconsistente que conlleva ese término. Tras Sudáfrica, le recomendaría unos días de playa en Benidorm, el lugar preferido de mi abuelo. Quiero que ya le de el sol para que quite esa cara de pena con los ojos arrugados de dolor, como un chino. Se parece a Lechoso, el mejor personaje, sin duda, de la película ‘Yo, yo mismo e Irene’. ¿Cuándo va a acabar este penoso Mundial? ¿Acaso Parada y su colega el pianista no están haciendo el pakete lo suficiente como para no hablar más de ellos? Siempre quedará Benidorm, querido Andrés. De todas formas, como dice Roberto Palomar, lo que diga Inda. Muy recomendable.
¡Visca el Barça!

Consejos a Sandruscu

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Me he visto el 90% de los partidos del Mundial simplemente para argumentar mi tesis de que este torneo es una mentira. El peor partido, sin duda, lo ví el viernes por la noche tomando pintas en un pub irlandés: Francia-Uruguay. El nivel mostrado por estas dos selecciones campeonas del mundo me recordó al del Getafe B-Portugalete. Lo mejor, sin duda, las cervezas, que precedieron a un par de raciones de mejillones con vino blanco de Rueda. El sábado ví a la Inglaterra de Capello, que se iba a comer el mundo y ahora resulta que se presentaron en Sudáfrica con una calamidad de portero. Green paralotodo, para los amigos. El domingo me di una vueltecita por la feria del libro y compré Historias de Roma, de Enric González. Cuando llegué a casa ya teníamos presidente: Sandro Rosell. Recuerdo que Laporta le llamaba Sandruscu al inicio de su primera candidatura. Eran amigos, ahora tienen demandas interpuestas.
Laporta ha demostrado que se puede triunfar en lo deportivo y ser lamentable en lo institucional, algo que quiere corregir Rosell, al que el barcelonismo venera porque se trajo a Ronaldinho, clave en el viraje del Barça arcaico al actual.
Mi favorito era Rosell, por descarte. A Benedito le falta nombre, mientras que Ingla y Ferrer no valen como delfines ni para el zoo de Madrid. Sandro ha sido un hombre silencioso que ha esperado su momento, pero que ahora debería tomar una serie de decisiones. Mis consejos son:
- destituir y echar de España a Johan Cruyff.
- Intentar cerrar todos los campos de golf para que este tío no juegue y de allí titulares a la prensa.
- No fichar a Cesc Fábregas, porque sería como recordar los tiempos de Rochemback o Geovanni.
- Rediseñar los estamentos del club para que allí nunca jueguen Ribery o Di María, los grandes fiascos del fútbol mundial.
- Mantener de por vida a Messi, Xavi, Iniesta, Valdés, Alves o Piqué.
- Meter a Chygrinskiy en una caja y ponerle un lazo.
- Mandar a Ibra a cuidar barbechos y enderezar alambres.
- Enchufar a Txiki Begiristain en algún medio para que siga relacionándose con la prensa, una costumbre que tenía en los descansos.
- A Zubizarreta y Rexach prohibirles la entrada al Camp Nou. También a Alexanco.
Seguiré contando más, cuando se me ocurran que ahora tengo sueño.
¡Visca el Barça!

El fichaje de La Roja

santos

Me gustaría que siempre jugara mi Barça, pero como es no es posible me jodo y me aguanto. Eso sí, la gran desgracia será para los que sigan el Mundial a través de Tele5.

¡Visca el Barça!

El clímax

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La vida es una concatenación de hechos sin sentido que van creando una forma invisible, tu forma. Para ir moldeándola influye tu capacidad de raciocinio de las cosas, tu riqueza, tus sentidos. También del prisma desde dónde se analiza todo. A veces éste puede ser indetectable y otras veces más gordo que las gafas de Barragán. ¡Sí, cómo estamos, bueno!

Israel, lejos de verse como un país ocupante e instigador en Gaza, se ve como mártir, un pobre país aún dañado por el yugo de Auschwitz. Su torpedeo a la flotilla lo ve como algo necesario para que la humanidad evolucione. Esto es un caso extremo que explica los diversos puntos de vista que pueden tener las cosas. Sucede con Mourinho, al que le veo como un tipo resentido, siempre pensando en el Barça, y otros le ven como un efebo griego, un kuroi atractivo, incluso para ellos. Poco menos que el ideal de belleza contemporánea: bajo, piel oscura a base de rayos uva, canas, chulería y traje chaqueta. Ah, también esa raya al lado marcando tendencias en el peinado. Sobre todo tendencia.

La Selección es también algo que me sorprende, sobre todo por el revuelo que causa. Ayer apagué la tele y fui a cerrar la ventana cuando aún faltaban cinco minutos para el final. De pronto me detuve a ver tres o cuatro familias en los pisos de enfrente. Vibraron con el gol de Pedro, se abrazaron, se besaron, se tocaron, gritaron, se metieron mano… Alguno incluso alcanzó el clímax absoluto. Un goce divino, provocado por el televisor. Un goce parecido al de Santa Teresa de Jesús cuando recibió la visita del ángel. Lo plasmó Bernini y se encuentra en Roma, Iglesia de Santa María de la Victoria. “Vamos a ganar el Mundial”, escuché. De momento ya se ha caído Iniesta. ¡Ojalá no podamos jugar por no tener en regla los pasaportes! Eso sí que sería un placer. Demasiado incluso. Casi tanto como escuchar las vuvuzelas. A mí esta selección me importa lo mismo que la huelga a los funcionarios.

¡Visca el Barça!

Cesc y el huevo frito

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Después de mojarme el culo este sábado en la piscina espero aportar ideas renovadas y no estar tan anclado al pasado, incrédulo a todo, protector de todo lo relacionado con el azul y grana. Lo voy a intentar, porque también vuelvo tras un finde donde he quedado saciado de comer y dormir.
Lo primero que leo esta mañana es que el Arsenal pide 70 millones de euros por Cesc Fábregas, justo el doble de lo que ofrece el Barcelona. El club ‘gunner’ defiende como oro en paño a su capitán –hace bien-, pero estos ingleses no saben que lo que para ellos significa una piedra preciosa para nosotros no es más que bisutería, algo para salir del paso a diario, una colonia de siete euros del Mercadona, unos pantacas desgastados, el huevo frito del menú diario de un polígono pésimo. ¡Como si hubiera polígonos bonitos!
Pues eso, eso es Fábregas para el Barça. Un parche, un remiendo, la bicicleta del garaje a la que se recurre cuando se jode el coche, el cinturón más viejo del fondo de armario, el desodorante del chino, barato y sin olor. Por eso me sorprende que se quiera pagar por este tipo semejante cifra. Allí será muy bueno, la mejor gala del fin de semana. Pero amigo, en Barcelona viene para ser suplente de suplente. Aquí ya tenemos mariscadas de sobra, los mejores perfumes y muchos ‘Bullis’ para comer. Aquí nos gusta la deconstrucción en la cocina. ¡Somos así de chulos! Los huevos fritos con chorizo y patatas están buenos, pero no como para pagar fortunas por ellos. Sería un insulto para un equipo que ha ganado siete títulos en dos temporadas.
¡Visca el Barça!

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