La solución del Madrid

maradona

Teniendo en cuenta el recital de Messi ante el Arsenal, teniendo en cuenta que Leo es capaz de reducir a sencillas vulgaridades los equipos que osan rebatirle, que es un loco maravilloso, que marca goles y también es más listo que ninguno… A pesar de todos esos valores, se me ocurre que el Real Madrid tiene una forma de pararlo. No se trata de juntar a Arbeloa y Sergio Ramos para que le defiendan, tampoco que Valdano baje al vestuario a intimidarlo (algo que le gustaría a Jorge) y mucho menos que a Cristiano ahora le de por retarle a calidad. La solución pasa por llevar a Maradona al Bernabéu, sí, Maradona, el único que consigue eclipsar la magia de ‘la pulga’, el único que no disfruta con el juego de Messi. Maradona tenía calidad, pero ahora está más oxidado que los goznes de las puertas antiguas. Puertas grandes, brillantes y majestuosas, pero antiguas al fin y al cabo. Cada gol de Leo es una arruga y una amargura más para Diego, que se cree Peter Pan y no es más que un pobre abuelo joven. Lo peor de todo es que Maradona no sabe que le teme y le necesita a partes iguales. Messi le teme, cierto, pero no le necesita. Le querría ver lo más lejos posible. En algún lugar de Nápoles, con la Camorra, la Pulcinella, las trattorias, la pizza con tomate y el Castillo del Huevo. Desde este monumento debería dirigir a Argentina en el Mundial. Por ahí pasa la única opción de que Leo levante semejante entorchado. No le hace falta. Ya es mejor que Diego.
¡Visca el Barça!

El Capricho de Guardiola

capricho gaudi

Antoni Gaudí recibió el encargo de Máximo Díaz de Quijano, que deseaba tener una casa de veraneo al lado del palacio de Sobrellano, perteneciente al primer marqués de Comillas. El genial arquitecto, sucumbido por la luna lunera, diseñó un capricho, una casa de ensueño, un poco surrealista, quizás aplicando un punto de locura y cuento, al más puro estilo de Hansel y Gretel. Merece la pena el monumento que alberga Comillas, donde estuve en Semana Santa. Todo sucedió un día después de la lección del Barça en el Emirates, un partido que conseguí quitármelo de la cabeza tras probar las anchoas del Cantábrico. Eso sí, tengo que decir que sólo bastaron diez minutos para comprobar cuál es el capricho de Pep. El técnico ha decidido crear un equipo que roza la perfección futbolística, un equipo capaz de ser plástico independientemente quien juegue. Guardiola a veces intenta plantar cara al destino, rizar el rizo, tentar a la suerte, poner a Chygrinskiy, Jeffren y Maxwell juntos. Hace año y medio recibió el encargo de hacer grande al Barça, despojándole primero de los atavismos perniciosos. Así ha sido y seguirá siendo. Ha creado una obra maestra que, gane o pierda, es ejemplo de todos. No es extraño que el día de mañana se expongan sus vídeos en los colegios como ejemplos de obras mayestáticas, sucesos irrepetibles, locuras consentidas, caprichos de la vida.
¡Visca el Barça!

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