Lyon y los espíritus

lyon

Estuve una vez en Lyon hace más de dos años y la verdad es que me gustó bastante la ciudad. Fui a ver un Olympique de Lyon-Barça, cuya entrada me costó cien pavos. No es poco, teniendo en cuenta que los culés ya estaban clasificados. Menos mal que, con las birras y las copas, rápidamente se me olvidó el gran desembolso. Era el Lyon de Benzemá, hoy acabado como futbolista, y Juninho Pernambucano, tres cuartos de lo mismo. Aún así no me daba miedo ese equipo, pero los madridistas lo pintan como una bestialidad para cubrirse las espaldas. No lo hacen por si pierden –saben que pasarán- sino porque quieren aparentar que ganan a una potencia mundial del fútbol. Un equipo cuyo lateral derecho es un deshecho del Valencia (Reveillere) y en el medio del campo campea las canas de Toulalan, con menos clase que Gravesen. La eliminatoria está clara, pero por favor me gustaría que dejaran de invocar al espíritu de Juanito o a la mística del Santiago Bernabéu. Por cierto, qué mal tienen que andar los periódicos de ventas que siempre recurren a los mismos tópicos. Eso sí, espero que a ningún jugador le entre un arrebato de pisar la cabeza.

¡Visca el Barça!

Teoría sobre el estatismo

gato

Hace muchos años, un conocido de mi pueblo se fue a los carnavales de Badajoz y, volviendo a casa, con su gran ‘castaña’ le dio por entrar en un bloque de pisos para robar un gato de porcelana. Resulta que, como ya había salido el sol, la dueña de la vivienda enloqueció y dijo que ese gato era suyo. La respuesta del personaje éste, según me cuentan, pasó a la historia: “¿Este gato es suyo señora? Vamos a hacer una cosa. Yo lo pongo en el medio y que elija criatura con quién se quiere ir”. Ese gato nunca se movió, un estatismo parecido al de Zlatan Ibrahimovic. Definitivamente, tras el encuentro contra el Almería, no sólo pienso que es peor que Eto’o, sino que el Barça juega mejor con diez que con once, cuando él está entre los titulares. No se mueve, estorba a Messi o Pedro, protesta, pega codazos, guantazos, no para de quejarse, está permanentemente enfadado con el mundo y obstaculiza el paso a Bojan. Si le pones entre la vieja y el de mi pueblo se mueve menos que el gato seguro. Para el fútbol no vale, pero sí quizás para explicar en las universidades la teoría sobre el estatismo.
¡Visca el Barça!

Un poeta en el Cabo de Gata

lillo

Este sábado se enfrentan el Barça y el Almería, un equipo dirigido por un personaje que va de poeta por la vida. No escribe mal, está dotado de muchos recursos parlantes, pero amigo Lillo esto es fútbol. Es muy bonito irse a vivir a un pueblo pesquero de doce habitantes pegado al Cabo de Gata para desconectar, escribir, pensar y comprar pescado fresco por las mañanas después de correr por la playa. Eso es precioso, de verdad, cuando uno está de vacaciones. La cuestión es que tu profesión es la de entrenador y, desde el Salamanca, no han sido pocos los tumbos que has dado. Quieres hacer el fútbol del Barça con el Almería porque te dicen que eres el maestro de Guardiola. ¿Maestro? ¿De qué? Las experiencias adquiridas en el Dorados, Real Sociedad, Tenerife o Salamanca no alcanzan ni la mitad que puede tener Pep tras año y medio en la Ciudad Condal. No pasa nada hombre, siempre quedará la escritura o la poesía. Por ahí si tienes futuro y no pidiendo a Chica que haga de Iniesta ni a Piatti de Leo Messi.
¡Visca el Barça!

Canales

Canales

El tal Canales éste, desde que fichó por el Madrid, ha hecho menos regates que en su día hizo Villarrolla, Freddy Rincón, Congo, Rodrigo, Spasic o Ricardo Rocha. Da igual, al Madrid sólo le importaba que Valdano se presentara en Santander, se metiera un asado junto al padre de la criatura y le regalara la camiseta. Esto es el Madrid señores. Todo es aparentar para ellos, porque luego es un club cruel, poco caballeroso, sirope por fuera, guindilla por dentro.
Canales no jugará nunca con el Madrid, estoy convencido. Eso sí, el chico hará todos los veranos la pretemporada, pero luego se irá cedido a equipos con menos glamour. Con la camiseta se me ocurre que se la podría poner en los carnavales de Cádiz para alardear con sus colegas o bien ir a los ‘Tablaos’ a cantar por Antonio Canales aprovechando el tirón del apellido ilustre. La otra opción es vivir con la mente nublada con el Madrid y seguir haciendo el ridículo por cada campo. Es lo que hizo en Can Barça y es lo que hará la semana que viene. Como dice Estopa amigo Sergio: “Recapacita, no vayas a perder la cabeza…”
¡Visca el Barça!

Valdo Geraldo Faldo

Valdo

Cuando el sábado por la noche, birra en mano y bocata de panceta en la mesa, vi a Valdo celebrar el empate en Can Barça partiéndose el pecho, me recordó a ese mítico actor de la seria estadounidense Cosas de Casa. Era el gran Waldo Geraldo Faldo, un personaje con cara de palurdo, el típico que se queda sin chica en el baile de la universidad. Valdo, el del Málaga, tiene más malicia, porque el tío es mitad ‘perico’ y mitad madridista. Le quería decir primero que perico que no vuela, perico a la cazuela. También que mi opinión sobre él es que es sencillamente un jugador lamentable, un eterno perdedor que se alegra de los males culés porque es, sencillamente, madridista frustrado. A él le gustaría comer cocido en Madrid y tomar tapas por La Latina, pero es que a la criatura sólo le querían en La Rosaleda para cortar el césped. Muñiz seguro que le dijo que, en ocasiones, tendría minutos. Normal que esté así el tío. Me gustaría verle el careto después del choque, tras comprobar cómo Xavi sacó el tiralíneas. Y eso que el centrocampista de León decía que había que tener cabeza… Criatura. Le faltó el corte de pelo de Waldo para que el ‘seny’ catalán se riera de él, aunque en el fondo no es malo el tío. Es como la música de ascensor: ni molesta ni incomoda. Por eso le espera una larga vida bebiendo vino malagueño.
¡Visca el Barça!

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